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LIMITES
DE LA REALIDAD
TRIBUNA J. M. FRÍAS |
UNA DE NECIOS... ...o lo que sucede cuando escasean las neuronas Supongo que el conocido humorista José Luis Forges hubiera disfrutado de lo lindo dibujando una de sus típicas viñetas cómicas, basada en un asunto tan estúpido y pueril como el que hoy me lleva a escribir las presentes líneas. Y de todos los títulos posibles, Forges, al que sigo desde hace ya bastantes años, elegiría sin duda el de "Una de necios...". El asunto más parece una inocentada propia del 28 de Diciembre, que un garrafal resbalón de su autor o autora. Quizá sea eso. Quizá nos estamos llamando a engaño y todo se reduzca a una broma de mal gusto, que hasta para difundirla a través de Internet, necesite ser firmada, y así ha sido, con pseudónimo. El caso es que hace algunos días, uno de los lectores que habían accedido a mi último libro "10 Noches en 10 Lugares Mágicos", me envió un correo electrónico, en el que exponía que, buceando por Internet a la búsqueda de temas relacionados con los orbes (esferas de luz que aparecen en algunas fotografías), se tropezó con un foro en el que se estaba tratando el asunto. Cual no sería su sorpresa al descubrir que uno de los temas giraba en torno a una de las fotografías que incluyo en la susodicha obra literaria. Para situar a todo el mundo, y sin pretender hablar en profundidad del tema, esa fotografía es parte del capítulo titulado "La Cueva de los Santones", un antiguo santuario rupestre ubicado en Canillas de Aceituno (pueblo de la axarquía malagueña), donde en la época inmediatamente anterior a la reconquista cristiana, habitaban tres santones que practicaban el sufismo, y que habían llegado a manejar sus mentes de tal manera, que eran capaces de sanar enfermedades, mover objetos a distancia, leer el pensamiento, y otros tantos prodigios. Los santones fallecieron finalmente en la propia cueva y fueron sepultados en aquel mismo lugar. Una historia ampliamente documentada en los archivos de la propia localidad. De mi visita a aquel reducto del sufismo, tras diversos estudios de archivo junto al genial antropólogo Eduardo Arboleda, pude sacar unas fotografías increíbles en la que hacían acto de presencia una serie de orbes, o esferas de luz, en unas posiciones que tiraban por tierra la posibilidad de que fuera polvo. Esferas formando en el aire curiosas formas geométricas, orbes en numero de tres (como los tres santones) que formaban triángulos equiláteros en el aire, y que segundos después dicho triangulo aparecía invertido, bolas de luz que se acercaban a nosotros continuamente, y que siguiendo nuestras "invocaciones", aparecían sobre la palma de nuestras manos, etc... Pero un caso curioso sucedió fuera de la propia cueva, a pocos metros de la misma, donde aparece a plena luz del día y sin el uso del flash, un extraño orbe de gran tamaño aparente, y con una fuerte iluminación azul. Al estar realizada de día y sin el uso del flash, la idea de una mota de polvo era aun más lejana y obsoleta. En definitiva, no me cabe la menor duda de que en aquella cueva sucede algo prodigioso, y que aun flota en el ambiente el anima de aquellos tres venerados santones.
Es más, el asunto es tan increíblemente interesante, que el propio pueblo de Canillas de Aceituno, a raíz de mi investigación, ha "reinaugurado" la cueva, señalizando su recorrido de una hora de camino, colocando carteles con la historia real y sus correspondientes legajos, y celebrando a las puertas de la cueva una especie de ritual al que fueron invitados varios grupos sufies de España, cuyos miembros aseguraban sentir en el ambiente una presencia. Volviendo al ridículo tema al que hago mención al principio de esta redacción, el asombrado lector que buceaba por la red de redes, se tropieza con un foro donde cuestionan "seriamente" el asunto de mis fotografías. Y eso no es lo extraño, ya que la duda es el estado más saludable del ser humano, sino que para rebatir mi teoría, utilizaba unos argumentos propios de un niño que aun no ha salido del parvulario. Como era de esperar, algunos internautas mostraron su disconformidad con lo dicho, expresando serenamente sus personales opiniones, y en un arranque típico de una dictadura, esos mensajes al foro fueron rápidamente eliminados, creando confusión entre aquellos que creen en la libertad de expresión. Hasta aquí la historia. Normalmente no suelo entrar al trapo de las críticas absurdas, me atrevería a decir motivadas por la envidia, que se vierten sobre mi persona. Es casi lógico que la gente aburrida, traumatizada y escasa de neuronas, no tenga otra cosa que hacer que criticar el trabajo de los demás, por la sencilla razón de que no saben llevar a cabo trabajos propios. Cuando no sabes edificar, te tienes que conformar con derruir. Un nudo crónico en el cerebro no da para más. Pues bien. Mi interés en este caso, más que de rebatir esas absurdas teorías (es imposible rebatir lo que no tiene lógica), será mostrar las propias imágenes para que cada cual llegue a sus propias conclusiones. En la imagen superior vemos la fotografía de marras, en la que se aprecia perfectamente, casi en el centro, el impresionante orbe de color azul intenso. Las características de la realización, como antes comentábamos, elimina por completo la idea muy difundida, y cierta en algunas ocasiones, de que todo se deba a polvo en suspensión, que al rebote del flash de la cámara, forma un punto luminoso en el aire. Al no haber flash y ser de día, no hay rebote de luz. Supongo que cualquier especialista podría ofrecer alguna que otra teoría que pudiera adaptarse a la historia. Pero no pasaría de ser eso, una teoría tan respetable como la mía. Y puesto a elegir, después de conocer las leyendas y de haber vivido el misterio dentro de la cueva, tiendo más a creer en la paranormalidad del suceso. Veamos ahora la "teoría" propagada por nuestro necio o necia, que lejos de ser una autentica teoría, es la mayor muestra de estupidez supina con la que podemos tropezarnos en la red.
Este emocionante bodegón que podéis observar en la fotografía superior, pretende reproducir el suceso, para demostrar de esa forma que el fenómeno no es paranormal, sino que se puede crear a voluntad, en tan singular laboratorio "científico". Para ello, coloca una lamparilla de flexo a modo de Sol, una serie de objetos que imitarían las escarpadas montañas de la Axarquía, y una miga de pan diminuta simulando el orbe justo a la izquierda. Pues bien, la reproducción del fenómeno es más o menos así: la luz de la bombilla refleja sobre la miga de pan (que bien pudiera ser un insecto), lo cual provoca una débil iluminación como la que se puede apreciar. Y "vualá", ya tenemos reproducido el fenómeno. Y yo pregunto, ¿alguno de ustedes ve semejanzas entre el orbe de la izquierda, y la miga de pan de la derecha? En primer lugar el tamaño entre uno y otra es digno de tener en cuenta, eso sin entrar a cuestionar que la luz de la lámpara a menos de cincuenta centímetros provoca una fuerte intensidad. Aun así, se aprecia que la diferencia es palpable. Y nuestro necio o necia, que a pesar de sus escasas capacidades cerebrales es sagaz, hace lo que van a ver a continuación.
Aumenta la fotografía de manera desmesurada, para hacer creer al internauta que el tamaño es superior. Así, poniendo a un lado el orbe y al otro la miga de enorme tamaño, son parecidas en cuanto a dimensiones. Seamos serios. Para intentar reproducir este fenómeno, hay que salir a la calle, ya sea al mismo lugar donde se produjo dicho fenómeno, o en un lugar similar. Entonces, en mitad del campo, el necio de turno debe coger su miga de pan y exponerla al aire, realizando después interminables ráfagas de fotografías, hasta agotar todos los carretes del mundo. Y si entonces su miga o su insecto, a plena luz del día y sin presencia del flash provoca una esfera como la que he obtenido, tendrá por seguro que ha reproducido el fenómeno. Pero evidentemente, enfocar con una lámpara una miga de pan, y después aumentar la imagen cien veces, es un método tan absurdo como pueril. El orbe de la cueva de los santones no está ampliado. La esfera aparece tal y cual se manifestó ante mi cámara de fotos, y su explicación hasta el momento es inexistente. Tan solo se barajan teorías, una de las cuales es la que ofrezco en mi obra. Si nos basáramos en la absurda teoría de la "miga de pan", podríamos ampliar en una fotografía como la mía, cualquier arista de las rocas, cualquier brizna de hierba, ya que en todas ellas da la luz del sol, y entonces tendríamos cientos de orbes. Y en las fotografías que sacamos normalmente de cualquier lugar no aparecen esos orbes luminosos, a pesar de que hay insectos en cualquier lugar, y a pesar de que el sol o la luz del mismo refleja en todos los sitios. Pero no se trata de ampliar lugares donde da la luz, sino de hacer fotografías normales para reproducir el fenómeno. Y si estos individuos creen que el orbe azul es un insecto al que le ha dado la luz del sol, utilizar la palabra "necio" contra ellos es casi un elogio. El bodegón es muy bonito, lo reconozco. Pero con "pruebas" así, tan solo se cae en el más absoluto ridículo. Muchos de los que fueron expulsados del foro por ofrecer su opinión personal, piensan que esta clase de necios son personas de dudosa reputación. No es cierto. No son de dudosa reputación, porque nadie tiene la menor duda... JOSÉ MANUEL FRÍAS
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