Cuántica, Mística y Campos Mentales

 

Por Miguel Paz Bonells

 

"Las partículas materiales aisladas son abstracciones, ya que sus propiedades sólo son definibles y observables mediante su interacción con otros sistemas".

 

Niels Bohr (1934)

 

"[Para el budista] el mundo externo y su mundo interior son sólo dos lados de la misma tela, en la cual los hilos de todas las fuerzas y de todos los acontecimientos, de todas las formas de consciencia y de sus objetos, están entretejidos en una red inseparable de relaciones interminables y recíprocamente condicionadas".

 

"Estas palabras de Govinda destacan otra característica que tiene fundamental importancia tanto en la física moderna como en el misticismo oriental: la universal conexión recíproca de la naturaleza incluye siempre y de manera esencial al observador humano y a su consciencia. En la teoría cuántica los «objetos» observados sólo se pueden entender en función de la interacción entre los procesos de preparación y medición, y el término de esta cadena de procesos se encuentra siempre en la consciencia del observador humano. La característica más importante de la teoría cuántica es que el observador humano no sólo es necesario para observar las propiedades de un objeto, sino que es necesario incluso para definir tales propiedades".

 

Fritjof Capra

 

 

Mucho antes de que se desarrollara, en los albores del Siglo XX, la Teoría de los Cuanta, ya los místicos sabían que eso que denominamos "la realidad", no sólo está muy lejos de ser como la percibimos con nuestros sentidos ordinarios, sino que su determinación implica lo que podríamos denominar un proceso de cocreación…

 

Cuando decimos los místicos, queremos significar una categoría de seres humanos que han aprendido a experienciar el espacio interno, buscando eso que es Dios a su manera, buceando en su propia interioridad; eso que es Dios representa la Conciencia del Universo, Conciencia que evoluciona en nosotros y en toda la vida… por cierto las partículas subatómicas y los átomos son parte fundamental para que esa vida y la conciencia evolutiva subyacente que esa vida manifiesta cuando logra medios apropiados para expresarse, como el cerebro humano, puedan existir y desarrollarse en este mundo… y como parte de esa vida, los átomos, agrupados, potencian, a su vez, la Conciencia del Universo en la interioridad del alma humana, permitiéndole experimentar Algo que los místicos denominan la Unidad, la Totalidad.

 

Los dogmáticos que utilizaron la noción de Dios para dominar, nos separaron de esa gran realidad que es la Conciencia subyacente en la vida; por lo menos bloquearon esa posibilidad, vendiéndonos en su lugar un universo "creado de la nada" y un Dios distinto al Ser más profundo del hombre, separado de nosotros; también los científicos del establecimiento lo han hecho, a su vez, en el sentido contrario… el resultado está a la vista: que el ser humano común y corriente se debate en una especie de aislamiento, que lo ha hecho centrarse en la mente y el pensamiento, lo cual agrava aún más su falsa percepción de separatidad a través del proceso existencial… y como a más separatidad, más conflicto, más egoísmo, el conjunto social se halla gravemente perturbado, no sólo en lo que respecta a lo humano, sino también en lo que atañe al entorno ecológico; la mente no puede comprender la Totalidad; el pensamiento, como tal, no puede vivenciar la Unidad; el verdadero místico lo logra, por lo tanto, en el más profundo silencio de la mente, o desde la no-mente, como lo afirma Osho.

 

Ciertos experimentos propuestos por los físicos que estudian el micromundo a la luz de la teoría de los cuanta, tienden a demostrar que la conciencia humana participa, de alguna manera, en la determinación de eso que denominamos "la realidad".

 

Jane Roberts, la dama estadounidense que canalizó a una Entidad que se autopresentó como Seth, publicó un libro denominado "Habla Seth" (Editorial Luciérnaga, Barcelona, 1998), en el cual la Entidad afirma que la realidad física es multidimensional y que existen coincidencias entre las dimensiones superiores y la nuestra, que contienen ciertos puntos comunes que denomina "puntos de doble realidad". Por nuestra parte nosotros ya manejábamos esos puntos como elementos dentro de una hipótesis que denominamos "La Paranormalidad en Diagramas de Venn" (consultarla en esta misma Página), pero habíamos visualizado dichos puntos como existiendo dentro de una especie de intersección… Seth discrimina entre "Puntos de Coordenadas Principales, matemáticamente puros" y "Puntos Subordinados", todos portadores de un gran potencial energético… pero su referencia a ciertos "Puntos de Coordenadas absolutas que interceptan todas las realidades", nos ha parecido de lo más interesante, no sólo porque amplía lo que habíamos imaginado, de una manera muy elemental, dentro de un intento de "explicar" al menos ciertos fenómenos paranormales, utilizando la figura de una perturbación entre diferentes "niveles de realidad", sino porque refiere nuestro mundo de tres dimensiones geométricas como una cocreación, lo cual implica aspectos de la relación entre el pensamiento/la conciencia y la realidad, vista como una macro ordenación del conjunto de las partículas que integran el micromundo de la Física Cuántica.

 

Dentro de nuestra hipótesis eso que es la realidad en cuanto "un mundo", aceptando la proposición que Wheeler denominó "Universo Participatorio", sería el producto o podría representarse mediante la intersección de tres conjuntos cuyos elementos funcionan perfectamente integrados en lo que podríamos llamar el proceso de cocreación: EL CONSCIENTE, EL INCONSCIENTE Y LO REAL, conteniendo LO REAL un Universo de partículas, o de concentraciones de energía que se perciben como partículas, mientras los dos conjuntos restantes constituirían factores de energía determinante.

 

Es bueno señalar, de paso, que la existencia real de esas partículas determinadas por la ciencia ya ha sido implícitamente cuestionada, entre otras, por la teoría de Supercuerdas, pero nos queremos referir, por ahora, a la posible relación o interacción entre la conciencia humana y ese mundo de lo infinitamente pequeño, objeto de la Teoría de los Cuanta, desde el punto de vista de un posible proceso de cocreación de la "realidad" por parte del hombre, en el cual la mente y la conciencia jugarían un importante papel protagónico.

 

Nos parece interesante – de paso – que para Seth, el factor emocional representa un componente altamente determinante, junto con la mente y la Conciencia, dentro de este proceso de cocreación. Después de referirse a los mencionados puntos, Seth inicia un ejercicio de imaginación, en el cual compara la creación del lenguaje con la creación de "realidad" física, afirmando que, así como la información que las palabras trasmiten no son atributo de las letras, los objetos físicos son también símbolos que representan una realidad cuyo significado trasmiten los objetos. Dicho de otra manera, "la verdadera información no está en los objetos, al igual que el pensamiento tampoco está en las letras ni en las palabras: así como estas últimas son un medio de expresión, los objetos físicos también lo son, pero en un medio diferente"… Seth insiste en ello apelando al hecho contundente de nuestro desconocimiento en relación a cómo operan los mecanismos de la percepción y del lenguaje, ya que ignoramos a nivel consciente cómo pensamos y de qué manera las ideas se convierten en palabras. "Si los mecanismos del habla normal os son tampoco conocidos a nivel consciente – agrega – no resulta sorprendente que seáis igualmente inconscientes de otras tareas mucho más complicadas que también realizáis, tales como la constante creación de vuestro entorno físico como método de comunicación y expresión: sólo desde ese punto de vista se puede entender la verdadera naturaleza de la materia física".

 

Revisemos ahora la misma idea pero en los labios de un físico de altas energías, M. Y. Han, catedrático de la Universidad de Duke, donde demostró que sus enseñanzas pueden ser un puente sobre el gap que existe entre las complicadas teorías de las partículas fundamentales y los conceptos de la Física.

 

En "La Vida Secreta de los Cuantos" (McGraw Hill de España, 1992), Han, hablando de los átomos en cuanto componentes básicos del universo, juega también con la reveladora analogía entre el lenguaje y la materia.

 

Los átomos se combinan para formar moléculas – explica –, algunas de las cuales contienen solamente unos pocos átomos, como las de oxígeno, agua o nitrógeno, mientras que otras, como las llamadas polímeros, corresponden a tiras de unos cien átomos cada una… otras, por su parte, contienen decenas de miles de átomos, como ocurre en los genes DNA: en algún momento durante la formación de los dos ramales enrollados en forma de doble hélice, a partir de unos compuestos inanimados de nitrógeno llamados bases, surge la vida dentro de un conglomerado de moléculas. Otras moléculas forman cristales, líquidos y sólidos, los cuales, a su vez, forman rocas, océanos y la tierra.

 

Y a continuación afirma: los átomos son para el universo lo que las letras de un alfabeto son para un idioma, digamos el inglés. Las letras se combinan para formar palabras, que equivaldrían a las "moléculas" de la lengua inglesa. Algunas palabras contienen sólo algunas letras, por ejemplo "it" que en la analogía vendría a ser como una molécula de dos átomos, mientras que otras palabras contienen hasta 27 letras… las palabras forman sentencias, párrafos y capítulos, los cuales, a su vez, forman libros, bibliotecas, etc. Ni siquiera un libro sobre alta tecnología puede escapar a este proceso de formación!

 

Pero Seth va un poco más allá en la analogía, cuando afirma que la información que contiene todo libro es invisible. "En cuanto libro es sólo tinta y papel, pero es un portador de información, aunque, básicamente hablando, cada uno de vosotros crea el libro que tiene en sus manos, así como la totalidad de vuestro entorno físico brota tan naturalmente de vuestra mente interna, como brotan las palabras de vuestros labios: el hombre forma los objetos físicos tan inconsciente y automáticamente como produce su respiración".

 

El Dr. John Gribbin, de Cambridge, ex redactor de la revista Nature, cierra el círculo que se inicia en el cristal para resultar en la molécula viviente, cuando afirma que La teoría cuántica no está restringida al mundo de la física, ni siquiera al mundo de las ciencias naturales, pues toda la química se entiende hoy en términos de las leyes fundamentales cuánticas, y la química es la ciencia de las moléculas más que de los átomos individuales, por lo que incluye a las moléculas más importantes para la vida humana: las moléculas vivientes…

 

∗∗∗∗

 

Finalmente vamos a transcribir un interesantísimo experimento adelantado por el Departamento de "Ingeniería de Anomalías" de la Universidad de Princeton, que tiende a demostrar la posible existencia de una especie de "Campo" correlacionable con la mente colectiva, que ellos han dado en denominar "campo de Conciencia Global".

 

Científicos de esta Universidad, después de comprobar todos sus datos para descartar errores de interpretación, se han atrevido a declarar públicamente que podría existir algo parecido a una conciencia planetaria incipiente (cabría mejor el término mente global). Sus investigaciones parecen demostrar que determinados sucesos capaces de producir reacciones emocionales intensas en un gran número de personas, desencadenan un fenómeno con características de coherencia y resonancia psíquicas que tiene efectos objetivos, detectables y mensurables.

 

Quisiéramos añadir, para extender en algo las hipótesis que se manejan, asociando estas características con el golpe de estado mediático del 11 de Abril de 2002 en Venezuela, ya que el mismo tal vez fue posible debido a que los dueños de prácticamente la totalidad de los medios de comunicación, tanto los de prensa como los de la televisión, pero fundamentalmente los de la televisión, se encartelaron y, utilizando técnicas de guerra psicológica intensa, arengaron y virtualmente hipnotizaron la masa humana que ellos mismos lanzaron sobre el Palacio Presidencial, con los resultados conocidos. La intervención, evidentemente estudiada, de los locutores – tanto de los políticos como los profesionales – que actuaron sincronizada y simultáneamente, aumentaron la violencia de su arenga hasta lograr que ese material disponible, representado por la masa humana en la calle, alcanzara su destino. Pero intentemos aplicar los términos Coherencia y Resonancia a la "conciencia humana", como tal vez dirían, insistiendo en el nombre, los estudiosos de Princeton:

 

Coherencia: Tenemos que tomar prestada de la física la definición del término, para extrapolarlo, a través de un enfoque del psiquismo como onda. Digamos que dos ondas son coherentes cuando sus máximos y mínimos coinciden en el tiempo… lo más importante de este hecho se traduce en que las coincidencias resultan en una sumatoria de intensidades. Como la ciencia desconoce actualmente la verdadera naturaleza de los campos de energía relacionables con el psiquismo, es prudente no especular como si se tratara de campos electromagnéticos, por ejemplo.

 

Resonancia: De hecho es pedagógicamente más fácil explicar la resonancia en términos propios del psiquismo, porque la resonancia es un efecto comprobado, no sólo en la electrónica y la mecánica sino –indirectamente– en la psicología misma, al menos en lo que respecta a ciertas respuestas de la mente, como en los casos de la llamada "afinidad" entre personas. Desde el punto de vista físico, se trata de la respuesta en forma de vibraciones de gran amplitud de un objeto o sistema cuando se le aplican impulsos cuya longitud de onda se acerca a su frecuencia natural pero, volviendo a la mente, es importante tener en cuenta que su frecuencia "natural" (determinada por su estado psicológico) puede ser inducida a través de imágenes y discursos cuidadosamente estudiados y repetidos: una vez que la "idea" ha sido inducida y "aceptada", la mente comenzará a responder de una manera automática.

 

La Universidad de Princeton viene adelantando, desde los años noventa, un proyecto de investigación que ha denominado "Proyecto de Conciencia Global" o GCP en Inglés, que parte de la hipótesis de que los límites de la mente humana no han sido aún definidos por la ciencia, sugiriendo la posibilidad de que exista una especie de campo de energía que permitiría la disposición de "mutuos enlaces comunicacionales directos" y que "la intencionalidad humana podría tener efectos en el mundo sin considerar ninguna barrera de separación física". Esto implica, según lo declaran los investigadores, la evidencia de que existen correlaciones que la ciencia no está en capacidad de explicar. "La conciencia -sostienen- puede, a veces, aparentemente generar algo que, por lo menos metafóricamente, se parece a un campo no local de información significativa".

 

En nuestra opinión no se debería hablar de conciencia sino de mente, ya que según la generalidad de los textos que tratan la materia, la conciencia se relaciona con el estado de vigilia (el "consciente" de los psicólogos) que nos permite percibir el entorno y la propia subjetividad, una facultad inherente al desarrollo del conocimiento, que faculta al sujeto para percibir la realidad en profundidad, situándolo en perspectivas de reflexión y valoración moral, etc.

 

El verdadero perceptor, cualidad íntima del espíritu humano para reconocerse en sus atributos esenciales, mientras que la mente, sede del pensamiento que existe gracias al código del lenguaje, puede explicarse como una herramienta de enfoque y procesamiento en el campo de la percepción/representación y demás funciones del psiquismo. Es decir, que la conciencia sería menos asociable a procesos acríticos de mecanización que la mente, dentro de un tratamiento, por supuesto más profundo.

 

"El Proyecto de Conciencia Global de la Universidad de Princeton, (GCP) parte de esta posibilidad hacia especulaciones en el sentido de que tales campos, generados por la conciencia individual, interactuarían y se combinarían, mostrando, en último término, una presencia global. Puesto que vivimos ocupados (concentrados) en nuestras existencias, queda poco espacio para generar estructura en dicho campo, de manera que se vuelve aleatorio e indetectable. PERO, OCASIONALMENTE, SE DAN EVENTOS A ESCALA GLOBAL (espontáneos o inducidos) QUE NOS HACEN CONVERGER EN UN FOCO COMÚN Y EN UNA COHERENCIA INUSUAL DE PENSAMIENTOS Y SENTIMIENTOS.

 

"Para estudiar el efecto de una posible conciencia global, los investigadores de Princeton han creado una red expandida por todo el mundo de aparatos que censan o responden a la coherencia y a la resonancia en el dominio mental, llamados GNA (Generadores Numéricos Aleatorios), los cuales consisten, básicamente, en un contador binario que se detiene al azar en cualquier fase del conteo, informando, vía Internet. Una corriente continua de datos es recibida, vía Internet, archivada y correlacionada con eventos capaces de evocar globalmente dicha "conciencia": sucesos como desastres, concentraciones ante llamados pacíficos o violentos, bombardeos, actos terroristas, meditaciones mundiales, la caída de las torres el 11S"… insistimos en que no es apropiado denominar conciencia tal estado psíquico deliberada o inconscientemente inducido, sino que es preferible denominarlo mente global.

 

"El proyecto GCP comenzó a registrar información (datos) en agosto de 1998. Hoy abarca más de 50 sitios (estaciones) alrededor del mundo, cada uno de ellos enviando información segundo a segundo. Aquí describimos todos los aspectos y liberamos el acceso a ellos", afirman en Princeton.

 

Si este experimento demuestra que el "Campo de Conciencia Global" descubierto, o como quiera que se denomine, en cuanto campo tiende a abolir la indeterminación, por lo menos en la funcionalidad del detector o, si se quiere, la probabilidad que rige la secuencia de las detenciones (ver nota 1 al final), que "es una de las características fundamentales de la realidad atómica que rige todos los procesos, incluyendo la existencia de la materia" según Capra, entonces estamos en presencia de una relación causa-efecto entre dicho campo y – por lo menos – las cargas/partículas eléctricas que hacen funcionar básicamente al contador… Capra, más adelante, cita a Henry Stapp (1971) sosteniendo que "estas tendencias o probabilidades no son probabilidades de «cosas», sino más bien probabilidades de interconexiones".

 

Antes de que se instrumentara la Red Mundial o INTERNET, era prácticamente imposible comprender estas palabras de McLuhan: "…o la humanidad controla los medios de difusión masiva o ellos terminarán destruyéndola"… no lo dijo exactamente así, aunque así lo interpretamos en lo mejor de nuestro conocimiento, pero ¿cómo podrían los medios destruir una sociedad? Para entenderlo habría que investigar exhaustivamente lo que hemos denominado "El Caso Venezuela". Existen, por supuesto, otros casos de manipulación mediática en la historia del Siglo XX, no sólo vinculables a la televisión sino también al cine, muy bien utilizado, este último, por la industria cinematográfica norteamericana como productora/mantenedora de ideología, y a la prensa escrita y hablada, en los cuales la llamada "satanización" es la clave fundamental.

 

El trabajo que citamos a contnuación in extenso, clarifica, en alguna medida, en qué consiste el Generador de Números Aleatorios. Todos los subrayados son del transcriptor.

 

 

INDICIOS DE UNA POSIBLE RELACION ENTRE EL MUNDO FISICO Y LA CONSCIENCIA

 

Las reacciones aleatorias se alteran cuando ocurre algo importante para la sociedad.

 

El artículo que sigue, titulado "Indicios de una posible relación entre el mundo físico y la conciencia", fue tomado del sitio http://www.tendencias21.net/Indicios-de-una-posible-relacion-entre-el-mundo-fisico-y-la-conciencia_a548.html y fue escrito por Eduardo Martínez.

 

Un experimento iniciado en 1970 y presente en 65 países devela una sorprendente relación entre los acontecimientos importantes para la sociedad humana y las reacciones físicas ¹ aleatorias. No sólo se desvían de sus valores habituales cuando ocurre algo significativo en la sociedad, sino que la alteración puede producirse incluso antes de que el acontecimiento relevante tenga lugar. Ocurrió horas antes del 11 de septiembre y en vísperas del tsunami asiático. La investigación, aunque ya tiene 35 años, está todavía en sus primeros pasos y no puede considerarse concluyente, si bien sugiere que una relación todavía desconocida para la ciencia existe entre el mundo físico y el mundo de la conciencia.

 

Por Eduardo Martínez.

 

Una red mundial de sensores - generadores de números aleatorios muestra anomalías de funcionamiento cuando se producen acontecimientos que afectan a millones de personas, según un experimento iniciado en 1998 y que hoy tiene presencia en países de todos los continentes.

 

La red se llama The Global Consciousness Project (GCP) y representa el primer esfuerzo internacional para explorar si la atención social que comparten millones de personas cuando ocurren determinados acontecimientos relevantes, puede ser medida y validada científicamente.

 

La red GCP lleva operando desde hace 35 años y tiene presencia en 65 países, desde Alaska a las islas Fidji. Funciona en todos los continentes del globo y en todas las franjas horarias. En ella trabajan 75 investigadores, analistas e ingenieros.

 

Aunque está alojada oficialmente en la Universidad de Princeton y muchos de los investigadores participantes forman parte del estrato académico, la red GCP no está financiada por subvenciones universitarias, sino por una serie de patrocinadores. Entre ellos se destacan The Princeton Engineering Anomalies Research y The Linux Documentation Project.

 

The Princeton Engineering Anomalies Research (PEAR) fue creado en 1979 por el decano de la Escuela de Ingeniería y Ciencia Aplicada de la Universidad de Princeton, Robert G. Jahn, con la finalidad de estudiar científicamente la interacción entre la conciencia humana y los instrumentos mecánicos y físicos. Entre los artículos explicativos de esta experiencia destaca el publicado por la revista Foundations of Physics Letters. El texto íntegro ha sido difundido por GCP.

 

Conciencia y realidad

 

Robert G. Jahn ha dedicado un equipo de ingenieros, físicos, sicólogos y humanistas a desarrollar una serie de experimentos y elaborar modelos teóricos que contribuyan a explicar el papel que juega la conciencia en el establecimiento de la realidad física. La búsqueda de una posible relación entre la conciencia y la realidad material es una vieja tarea de la física teórica que fue perfectamente explicada en 1984 por John Wheeler y Wojcieck Zurek, cuando escribieron en su obra Quantum Theory and Measurement que son necesarios los observadores para dar existencia al mundo (lo que Wheeler denominó "Universo Participatorio" y que algunos místicos modernos lo asocian con un proceso de "cocreación de realidad" cuya vigencia normalmente se nos escaparía al común de los mortales – nota del transcriptor). Al buscar la posible relación entre la conciencia humana y determinados acontecimientos, el GCP forma parte de esa línea de investigaciones.

 

El Proyecto GCP funciona mediante una red de generadores numéricos aleatorios (GNA, REN en inglés). Una vez por segundo, cada GNA experimenta con 200 bits, es decir, con 200 ceros y/o unos, para determinar cuál de los dos dígitos prevalece. Es como tirar 200 veces una moneda al aire para determinar cuántas veces cae cara y cuántas cruz. Este es el GNA.

 

El GNA utiliza la tecnología informática para generar dos números –el 1 y el 0– continuamente, en una secuencia totalmente aleatoria, emulando así el ejemplo de la moneda arrojada al aire, con dos posibles resultados: cara o cruz. Las secuencias resultantes se reflejan en gráficos. Las desviaciones en estas emisiones o en sus resultados provocan la aparición de curvas en los gráficos. ²

 

Leyes clásicas de cambio y de los Grandes Números

 

Estas secuencias se rigen por las leyes clásicas de cambio, así como por la ley de los grandes números. Las leyes clásicas de cambio, como las leyes de Newton sobre la conservación de los momentos lineales, dictan que los generadores emiten igual cantidad de unos y de ceros en cada experimento (dada una probabilidad del 50%).

La Ley de los Grandes Números, considerada el primer teorema fundamental de la teoría de la probabilidad, establece a su vez que la frecuencia relativa de los resultados de un cierto experimento aleatorio, tienden a estabilizarse en cierto número, que es precisamente la probabilidad, cuando el experimento se realiza muchas veces.

 

Según ambas leyes, por tanto, cada segundo del experimento GCP se emite la misma cantidad de unos y ceros en 65 países diferentes del mundo, al mismo tiempo que las probabilidades de que predominen unos o ceros tiende a estabilizarse en el tiempo en todos los experimentos, representando así la probabilidad.

 

Un programa presente en cada ordenador de la red registra las secuencias aleatorias resultantes de cada generación de unos y ceros, memoriza esas resultantes y envía los datos, cada cinco minutos, al servidor central de Princeton, donde son comparados informáticamente con los datos obtenidos por el mismo procedimiento por el resto de la red.

 

Impacto social y aleatoriedad

 

Lo que ha sorprendido a los científicos es que cada vez que ocurre algo que tiene un gran impacto social, las secuencias de estos generadores numéricos aleatorios se alejan de los valores habituales, mostrando desviaciones extraordinarias. Han constatado que un fenómeno social impactante influye en el comportamiento del generador, tal como sugiere la metáfora del gato de Schrödinger. Por ejemplo, si después de varios años de arrojar monedas al aire se establece que en un 35% cae cara y un 65% cae cruz, esos valores cambian radicalmente cuando ocurre algo importante que capta la atención de mucha gente en el mundo, desviándose de los valores ordinarios.

 

Estos cambios en los comportamientos aleatorios se han detectado en una serie de episodios, como el bombardeo de una embajada, el ataque "terrorista" del 11 de septiembre, una catástrofe aérea o una toma de rehenes. Incluso en el reciente tsunami asiático. Los generadores funcionan constantemente, generando millones de números y gráficos segundo a segundo, día a día, extraídos del ruido cuántico. La mayoría del tiempo, el gráfico que refleja los resultados de este juego aleatorio se mantiene más o menos en una línea plana, que refleja la probabilidad.

 

Cambio sorprendente

 

Sin embargo, el 6 de septiembre de 1997, cambió: el gráfico subió hacia arriba, registrando un cambio repentino. Los científicos lo achacaron a la atención centrada de millones de personas en el entierro de Diana de Gales en la abadía de Westminster.

 

En otros momentos del experimento, importantes acontecimientos sucedidos en el mundo hicieron variar las fluctuaciones aleatorias derivadas de las máquinas GNA: el bombardeo de la OTAN sobre Yugoslavia, la tragedia submarina de Kursk, las vísperas de año nuevo…

 

Predicciones de catástrofes

 

Sin embargo, lo más sorprendente estaba aún por llegar. El 11 de septiembre de 2001, cuatro horas antes de que las torres gemelas sufrieran el ataque "terrorista" de dos aviones suicidas, los gráficos comenzaron a trastocarse, como si la conciencia humana previera que algo terrible, impactante e importante para la comunidad global estuviese a punto de suceder.

 

Las desviaciones registradas el 11S en las pulsiones aleatorias no pueden atribuirse a alteraciones electromagnéticas ni a excesivo uso de los móviles, tal como explican los protagonistas de esta experiencia en el Journal of Scientific Exploration.

 

Para los científicos, aquellas cuatro horas fueron extrañas: no sabían lo que estaba pasando para que los números variaran, y se quedaron atónitos cuando descubrieron que quizá lo que había afectado a los gráficos era un hecho que, para cuando éstos habían comenzado a cambiar, aún no había ocurrido.

 

En aquel momento, las transformaciones en el orden numérico parecieron un fruto del mero azar. Sin embargo, en diciembre de 2004, las máquinas parecieron volverse locas de nuevo. Veinticuatro horas antes de que sucediera el inmenso terremoto del Océano Índico que tanto afectara al Asia sur oriental, devastando la costa y matando a 250.000 personas, los gráficos se trastocaron de nuevo.

 

Algunos científicos insisten en que todo puede ser casualidad, a pesar de que el equipo de Princeton señala que es muy difícil cambiar el orden aleatorio de los números que se están generando precisamente al azar, sin que haya una causa de peso para ello.

 

 

Relación desconocida

 

El doctor Nelson, miembro del equipo de Princeton, en declaraciones a RedNova, señala - sin embargo - que la importancia de los resultados registrados en los gráficos radicaría en que, a pesar de que todos funcionemos como individuos, pareciera que hay algo superior, un elemento común en nuestras conciencias, un elemento global, si bien cuando se habla de conciencia global se trata únicamente de una metáfora.

 

La investigación, aunque ya tiene 35 años, está todavía en sus primeros pasos y no puede considerarse concluyente, si bien sugiere que una relación todavía desconocida para la ciencia existe entre el mundo físico y el mundo de la conciencia.

 

Domingo 20 Febrero 2005

Eduardo Martínez

 

Notas

 

1.- ¿Por qué "reacciones físicas? ¿Acaso una reacción física podría hacer que un contador binario diseñado para que se detenga aleatoriamente, lo haga de una manera determinada sólo porque la gente se emociona? Pongamos el ejemplo de un dado que es lanzado sucesivamente, mostrando en cada tiro caras distintas al azar… ¿podrían ir cayendo series iguales de números alternadamente hasta repetir, de manera indefinida, sólo un número determinado, sólo porque ocurrió un tsunami, por decir algo, y se generalizó un estado de pánico? El experimento insinúa que las series se irían volviendo cada vez menos aleatorias en función directa del grado de emoción colectiva, sea esta positiva o negativa: ¿De qué manera influye la alteración de la normalidad emocional con el azar?... A decir verdad sólo podemos asociar esta relación de dependencia con la teoría del Campo Neuronal de Grinberg o teoría de la Sintergia, la cual plantea que las neuronas pueden generar un campo de fuerza en capacidad de alterar la realidad, en este caso las cargas del contador binario.

 

2.- No deja de llamar la atención el hecho de que el campo mental bajo estudio comienza a detectarse justamente cuando la energía del inconsciente, actuando extracerebralmente, altera, de alguna manera, como resultado de la coherencia creciente, "algo" que antes de dispararse el fenómeno, se comportaba aleatoriamente, es decir, que jugaba al azar, para después comportarse determinísticamente.

 

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El Universo Holográfico - ¿Existe la Realidad Objetiva?

Por: Brian Steensma (bx@gaianxaos.com /www.gaianxaos.com)

 

En 1982 tuvo lugar un acontecimiento notable. En la Universidad de Paris, un equipo de investigación dirigido por el físico Alain Aspect realizó el que podría ser uno de los experimentos más importantes del siglo XX. Ustedes no oyeron hablar de ello en las noticias de la noche. De hecho, a menos que tengan la costumbre de leer prensa científica probablemente no habrán oído mencionar a Aspect, pese a que muchos creen que su descubrimiento podría cambiar la faz de la ciencia.

 

Aspect y su equipo descubrieron que, bajo ciertas circunstancias, partículas subatómicas como los electrones son capaces de comunicarse instantáneamente entre sí independientemente de la distancia que las separe. No importa si se están separados 10 pies o 10 mil millones de millas.

 

De alguna manera, una partícula parece saber siempre lo que está haciendo la otra. El problema que hay con este hecho es que viola el principio de Einstein tanto tiempo mantenido de que ninguna comunicación puede viajar más rápido que la velocidad de la luz. Como viajar más deprisa que la velocidad de la luz equivale a romper la barrera del tiempo, tan intimidante panorama ha originado que algunos físicos intenten salirle al paso con elaboradas maneras de explicar algunos de los hallazgos de Aspect. Pero ha inspirado a otros a ofrecer explicaciones aún más radicales.

 

El físico de la Universidad de Londres David Bohm, por ejemplo, cree que los hallazgos de Aspect implican que la realidad objetiva no existe y que, a pesar de su aparente solidez, el universo es un fantasma de corazón, un holograma gigante espléndidamente detallado.

 

Para comprender por qué Bohm hace tan sorprendente aseveración, primero hay que saber un poco de hologramas. Un holograma es una fotografía tridimensional hecha con la ayuda de un láser.

 

Para hacer un holograma, el objeto a fotografiar primero es bañado por la luz de un haz láser. Después, se hace rebotar un segundo haz láser reflejando la luz del primero y el patrón de interferencia resultante (la zona en la que confluyen ambos haces láser) es captado sobre una película.

 

Cuando se revela la película, parece una maraña de luz y líneas oscuras desprovista de significado. Pero tan pronto como se ilumina la película revelada mediante otro haz láser, aparece una imagen tridimensional del objeto original.

 

La tridimensionalidad de tales imágenes no es la única característica notable de los hologramas. Si se corta por la mitad el holograma de una rosa y después se lo ilumina con un láser, se observa que cada una de las mitades sigue conteniendo la imagen entera de la rosa.

 

Además se observa que, aunque se vuelvan a dividir esas mitades, cada fragmento de la película siempre contendrá una versión más pequeña pero intacta de la imagen original. A diferencia de las fotografías convencionales, cada parte de un holograma contiene toda la información que posee el todo.

 

Esa naturaleza del “todo en cada parte” del holograma nos proporciona una manera completamente nueva de entender la organización y el orden. Durante la mayor parte de su historia, la ciencia occidental ha trabajado bajo el condicionamiento de que la mejor manera de entender un fenómeno físico, ya se trate de un átomo o de una rana, es diseccionarlo y estudiar sus partes respectivas.

 

El holograma nos enseña que algunas cosas del universo posiblemente no permiten ese enfoque. Si intentamos dividir algo construido holográficamente, no obtendremos las piezas de las que se compone, sólo obtendremos “todos” más pequeños.

 

Este convencimiento indicó a Bohm otra manera de entender el descubrimiento de Aspect. Bohm cree que la razón por las que las partículas subatómicas son capaces de permanecer interconectadas independientemente de la distancia que las separe no se debe a que se emita y reciba alguna clase de misteriosa señal, sino a que su separación es una ilusión. Alega que, en algún nivel más profundo de la realidad, tales partículas no son entidades individuales, sino que en realidad son extensiones del mismo “algo” fundamental.

 

Para permitir que se visualice mejor lo que quiere decir, Bohm brinda la siguiente explicación.

 

Imagínense un acuario que contuviese un pez. Imaginen que, además, son incapaces de ver el acuario directamente, por lo que su conocimiento acerca de él proviene de dos cámaras de televisión, una situada de frente al acuario y la otra tomándolo de costado.

 

Como atienden a dos pantallas de televisión, podrían asumir que los peces que ven en cada pantalla son dos entidades separadas. Después de todo, como las cámaras están colocadas en ángulos diferentes, cada una de las imágenes será ligeramente diferente. Pero si siguen observando los dos peces, terminarán por darse cuenta de que hay cierta relación entre ambos.

 

Cuando uno se da vuelta, el otro a su vez también hace algo levemente distinto, pero que se corresponde; cuando uno mira de frente, el otro siempre mira de costado. Aunque no se perciba todo el panorama de la situación, se podría llegar a concluir que los peces deben estar comunicándose instantáneamente, pero está claro que no es el caso.

 

Según Bohm, esto es precisamente lo que pasa entre las partículas subatómicas del experimento de Aspect. Lo que nos está señalando la conexión entre partículas subatómicas, aparentemente más rápida que la velocidad de la luz, es que hay un nivel de realidad más profundo del que no estamos exentos, una dimensión más compleja que la nuestra, análoga al acuario. Además, consideramos separados a objetos como las partículas subatómicas porque sólo estamos observando una porción de su realidad.

 

Estas partículas no son “partes” separadas sino facetas de una unidad más profunda y fundamental que, en última instancia, es tan holográfica e indivisible como la rosa antes mencionada. Además, dado que todo lo que hay en la realidad física está compuesto por estos “espectros”, el propio universo en sí mismo es una proyección, un holograma.

 

Además de esa naturaleza espectral, un universo como ese poseería otros rasgos más que perturbadores. Que la aparente separación entre las partículas subatómicas sea ilusoria supone que, en un nivel más profundo de la realidad, todas las cosas que hay en el universo están infinitamente interconectadas.

 

Los electrones de un átomo de carbono de cualquier cerebro humano están conectados con las partículas subatómicas que componen cada salmón que nada, cada corazón que late y cada estrella que centellea en el cielo.

 

Todo lo interpenetra todo y, pese a que la naturaleza humana pueda pretender categorizar, caracterizar y subdividir los diversos fenómenos del universo, todas las clasificaciones son necesariamente artificiales porque al final lo único que existe en la naturaleza es un red sin fisuras.

 

En un universo holográfico ni siquiera el tiempo o el espacio pueden seguir siendo considerados como algo básico. En un universo en el que, en realidad, nada está separado de ninguna otra cosa, conceptos tales como la localización se quiebran; el tiempo y el espacio tridimensional, al igual que las imágenes del pez en las pantallas de TV, también deberían ser considerados proyecciones de un orden más profundo.

 

En su nivel más profundo, la realidad es una especie de superholograma en el que tanto pasado como presente y futuro coexisten simultáneamente. Esto sugiere que, contando con las herramientas adecuadas, debería ser posible incluso que algún día se accediese a un nivel superholográfico de la realidad del que se obtuviesen escenas de un pasado remoto.

 

La pregunta de qué más contiene el superholograma tiene un final abierto. Admitido en interés del argumento que el superholograma sea la matriz de la que ha surgido todo lo que existe en nuestro universo, y que, por lo menos, contendrá a todas las partículas subatómicas que hayan existido o existirán, contendrá todas las configuraciones posibles de materia y energía, desde los copos de nieve a los quásares, desde las ballenas azules a los rayos gamma. Debe ser considerado como una especie de almacén cósmico de “Todo Lo Que Es”.

 

Pese a que Bohm concede que no tenemos manera de saber qué más pueda yacer oculto en el superholograma, se aventura a decir que no tenemos razón alguna para asumir que no contenga todavía más. O, como propone, quizás el nivel superholográfico de la realidad sea una “mera fase” más allá de la cual subyacería “una infinidad de desarrollo ulterior”.

 

Bohm no fue el único investigador que encontró evidencia de que el universo es un holograma. Trabajando de manera independiente en el campo de la investigación cerebral, el neurofisiólogo de Stanford Karl Pribram también está convencido de la naturaleza holográfica de la realidad.

 

Pribram fue atraído al modelo holográfico por el enigma de cómo y dónde se almacenan los recuerdos en el cerebro. Durante décadas, numerosos estudios han venido demostrando que los recuerdos, más que estar confinados en una localización especifica, se encuentran dispersos por todo el cerebro.

 

En una serie de experimentos realizados en los años 20 del siglo XX que marcaron hitos en esta investigación, el científico del cerebro Karl Lashley descubrió que, independientemente de qué parte del cerebro de una rata extirpase, le era imposible impedir que ésta recordase cómo realizar tareas complejas que había aprendido con anterioridad a la cirugía. El único problema era que nadie podía presentar un mecanismo capaz de explicar esta curiosa naturaleza del almacenamiento de memoria del “todo en cada parte”.

 

Ya en los 60, Pribram descubrió la holografía y se dio cuenta de que había encontrado la explicación que los científicos del cerebro habían estado buscando. Pribram cree que los recuerdos no están codificados en las neuronas ni en pequeñas agrupaciones de éstas, sino en patrones de impulsos nerviosos que van entrecruzándose por todo el cerebro de la misma manera que la interferencia de los patrones de luz láser van entrecruzándose por toda la superficie de un fotograma que contenga una imagen holográfica. En otras palabras, Pribram cree que el propio cerebro es un holograma.

 

La teoría de Pribram también explica que el cerebro humano pueda almacenar tantos recuerdos en tan poco espacio. Se estima que el cerebro humano tiene la capacidad de memorizar del orden de 10 mil millones de bits de información durante una vida humana promedio (lo que equivale a la cantidad de información contenida en cinco colecciones completas de la Enciclopedia Británica).

 

En la misma línea se ha descubierto que, aparte de sus restantes propiedades, los hologramas poseen una asombrosa capacidad para almacenar información; simplemente con cambiar el ángulo con el que chocan dos láseres en un fotograma de película fotográfica, es posible grabar muchas imágenes diferentes sobre la misma superficie. Está demostrado que un centímetro cúbico de película puede contener aproximadamente 10 mil millones de bits de información.

 

Nuestra habilidad prodigiosa para recuperar con rapidez cualquier información que nos haga falta del gigantesco almacén de nuestros recuerdos sería más comprensible si el cerebro funcionase según principios holográficos. Si un amigo te pide que le digas lo que te venga a la mente cuando dice la palabra “cebra”, no necesitas transitar por intrincados atajos para recorrer algún tipo de gigantesco archivo alfabético cerebral a fin de llegar a una conclusión. En lugar de esto, saltan a tu mente de manera instantánea asociaciones como “rayas”, “equino” o “animal nativo de África".

 

Verdaderamente una de las cosas más asombrosas relativas al proceso del pensamiento humano es que cada fragmento de información parece establecer de manera instantánea una correlación con algún otro (es decir, con todos los demás fragmentos de información), en lo que constituye otro rasgo intrínseco del holograma. Esto se debe a que cada parte de un holograma está infinitamente interconectada con cualquier otra parte del mismo, en lo que quizás sea el ejemplo supremo de la naturaleza de un sistema correlativo.

 

El almacenamiento de memoria no es el único enigma neurofisiológico que se hace más abordable a la luz del modelo holográfico del cerebro de Pribram. Otro es cómo es capaz el cerebro de traducir la avalancha de frecuencias que recibe a través de los sentidos (frecuencias de luz, de sonido, etc.) en el mundo concreto de nuestras percepciones. Precisamente lo que mejor hace un holograma es codificar y decodificar frecuencias. De la misma manera en que el holograma funciona como una especie de lente, un dispositivo de traducción capaz de convertir un borrón de frecuencias, en apariencia carente de significado, en una imagen coherente, Pribram cree que el cerebro también contiene una lente y que utiliza principios holográficos para convertir matemáticamente las frecuencias que recibe a través de los sentidos en el mundo interior de nuestras percepciones.

 

Un cuerpo de evidencia impresionante respalda el uso por parte del cerebro de principios holográficos para realizar sus operaciones. De hecho, la teoría de Pribram ha ido ganando un apoyo creciente entre los neurofisiólogos.

 

El investigador ítalo-argentino Zucarelli extendió recientemente el modelo holográfico al mundo de los fenómenos acústicos. Intrigado por el hecho de que los humanos sean capaces de localizar la fuente de los sonidos sin mover la cabeza, aunque sólo tengan un oído, Zucarelli descubrió que los principios holográficos pueden explicar esta habilidad.

 

Zucarelli también ha desarrollado la tecnología del sonido holofónico, técnica de grabación capaz de reproducir situaciones acústicas con un realismo sobrecogedor.

 

La creencia de Pribram de que nuestros cerebros construyen una realidad matemáticamente “sólida” porque confían en los impulsos procedentes de un dominio de frecuencias dado también ha recibido una importante cantidad de apoyo experimental.

 

Se ha descubierto que cada uno de nuestros sentidos es sensible a un rango de frecuencias mucho más amplio de lo que previamente se sospechaba.

 

Los investigadores han descubierto, por ejemplo, que nuestros sistemas visuales son sensibles a las frecuencias de sonido, que nuestro sentido del olfato es una parte dependiente de lo que ahora se denominan “frecuencias cósmicas”, y que hasta las células de nuestro cuerpo son sensibles a un amplio rango de frecuencias. Tales hallazgos apuntan a que sólo en el dominio holográfico de la conciencia tales frecuencias son fragmentadas y clasificadas en percepciones convencionales.

 

Pero el aspecto del modelo holográfico del cerebro de Pribram que más nos hace hervir la mente es lo que sucede cuando se lo conjuga con la teoría de Bohm. Porque si la concreción del mundo no es sino una realidad secundaria y en realidad lo que está “ahí” es un borrón holográfico de frecuencia y, si el cerebro también es un holograma que selecciona y extrae de ese borrón sólo algunas de esas frecuencias, transformándolas matemáticamente en percepciones sensoriales, ¿en qué se convierte la realidad objetiva?

 

Por decirlo con sencillez, deja de existir. Como han señalado tradicionalmente las religiones orientales, el mundo material es Maya, una ilusión y, pese a que podamos pensar que somos seres físicos que se mueven por un mundo físico, esto también es una ilusión.

 

En realidad somos “receptores” que van flotando por un mar caleidoscópico de frecuencias y lo que extraemos de ese mar y transcribimos como realidad física no es sino un canal más de los muchos extraíbles del superholograma.

 

Esta nueva y chocante imagen de la realidad, síntesis de las perspectivas de Bohm y Pribram, constituye lo que se ha dado en llamar el paradigma holográfico y, pese a que muchos científicos lo hayan recibido con escepticismo, ha galvanizado a otros. Un grupo pequeño pero creciente de investigadores creen que este modelo de la realidad podría ser más exacto que el que hasta ahora nos ha aportado la ciencia. Es más, algunos creen que podría resolver algunos misterios que nunca antes pudieron ser explicados por la ciencia, instituyendo incluso lo paranormal como parte de la naturaleza.

 

Numerosos investigadores, incluyendo a Bohm y a Pribram, han reparado en que numerosos fenómenos parapsicológicos resultan mucho menos incomprensibles bajo los términos del paradigma holográfico.

 

En un universo en el que los cerebros individuales en realidad son partes indivisibles de un holograma superior y en el que todo está infinitamente interconectado, la telepatía consiste sencillamente en acceder al nivel holográfico.

 

Obviamente así es mucho más fácil entender cómo puede viajar la información desde la mente de un individuo “A” a la de otro individuo “B” que esté en un punto muy distante y ayuda a comprender numerosos enigmas de la psicología pendientes de resolución. En particular, Grof opina que el paradigma holográfico brinda un modelo para entender muchos de los fenómenos más sorprendentes que experimentan los individuos durante los estados alterados de conciencia.

 

Para más información sobre la naturaleza de la realidad holográfica, ver:

www.gaianxaos.com/holographic_reality_of_being.htm

 

 

 

El Universo Holográfico - ¿Existe la Realidad Objetiva?

Por: Brian Steensma (bx@gaianxaos.com /www.gaianxaos.com)

 

En 1982 tuvo lugar un acontecimiento notable. En la Universidad de Paris, un equipo de investigación dirigido por el físico Alain Aspect realizó el que podría ser uno de los experimentos más importantes del siglo XX. Ustedes no oyeron hablar de ello en las noticias de la noche. De hecho, a menos que tengan la costumbre de leer prensa científica probablemente no habrán oído mencionar a Aspect, pese a que muchos creen que su descubrimiento podría cambiar la faz de la ciencia.

 

Aspect y su equipo descubrieron que, bajo ciertas circunstancias, partículas subatómicas como los electrones son capaces de comunicarse instantáneamente entre sí independientemente de la distancia que las separe. No importa si se están separados 10 pies o 10 mil millones de millas.

 

De alguna manera, una partícula parece saber siempre lo que está haciendo la otra. El problema que hay con este hecho es que viola el principio de Einstein tanto tiempo mantenido de que ninguna comunicación puede viajar más rápido que la velocidad de la luz. Como viajar más deprisa que la velocidad de la luz equivale a romper la barrera del tiempo, tan intimidante panorama ha originado que algunos físicos intenten salirle al paso con elaboradas maneras de explicar algunos de los hallazgos de Aspect. Pero ha inspirado a otros a ofrecer explicaciones aún más radicales.

 

El físico de la Universidad de Londres David Bohm, por ejemplo, cree que los hallazgos de Aspect implican que la realidad objetiva no existe y que, a pesar de su aparente solidez, el universo es un fantasma de corazón, un holograma gigante espléndidamente detallado.

 

Para comprender por qué Bohm hace tan sorprendente aseveración, primero hay que saber un poco de hologramas. Un holograma es una fotografía tridimensional hecha con la ayuda de un láser.

 

Para hacer un holograma, el objeto a fotografiar primero es bañado por la luz de un haz láser. Después, se hace rebotar un segundo haz láser reflejando la luz del primero y el patrón de interferencia resultante (la zona en la que confluyen ambos haces láser) es captado sobre una película.

 

Cuando se revela la película, parece una maraña de luz y líneas oscuras desprovista de significado. Pero tan pronto como se ilumina la película revelada mediante otro haz láser, aparece una imagen tridimensional del objeto original.

 

La tridimensionalidad de tales imágenes no es la única característica notable de los hologramas. Si se corta por la mitad el holograma de una rosa y después se lo ilumina con un láser, se observa que cada una de las mitades sigue conteniendo la imagen entera de la rosa.

 

Además se observa que, aunque se vuelvan a dividir esas mitades, cada fragmento de la película siempre contendrá una versión más pequeña pero intacta de la imagen original. A diferencia de las fotografías convencionales, cada parte de un holograma contiene toda la información que posee el todo.

 

Esa naturaleza del “todo en cada parte” del holograma nos proporciona una manera completamente nueva de entender la organización y el orden. Durante la mayor parte de su historia, la ciencia occidental ha trabajado bajo el condicionamiento de que la mejor manera de entender un fenómeno físico, ya se trate de un átomo o de una rana, es diseccionarlo y estudiar sus partes respectivas.

 

El holograma nos enseña que algunas cosas del universo posiblemente no permiten ese enfoque. Si intentamos dividir algo construido holográficamente, no obtendremos las piezas de las que se compone, sólo obtendremos “todos” más pequeños.

 

Este convencimiento indicó a Bohm otra manera de entender el descubrimiento de Aspect. Bohm cree que la razón por las que las partículas subatómicas son capaces de permanecer interconectadas independientemente de la distancia que las separe no se debe a que se emita y reciba alguna clase de misteriosa señal, sino a que su separación es una ilusión. Alega que, en algún nivel más profundo de la realidad, tales partículas no son entidades individuales, sino que en realidad son extensiones del mismo “algo” fundamental.

 

Para permitir que se visualice mejor lo que quiere decir, Bohm brinda la siguiente explicación.

 

Imagínense un acuario que contuviese un pez. Imaginen que, además, son incapaces de ver el acuario directamente, por lo que su conocimiento acerca de él proviene de dos cámaras de televisión, una situada de frente al acuario y la otra tomándolo de costado.

 

Como atienden a dos pantallas de televisión, podrían asumir que los peces que ven en cada pantalla son dos entidades separadas. Después de todo, como las cámaras están colocadas en ángulos diferentes, cada una de las imágenes será ligeramente diferente. Pero si siguen observando los dos peces, terminarán por darse cuenta de que hay cierta relación entre ambos.

 

Cuando uno se da vuelta, el otro a su vez también hace algo levemente distinto, pero que se corresponde; cuando uno mira de frente, el otro siempre mira de costado. Aunque no se perciba todo el panorama de la situación, se podría llegar a concluir que los peces deben estar comunicándose instantáneamente, pero está claro que no es el caso.

 

Según Bohm, esto es precisamente lo que pasa entre las partículas subatómicas del experimento de Aspect. Lo que nos está señalando la conexión entre partículas subatómicas, aparentemente más rápida que la velocidad de la luz, es que hay un nivel de realidad más profundo del que no estamos exentos, una dimensión más compleja que la nuestra, análoga al acuario. Además, consideramos separados a objetos como las partículas subatómicas porque sólo estamos observando una porción de su realidad.

 

Estas partículas no son “partes” separadas sino facetas de una unidad más profunda y fundamental que, en última instancia, es tan holográfica e indivisible como la rosa antes mencionada. Además, dado que todo lo que hay en la realidad física está compuesto por estos “espectros”, el propio universo en sí mismo es una proyección, un holograma.

 

Además de esa naturaleza espectral, un universo como ese poseería otros rasgos más que perturbadores. Que la aparente separación entre las partículas subatómicas sea ilusoria supone que, en un nivel más profundo de la realidad, todas las cosas que hay en el universo están infinitamente interconectadas.

 

Los electrones de un átomo de carbono de cualquier cerebro humano están conectados con las partículas subatómicas que componen cada salmón que nada, cada corazón que late y cada estrella que centellea en el cielo.

 

Todo lo interpenetra todo y, pese a que la naturaleza humana pueda pretender categorizar, caracterizar y subdividir los diversos fenómenos del universo, todas las clasificaciones son necesariamente artificiales porque al final lo único que existe en la naturaleza es un red sin fisuras.

 

En un universo holográfico ni siquiera el tiempo o el espacio pueden seguir siendo considerados como algo básico. En un universo en el que, en realidad, nada está separado de ninguna otra cosa, conceptos tales como la localización se quiebran; el tiempo y el espacio tridimensional, al igual que las imágenes del pez en las pantallas de TV, también deberían ser considerados proyecciones de un orden más profundo.

 

En su nivel más profundo, la realidad es una especie de superholograma en el que tanto pasado como presente y futuro coexisten simultáneamente. Esto sugiere que, contando con las herramientas adecuadas, debería ser posible incluso que algún día se accediese a un nivel superholográfico de la realidad del que se obtuviesen escenas de un pasado remoto.

 

La pregunta de qué más contiene el superholograma tiene un final abierto. Admitido en interés del argumento que el superholograma sea la matriz de la que ha surgido todo lo que existe en nuestro universo, y que, por lo menos, contendrá a todas las partículas subatómicas que hayan existido o existirán, contendrá todas las configuraciones posibles de materia y energía, desde los copos de nieve a los quásares, desde las ballenas azules a los rayos gamma. Debe ser considerado como una especie de almacén cósmico de “Todo Lo Que Es”.

 

Pese a que Bohm concede que no tenemos manera de saber qué más pueda yacer oculto en el superholograma, se aventura a decir que no tenemos razón alguna para asumir que no contenga todavía más. O, como propone, quizás el nivel superholográfico de la realidad sea una “mera fase” más allá de la cual subyacería “una infinidad de desarrollo ulterior”.

 

Bohm no fue el único investigador que encontró evidencia de que el universo es un holograma. Trabajando de manera independiente en el campo de la investigación cerebral, el neurofisiólogo de Stanford Karl Pribram también está convencido de la naturaleza holográfica de la realidad.

 

Pribram fue atraído al modelo holográfico por el enigma de cómo y dónde se almacenan los recuerdos en el cerebro. Durante décadas, numerosos estudios han venido demostrando que los recuerdos, más que estar confinados en una localización especifica, se encuentran dispersos por todo el cerebro.

 

En una serie de experimentos realizados en los años 20 del siglo XX que marcaron hitos en esta investigación, el científico del cerebro Karl Lashley descubrió que, independientemente de qué parte del cerebro de una rata extirpase, le era imposible impedir que ésta recordase cómo realizar tareas complejas que había aprendido con anterioridad a la cirugía. El único problema era que nadie podía presentar un mecanismo capaz de explicar esta curiosa naturaleza del almacenamiento de memoria del “todo en cada parte”.

 

Ya en los 60, Pribram descubrió la holografía y se dio cuenta de que había encontrado la explicación que los científicos del cerebro habían estado buscando. Pribram cree que los recuerdos no están codificados en las neuronas ni en pequeñas agrupaciones de éstas, sino en patrones de impulsos nerviosos que van entrecruzándose por todo el cerebro de la misma manera que la interferencia de los patrones de luz láser van entrecruzándose por toda la superficie de un fotograma que contenga una imagen holográfica. En otras palabras, Pribram cree que el propio cerebro es un holograma.

 

La teoría de Pribram también explica que el cerebro humano pueda almacenar tantos recuerdos en tan poco espacio. Se estima que el cerebro humano tiene la capacidad de memorizar del orden de 10 mil millones de bits de información durante una vida humana promedio (lo que equivale a la cantidad de información contenida en cinco colecciones completas de la Enciclopedia Británica).

 

En la misma línea se ha descubierto que, aparte de sus restantes propiedades, los hologramas poseen una asombrosa capacidad para almacenar información; simplemente con cambiar el ángulo con el que chocan dos láseres en un fotograma de película fotográfica, es posible grabar muchas imágenes diferentes sobre la misma superficie. Está demostrado que un centímetro cúbico de película puede contener aproximadamente 10 mil millones de bits de información.

 

Nuestra habilidad prodigiosa para recuperar con rapidez cualquier información que nos haga falta del gigantesco almacén de nuestros recuerdos sería más comprensible si el cerebro funcionase según principios holográficos. Si un amigo te pide que le digas lo que te venga a la mente cuando dice la palabra “cebra”, no necesitas transitar por intrincados atajos para recorrer algún tipo de gigantesco archivo alfabético cerebral a fin de llegar a una conclusión. En lugar de esto, saltan a tu mente de manera instantánea asociaciones como “rayas”, “equino” o “animal nativo de África".

 

Verdaderamente una de las cosas más asombrosas relativas al proceso del pensamiento humano es que cada fragmento de información parece establecer de manera instantánea una correlación con algún otro (es decir, con todos los demás fragmentos de información), en lo que constituye otro rasgo intrínseco del holograma. Esto se debe a que cada parte de un holograma está infinitamente interconectada con cualquier otra parte del mismo, en lo que quizás sea el ejemplo supremo de la naturaleza de un sistema correlativo.

 

El almacenamiento de memoria no es el único enigma neurofisiológico que se hace más abordable a la luz del modelo holográfico del cerebro de Pribram. Otro es cómo es capaz el cerebro de traducir la avalancha de frecuencias que recibe a través de los sentidos (frecuencias de luz, de sonido, etc.) en el mundo concreto de nuestras percepciones. Precisamente lo que mejor hace un holograma es codificar y decodificar frecuencias. De la misma manera en que el holograma funciona como una especie de lente, un dispositivo de traducción capaz de convertir un borrón de frecuencias, en apariencia carente de significado, en una imagen coherente, Pribram cree que el cerebro también contiene una lente y que utiliza principios holográficos para convertir matemáticamente las frecuencias que recibe a través de los sentidos en el mundo interior de nuestras percepciones.

 

Un cuerpo de evidencia impresionante respalda el uso por parte del cerebro de principios holográficos para realizar sus operaciones. De hecho, la teoría de Pribram ha ido ganando un apoyo creciente entre los neurofisiólogos.

 

El investigador ítalo-argentino Zucarelli extendió recientemente el modelo holográfico al mundo de los fenómenos acústicos. Intrigado por el hecho de que los humanos sean capaces de localizar la fuente de los sonidos sin mover la cabeza, aunque sólo tengan un oído, Zucarelli descubrió que los principios holográficos pueden explicar esta habilidad.

 

Zucarelli también ha desarrollado la tecnología del sonido holofónico, técnica de grabación capaz de reproducir situaciones acústicas con un realismo sobrecogedor.

 

La creencia de Pribram de que nuestros cerebros construyen una realidad matemáticamente “sólida” porque confían en los impulsos procedentes de un dominio de frecuencias dado también ha recibido una importante cantidad de apoyo experimental.

 

Se ha descubierto que cada uno de nuestros sentidos es sensible a un rango de frecuencias mucho más amplio de lo que previamente se sospechaba.

 

Los investigadores han descubierto, por ejemplo, que nuestros sistemas visuales son sensibles a las frecuencias de sonido, que nuestro sentido del olfato es una parte dependiente de lo que ahora se denominan “frecuencias cósmicas”, y que hasta las células de nuestro cuerpo son sensibles a un amplio rango de frecuencias. Tales hallazgos apuntan a que sólo en el dominio holográfico de la conciencia tales frecuencias son fragmentadas y clasificadas en percepciones convencionales.

 

Pero el aspecto del modelo holográfico del cerebro de Pribram que más nos hace hervir la mente es lo que sucede cuando se lo conjuga con la teoría de Bohm. Porque si la concreción del mundo no es sino una realidad secundaria y en realidad lo que está “ahí” es un borrón holográfico de frecuencia y, si el cerebro también es un holograma que selecciona y extrae de ese borrón sólo algunas de esas frecuencias, transformándolas matemáticamente en percepciones sensoriales, ¿en qué se convierte la realidad objetiva?

 

Por decirlo con sencillez, deja de existir. Como han señalado tradicionalmente las religiones orientales, el mundo material es Maya, una ilusión y, pese a que podamos pensar que somos seres físicos que se mueven por un mundo físico, esto también es una ilusión.

 

En realidad somos “receptores” que van flotando por un mar caleidoscópico de frecuencias y lo que extraemos de ese mar y transcribimos como realidad física no es sino un canal más de los muchos extraíbles del superholograma.

 

Esta nueva y chocante imagen de la realidad, síntesis de las perspectivas de Bohm y Pribram, constituye lo que se ha dado en llamar el paradigma holográfico y, pese a que muchos científicos lo hayan recibido con escepticismo, ha galvanizado a otros. Un grupo pequeño pero creciente de investigadores creen que este modelo de la realidad podría ser más exacto que el que hasta ahora nos ha aportado la ciencia. Es más, algunos creen que podría resolver algunos misterios que nunca antes pudieron ser explicados por la ciencia, instituyendo incluso lo paranormal como parte de la naturaleza.

 

Numerosos investigadores, incluyendo a Bohm y a Pribram, han reparado en que numerosos fenómenos parapsicológicos resultan mucho menos incomprensibles bajo los términos del paradigma holográfico.

 

En un universo en el que los cerebros individuales en realidad son partes indivisibles de un holograma superior y en el que todo está infinitamente interconectado, la telepatía consiste sencillamente en acceder al nivel holográfico.

 

Obviamente así es mucho más fácil entender cómo puede viajar la información desde la mente de un individuo “A” a la de otro individuo “B” que esté en un punto muy distante y ayuda a comprender numerosos enigmas de la psicología pendientes de resolución. En particular, Grof opina que el paradigma holográfico brinda un modelo para entender muchos de los fenómenos más sorprendentes que experimentan los individuos durante los estados alterados de conciencia.

 

Para más información sobre la naturaleza de la realidad holográfica, ver:

www.gaianxaos.com/holographic_reality_of_being.htm

 

 

La Realidad Holográfica - La Mente Universal No Localizada

 

 

Por: Brian Steensma (bx@gaianxaos.com /www.gaianxaos.com)

 

Traducción: Paloma Fernández Fernández (artesyoficios@arnet.com.ar)

 

El principal propósito de este texto es explorar los conceptos de mente y universo en el contexto del nuevo paradigma de cambio de la conciencia humana. El origen del título viene dado por lo fácil que es entender las conexiones que se van a hacer entre la teoría cuántica, la no localización, el teorema de Bell y los hologramas. Su objetivo es abrir nuevas vías a la comprensión de lo relativo a la interconexión entre todas las cosas en el sentido más amplio posible. Utilizando nuevos trabajos científicos acerca de la no localización y la holodinámica, seremos capaces de quebrar la aparente separatividad que impregna las observaciones experimentales humanas. Los conceptos clave incluirán la idea de que cada parte de cualquier cosa contiene en esencia al todo, y de que cualquier cosa está embebida en los niveles subyacentes de interconexión.

 

“El teorema de Bell demuestra que cualquier modelo de realidad, ya sea ordinario o contextual, debe estar conectado con influencias que no respetan el límite de la velocidad óptica. Si el teorema de Bell es válido, vivimos en una realidad superluminal (que rebasa la velocidad de la luz). El descubrimiento de Bell de la necesaria no-localización de la realidad profunda es el logro más importante en la investigación de la realidad desde la formulación de la teoría cuántica.”

-Nick Herbert en Reality Quantum

 

Nosotros experimentamos la realidad material en forma de objetos separados. Sin embargo, la física moderna está desarrollando un entendimiento conceptual del universo físico como un todo interconectado. Estos nuevos puntos de vista científicos, que se refieren a la naturaleza de la realidad en relación con la teoría cuántica, están empezando a producir una nueva comprensión en la que nada está separado de ninguna otra cosa. Estamos empezando a encontrarnos con que, pese a que esta separación entre objetos materiales se experimente como algo real, definitivamente no lo es.

 

 

Cristalizaciones Cuánticas de la Mente Universal No localizada

 

Empezaremos con un error de concepto clásico, remitiéndonos al supuesto fundamental de la física newtoniana. En un sentido muy general, se creía que la ciencia iba a poder ser utilizada para levantar el velo de la ignorancia humana al objeto de revelar la realidad final, que sería algo externo. Se presuponía que los objetos físicos estaban separados unos de otros. También se consideraba que los objetos tenían una existencia separada del espacio. El clásico error de concepto acerca de la relación entre la realidad física y el espacio es que considera que dicha relación es análoga a la que se establece entre las bolas de una mesa de billar. El comportamiento de la realidad física fue descrito como las interacciones entre las bolas de billar. La propia mesa era considerada como algo completamente separado de lo que ocurriese en ella. De esta manera, la física clásica consideraba al espacio exclusivamente como un terreno de juego en el que tenían lugar las interacciones entre los objetos físicos.

 

Con la llegada de la teoría de la relatividad de Einstein, se tomaron en consideración nuevas relaciones. Específicamente, se observó que la realidad física era inseparable de la estructura espacial. En la física relativista, la realidad material todavía se describía en términos de objetos existentes de manera separada que interactuaban como bolas de billar. Sin embargo, ya se hizo una conexión entre la estructura de las bolas de billar y la de la mesa en la que se jugaba. Finalmente el tiempo y el espacio, que previamente eran considerados como mutuamente independientes, pasaron a ser considerados relativos o mutuamente relacionados a través de la estructura espacial subyacente del continuo espacio-tiempo.

 

No pasó mucho tiempo desde el descubrimiento de Einstein acerca de la interconectividad entre espacio y tiempo para que comenzara a surgir una nueva ciencia a la que llamamos física cuántica. Esta extraña ciencia nueva, con la que los físicos se encontraban cuando examinaban con una profundidad cada vez mayor la estructura del átomo, reveló una realidad que era cualquier cosa excepto coherente con el sentido común. Con esto quiero decir que las predicciones que realiza esta teoría acerca de la naturaleza de la realidad no se corresponden con nuestra percepción sensorial corriente de la realidad física. Sin embargo, la teoría cuántica es el método más preciso que tienen los físicos para predecir el comportamiento de la realidad física.

 

Un rasgo sorprendente del modelo cuántico es que en él los electrones, al igual que otras partículas subatómicas, en realidad no son objetos en absoluto. Además, un electrón puede manifestarse tanto en forma de onda como de partícula. Es posible excitar un electrón en una pantalla para que revele un diminuto punto de luz, lo que revela claramente el lado de su naturaleza afín a la partícula. Sin embargo, el electrón también puede comportarse como una nube difusa de energía. Si se lo estimula frente a una barrera en la que se hayan practicado dos aberturas, el electrón podrá salir por ambas de manera simultánea (1).

 

Una interpretación popular de la evidencia propone que el electrón se manifiesta como partícula sólo cuando está siendo observado. Por ejemplo, cuando un electrón no está siendo observado, los hallazgos experimentales sugieren que siempre es una onda. En otra interpretación ligeramente diferente, es el método de observación lo que determina qué aspecto de la naturaleza de los electrones se manifestará. Teóricamente, podría decirse que lo que experimentamos como realidad física no existe en un estado definido o definitivo previo al acto de observación. De manera similar, el propio acto de la observación es el que define de alguna manera el estado de la realidad física. Esta línea de pensamiento representa una ruptura radical con la física clásica dado que para ésta no queda ninguna otra realidad externa que debamos esforzarnos por descubrir, ya que se supone que no hay interacción alguna que podamos realizar que sea capaz de afectar a lo que intentamos observar.

 

La teoría cuántica predice también otro fenómeno fascinante al que se conoce como no localización. Para nuestra percepción sensorial de la realidad física, es bastante evidente que las cosas tienen localizaciones específicas. Sin embargo David Bohm, uno de los discípulos favoritos de Einstein y uno de los físicos cuánticos más respetados del mundo, sostuvo su punto de vista de que, a nivel cuántico, la localización deja de existir. En otras palabras, todos los puntos del espacio se hacen iguales a todos los demás, por lo que deja de tener sentido hablar de cualquier cosa como si estuviese separada de cualquier otra. Una interacción no local vincula una localización con otra sin atravesar espacio alguno, sin debilitarse y sin retrasarse. Dicho de manera sencilla, la interacción no local no se ve mitigada y es directa e inmediata (2).

 

La concepción de Bohm de la no localización le permitió brindar una explicación de lo que se conoce como la paradoja Einstein-Podolsky-Rosen o paradoja EPR. En resumen, la paradoja describe el problema de cómo es posible que dos partículas sean capaces de comunicarse entre sí de manera aparentemente instantánea. El problema es que, según la teoría de la relatividad de Einstein, nada puede viajar más deprisa que la velocidad de la luz, mucho menos de manera instantánea. La interpretación de Bohm de la paradoja EPR es que las partículas gemelas no están separadas, sino conectadas de manera no localizada (3).

 

En 1964, un físico teórico llamado John Stewart Bell describió una demostración matemática elegante y sencilla que mostraba cómo podría verificarse experimentalmente la no localización. Dicha demostración se conoce como teorema de Bell. El único problema era que para probar este teorema se requería un nivel de precisión tecnológica que entonces todavía no estaba disponible (4). No fue sino en 1982 cuando los físicos Alain Aspect, Jean Dalibard y Gerard Roger, del Instituto de Óptica de la Universidad de Paris, consiguieron verificar la demostración de la partícula gemela anteriormente descrita por Bell.

 

En los llamados experimentos de Aspect, el efecto no local quedó demostrado produciendo una serie de partículas gemelas a las que se dejaba viajar en direcciones opuestas, para después medir algunas de sus características. Las partículas cuánticas, al ser observadas, exhiben lo que se conoce como giro sobre sí mismas o spin. En general, esta característica se produce por pares complementarios, tal como un spin ascendente o descendente. Para entender el tipo de experimentos practicados por Aspect y su equipo, consideremos la siguiente variación simple. Imaginemos dos partículas que, al sumarse, tienen un spin neto cero. Ello se debe a que cada una tiene un spin opuesto con respecto a la otra, por lo que, al combinarse, ambos sentidos de giro se compensan. Sin embargo, según la teoría cuántica, el estado preciso del sentido del spin de cada partícula permanece indefinido hasta que es observado. Dado que ambas partículas deben tener sentidos de spin opuestos, al determinarse el spin de una de las partículas mediante la observación, queda determinado también el spin de la otra (5).

 

En la teoría cuántica, el spin no sólo existe para que nos sea revelado mediante la observación. De alguna manera, el spin es el producto de la observación. Por lo tanto, la observación y determinación de un spin es lo que confiere otro spin a la otra partícula. Con anterioridad a la observación inicial, cada partícula no tiene sino un estado potencial de spin que, al ser determinado, tiene que ser opuesto al otro. En los experimentos dirigidos por Aspect, las partículas se separan a la velocidad de la luz y se las permite viajar una distancia relativamente grande. Después se hace una primera medición para determinar el spin de una de las partículas. Una vez realizada esta medición, se mide el spin de la segunda partícula, que siempre se observó que era opuesto al primero. Para una explicación más rigurosa de la manera en la que se realizó este experimento, recurran por favor al texto Quantum Dynamics of Morphing Psy ~ Trance ~ Formations.

 

Lo asombroso es que la observación de una partícula determina instantáneamente el sentido del spin de la otra partícula independientemente de la distancia que las separe. No importa si están separadas diez pies o diez billones de millas. La pregunta que cabe hacerse es ¿cómo se transfiere la información entre dos partículas aparentemente separadas con más rapidez que la velocidad de la luz? Han surgido numerosas teorías que tratan de considerar variables ocultas que, de alguna manera, faciliten la relación inédita de causa y efecto en virtud de la cual una partícula afecta a la otra. Sin embargo, dichas teorías llevan a la conclusión más obvia, la que de la separación aparente entre las partículas es una ilusión en sí misma. La separación no es genuinamente real. La no localización simplemente es una manifestación de la unidad que finalmente subyace a lo que experimentamos como objetos físicos separados.

 

 

Interferencia Holográfica Mental

 

Como se puede apreciar, estas ideas concuerdan muy bien con conceptos que describen al universo en términos de conceptos holográficos. Antes de que sigamos avanzando en nuestra investigación de la unidad, es necesario comprender algunas nociones básicas sobre los hologramas. Un holograma se produce cuando un único haz láser es dividido en dos haces separados. El primero rebota sobre el objeto cuya imagen va a ser grabada. El segundo es reflejado por un espejo que lo lleva a colisionar contra la luz reflejada por el primero de los haces. Cuando sucede esto, ambas partes del haz crean un patrón de interferencia que queda grabado en un fragmento de película llamada placa holográfica (6).

 

Este fenómeno de interferencia es lo que hace posible la holografía. La Interferencia no es más que un patrón que se genera cuando las ondas, en su movimiento, se entrechocan. Pensemos en lo que sucede cuando se arrojan dos guijarros a un estanque. Cada piedra producirá un conjunto de ondas que forman círculos concéntricos que se irradian hacia el exterior a partir del punto de impacto. Las ondas procedentes de cada uno de los guijarros se expanden hasta que chocan en algún punto, y el patrón resultante es conocido como patrón de interferencia.

 

 

Modelo de Interferencia de Ondas

 

 

 

 

 

Almacenamiento Holográfico de Información

 

(LASER: Láser / BEAM SPLITTER: Prisma difractor del haz / MIRROR: Espejo /

OBJECT BEAM: Haz del objeto / REFERENCE BEAM: Haz de referencia /

LIGHT WAVE INTERFERENCE: Interferencia de la onda lumínica /

EVENTOBJECT: AcontecimientoObjeto / HOLOGRAPHIC FILM PLATE: Placa holográfica)

 

 

El patrón que queda grabado en la placa holográfica no se parece absolutamente nada al objeto que se usó para realizar la grabación. Básicamente parece un ovillo de remolinos caóticos y anillos concéntricos. Sin embargo, al usar otro haz láser para iluminar la película, reaparece una imagen tridimensional del objeto original. Se puede caminar alrededor de la imagen y contemplarla desde ángulos diferentes, pero cuando se la intenta agarrar, se ve que en realidad allí no hay nada.

 

La propiedad más insólita de los hologramas es que la imagen entera está contenida en cada parte de la película. Si se toma la placa original sobre la que se grabó el patrón de interferencia y se la corta por la mitad, se verá que puede proyectarse la imagen entera iluminando sólo la mitad del conjunto. De hecho, se puede cortar la placa holográfica en tantos fragmentos como se quiera, que siempre se encontrará que cualquiera de los pedazos, al ser iluminado, produce versiones más pequeñas de la imagen entera (7).

 

A partir de aquí, podemos empezar a inferir algunas conexiones muy interesantes entre los conceptos a los que nos hemos venido refiriendo. En el modelo holográfico, se dice que la información del conjunto está contenida en cada una de sus partes. Es lo mismo que decir que la información se distribuye de manera no localizada. También se encontrará que, a nivel cuántico, todas las partículas también son ondas. Por lo tanto, toda la realidad física esencialmente no es más que patrones de interferencia.

 

Podría ser una buena idea que, por un momento, considerásemos el significado de esta última afirmación. Imaginemos una red infinita de patrones energéticos. La ciencia ha descubierto que, a nivel cuántico, dichas ondas energéticas están conectadas de manera no localizada. Esto significa que cada porción del patrón está infinitamente interconectada con cada una de las restantes. Es fundamental recordar que no somos observadores objetivos de este campo de patrones de frecuencia que se entrecruzan. Somos él.

 

David Bohm sugiere la posibilidad de que esta unidad subyacente de la existencia produzca el mundo físico de la misma manera que una placa holográfica produce un holograma. ¿Será que nuestra percepción experimental de la separación no sea nada más que una ilusión holográfica? Bohm describe el nivel de realidad más profundo como el orden “implicado” o implícito. Al nivel de realidad de nuestra experiencia cotidiana lo denomina orden “explicado” o explícito (8). Esto no quiere decir que nuestra existencia física sea irreal. Sin embargo, es útil entenderla simplemente como una realidad secundaria.

 

Consideremos lo que estamos observando realmente cuando percibimos un objeto físico. Consideremos el documento que están leyendo y las palabras que hay en la página. Lo que están viendo desde el exterior no es lo que existe directamente ni está donde parece. Están percibiendo un borrón holográfico de patrones de frecuencias que están siendo traducidos a un patrón de estimulación neural que, a su vez, es experimentado como el objeto externo. De hecho, el proceso de determinar que el objeto existe exteriormente sólo se produce en la interpretación que hace la mente de la estimulación neural. Cuando miramos hacia las estrellas, se ve la luz que fue emitida hace millones o quizás miles de millones de años. Repetimos que no estamos viendo directamente lo que está ahí; estamos viendo un patrón de estimulación neural creado por nuestra interpretación de la luz. Lo mismo se aplica a todos los sentidos físicos.

 

En definitiva, lo que se ve, oye, degusta, toca y huele son patrones de estimulación neuronal que se corresponden en cierto modo con lo que está ahí, pero que sigue sin ser realmente “eso” (9). Las frecuencias que se traducen en estimulación neural carecen, por dentro y por fuera, de color, gusto o textura. Las cualidades que experimentamos a través de la percepción sensorial son creadas por la mente y representan un orden “explícito” o realidad secundaria.

 

Nuestra realidad material no es más que una versión filtrada de la unidad final que lo conecta todo. Esta versión filtrada crea separación porque sólo percibe secuencias de bits y fragmentos del conjunto. Si nos fuese posible eliminar ese filtro, experimentaríamos la realidad directamente como un patrón de interferencia en el que toda la información estaría distribuida de manera no localizada. Reiteramos que no hay que olvidar que nosotros somos ese patrón. Sus manos, este documento, los árboles que se ven por la ventana, nuestro sistema solar, todo el universo; todo es una aparente extensión de todo lo demás sin solución de continuidad. Es una sola cosa. Si esto es cierto, no puede existir la realidad objetiva porque el observador, el proceso de observar y lo observado se convierten en la misma cosa.

 

 

Morfogénesis y Relatividad Dinámica

 

Observemos y consideremos el modo en el que la totalidad fundamental indivisa de la realidad entera se convierte en la realidad diferenciada de nuestra experiencia. Empezaremos por presentar primeramente el concepto de existencia absoluta. La existencia absoluta es el conjunto indiviso a partir del cual surgen los fragmentos de realidad. Conceptualmente, la existencia absoluta es una existencia indefinida y carente de límites. Como veremos, la existencia absoluta equivale a la existencia de la nada. Nada no significa no existencia. Simplemente significa que lo que existe no es definible como una cosa u otra, por lo que no es ninguna cosa. La existencia absoluta carece de estructura y, por consiguiente, no contiene las delimitaciones que permitirían definir el aquí en relación con un allá. “La realidad física es la realidad de los objetos, la realidad de las cosas. Nosotros escuchamos cosas, vemos cosas, sentimos cosas, degustamos cosas, olemos cosas. A lo largo de la vida vamos asumiendo que todas las cosas existen como cosas definidas independientemente de nuestra experiencia acerca de ellas como tales cosas” (10). Sin embargo, como se puso de manifiesto en nuestra exposición de la teoría cuántica, la ciencia ha descubierto que este podría no ser el caso. La cualidad de cosa definida que tienen las cosas que experimentamos puede no existir salvo en relación con nuestra experiencia de ellas.

 

De hecho, cualquier cosa que pueda ser experimentada existe sólo en relación a alguna otra. Podemos experimentar y pensar que el arriba existe de manera independiente; sin embargo, el arriba sólo puede existir en relación con el abajo. De manera análoga, cuando experimentamos calor, creemos que el calor es un calor independiente, sin darnos cuenta de que lo caliente sólo puede estar caliente en relación a lo frío. “Lo mismo es cierto para todo lo que experimentamos, en tanto en cuanto cualquier cosa que experimentemos como algo que existe, sólo puede existir con respecto a algún otro aspecto de la existencia que no sea ese algo” (11). Esta forma de existencia puede denominarse existencia relativa: la existencia que es lo que es en relación a algún otro aspecto de la existencia.

 

 

 

 

 

(absolute existence: existencia absoluta / (dualization)-(self-relation): (dualización)-(autorelación) /

relative reality: realidad relativa / no structure: sin estructura / the process: el proceso /

structure (primary structural synergy): estructura (sinergia estructural primaria) )

 

 

Mientras que la absoluta existencia carece de estructura, la existencia relativa tiene estructura. A fin de pasar de la no estructura indivisa y carente de vínculos de la existencia absoluta a la estructuración propia de la existencia relativa, el sistema debe sufrir algún proceso o transformación. Para que una cosa se convierta en dos, esa cosa debe polarizarse. A partir de este proceso de dualización, la existencia absoluta constituye una relación consigo misma. Por consiguiente, una existencia relacional se define en función de otra. “Una vez que existen realidades relativas, existe un nivel de estructura en la existencia. La existencia de esta estructura relativa permite a la existencia formar otras relaciones consigo misma” (12). En otras palabras, la existencia absoluta no se dualiza una sola vez, sino que lo hace una y otra vez, reiterada y progresivamente. Esto supone que las realidades relativas producidas por cada nivel de dualización atraviesan por dicho proceso de dualización, lo que produce la creación de dos nuevas realidades relativas dentro de cada nivel de existencia relativa precedente. Este proceso de dualización reiterada y progresiva crea una estructura interconectada de realidades relativas que se denomina matriz relacional.

 

 

 

 

 

(absolute existence: existencia absoluta /

reality cells: celdas de realidad (realidades relativas) /

relational matrix: matriz relacional )

 

 

Independientemente de las veces que se dualice la existencia, la realidad subyacente siempre será una realidad de unidad e interconexión. Pese a que experimentemos la realidad como fragmentos aparentemente separados, la forma de la realidad fundamental en la que aparece la percepción es la de la unidad, a partir de la cual nada puede separarse de ninguna otra cosa. Cada parte de la estructura, cada celda de realidad, contiene algo de la existencia de las demás celdas de realidad. Por lo tanto, cada parte de la estructura es un reflejo del todo.

 

Dado que toda zona localizada de la existencia tiene la cualidad de existir en alguna parte, una zona no localizada de la existencia que estuviese en todas partes no existiría en alguna parte determinada, sino que tendría la cualidad de existir en todas partes y en ninguna. Esta existencia sin límites en todas partes es la conciencia. La conciencia está en todas partes y, por tanto, en ninguna. La existencia absoluta, tal como la hemos definido, puede ser considerada como una existencia en la nada, ya que existe pero carece de los límites que definen a una cosa. Es nada y no está en ninguna parte, porque está en todas. Esa existencia absoluta es la conciencia.

 

Puede parecer que todos los intentos de trascender la dualidad de la existencia inherente a nuestra experiencia están destinados al fracaso, hasta que nos damos cuenta de que son parte inseparable de cualquier cosa que exista. Por lo tanto, podemos acceder directamente a cualquier cosa que exista debido al hecho ineluctable de que nosotros somos ella (13). En el nivel “implícito” más profundo de la realidad, estamos infinitamente conectados con todo lo demás que existe. Estamos conectados con cualquier otra persona, organismo y átomo del universo; por consiguiente, somos todas esas cosas. De manera similar, nuestros pensamientos están infinitamente conectados con todos los pensamientos. Como la imagen del conjunto está contenida en cada parte, todo el universo está dentro de ti. La información del conjunto está distribuida de manera no localizada y, por esta razón, tienes acceso a todo lo que hay en él. Tu mente es la Mente Universal.

 

Toda realidad relativa es creada por la conciencia y existe en relación a sí misma. “Nosotros somos esa conciencia. Nosotros somos esa conciencia que existe en relación a sí misma e interactúa consigo misma.” No hay nada más. Ninguna de las cosas que percibimos como separadas tiene una existencia independiente, porque todas ellas son, en realidad, extensiones relacionales de la unidad de conciencia subyacente. “La realidad física es producto de la conciencia. La conciencia no es un producto de la realidad física. La realidad física no interactúa consigo misma de alguna manera desconocida para originar que la conciencia llegue a la existencia. La conciencia, con el proceso de auto-relación reiterada y progresiva, se convierte en la consciencia de la experiencia, creando así la realidad física” (14).

 

Hemos visto que no podemos experimentar directamente la verdadera textura de la realidad cuántica porque todo lo que miramos se cristaliza en materia. Por la misma razón, nunca podemos experimentar la conciencia como conciencia. Cuando la conciencia desestructurada y carente de límites intenta contemplarse a sí misma, crea una estructura relativa o marco de referencia que se experimenta como un estado relativo de consciencia. La conciencia sólo puede experimentarse a sí misma mediante sus creaciones. Esto es algo maravilloso porque aquí estamos, armados con el conocimiento de que nada es verdaderamente separable de ninguna otra cosa, experimentándonos a nosotros mismos como todo lo que es. La separatividad es una ilusión. Fundamentalmente, tu verdadero ser no es sino la indestructible e ilimitada desestructuración de la conciencia. Dicho de otra manera, eres Dios. El Universo es tu cuerpo. La comprensión de esta verdad abre paso a la experiencia del AMOR incondicional por todas las frecuencias, porque todas ellas existen dentro de ti.

 

 

http://www.gaianxaos.com/holographic_reality_of_being.htm

 

Notas:

 

1 Talbot, Michael. p. 33

2 Ibid. p. 41

3 Ibid. p. 37

4 Ibid. p. 43

5 Kaufman, Steven E.

6 Talbot, Michael. p. 14

7 Ibid. p. 16

8 Ibid. p. 46

9 Kaufman, Steven E.

10 Ibid.

11 Ibid.

12 Ibid.

13 Ibid.

14 Ibid.

 

 

Imágenes de grabación holográfica y de patrones de ondas de interferencia gracias a Debby West. Holographic Communication Theory.

 

Imágenes del modelo de realidad relacional e ilustración de cubierta gracias a Steven E. Kaufman. Unified Reality Theory: The Evolution of Existence Into Experience.

 

Fuentes:

 

Combs, Allan. The Radiance of Being. Floris Books. 1995.

Corwin, Thomas Michael. The Universe: From Chaos to Consciousness. Harcourt Brace

Jovanovich Publishers. 1989.

Kafatos, Menas, edt by. Bell’s Theorem, Quantum Theory and Conceptions of the Universe.

Kluwer Academic Publishers. 1989.

McKenna, Terence. The Invisible Landscape: Mind, Hallucinogens, and the I Ching.

Harper San Francisco. 1975.

Talbot, Michael. The Holographic Universe. Harper Collins Publishers. 1991.

Mystic Fire Audio; Sound Horizons Audio/Video Incorporated. Chopra, Deepak. Quantum Healing Workshop.

http://www.unifiedreality.com Kaufman, Steven E. Unified Reality Theory: The Evolution of Existence Into Experience. copyright 1997-99.

http://www2.eu.spiritweb.org/Spirit/article-937253335.html Navid. The Holographic Universe and Islam. Septiembre, 1999.

 

 

La Realidad Holográfica - La Mente Universal No Localizada

 

 

Por: Brian Steensma (bx@gaianxaos.com /www.gaianxaos.com)

 

Traducción: Paloma Fernández

 (artesyoficios@arnet.com.ar)

 

El principal propósito de este texto es explorar los conceptos de mente y universo en el contexto del nuevo paradigma de cambio de la conciencia humana. El origen del título viene dado por lo fácil que es entender las conexiones que se van a hacer entre la teoría cuántica, la no localización, el teorema de Bell y los hologramas. Su objetivo es abrir nuevas vías a la comprensión de lo relativo a la interconexión entre todas las cosas en el sentido más amplio posible. Utilizando nuevos trabajos científicos acerca de la no localización y la holodinámica, seremos capaces de quebrar la aparente separatividad que impregna las observaciones experimentales humanas. Los conceptos clave incluirán la idea de que cada parte de cualquier cosa contiene en esencia al todo, y de que cualquier cosa está embebida en los niveles subyacentes de interconexión.

 

“El teorema de Bell demuestra que cualquier modelo de realidad, ya sea ordinario o contextual, debe estar conectado con influencias que no respetan el límite de la velocidad óptica. Si el teorema de Bell es válido, vivimos en una realidad superluminal (que rebasa la velocidad de la luz). El descubrimiento de Bell de la necesaria no-localización de la realidad profunda es el logro más importante en la investigación de la realidad desde la formulación de la teoría cuántica.”

-Nick Herbert en Reality Quantum

 

Nosotros experimentamos la realidad material en forma de objetos separados. Sin embargo, la física moderna está desarrollando un entendimiento conceptual del universo físico como un todo interconectado. Estos nuevos puntos de vista científicos, que se refieren a la naturaleza de la realidad en relación con la teoría cuántica, están empezando a producir una nueva comprensión en la que nada está separado de ninguna otra cosa. Estamos empezando a encontrarnos con que, pese a que esta separación entre objetos materiales se experimente como algo real, definitivamente no lo es.

 

 

Cristalizaciones Cuánticas de la Mente Universal No localizada

 

Empezaremos con un error de concepto clásico, remitiéndonos al supuesto fundamental de la física newtoniana. En un sentido muy general, se creía que la ciencia iba a poder ser utilizada para levantar el velo de la ignorancia humana al objeto de revelar la realidad final, que sería algo externo. Se presuponía que los objetos físicos estaban separados unos de otros. También se consideraba que los objetos tenían una existencia separada del espacio. El clásico error de concepto acerca de la relación entre la realidad física y el espacio es que considera que dicha relación es análoga a la que se establece entre las bolas de una mesa de billar. El comportamiento de la realidad física fue descrito como las interacciones entre las bolas de billar. La propia mesa era considerada como algo completamente separado de lo que ocurriese en ella. De esta manera, la física clásica consideraba al espacio exclusivamente como un terreno de juego en el que tenían lugar las interacciones entre los objetos físicos.

 

Con la llegada de la teoría de la relatividad de Einstein, se tomaron en consideración nuevas relaciones. Específicamente, se observó que la realidad física era inseparable de la estructura espacial. En la física relativista, la realidad material todavía se describía en términos de objetos existentes de manera separada que interactuaban como bolas de billar. Sin embargo, ya se hizo una conexión entre la estructura de las bolas de billar y la de la mesa en la que se jugaba. Finalmente el tiempo y el espacio, que previamente eran considerados como mutuamente independientes, pasaron a ser considerados relativos o mutuamente relacionados a través de la estructura espacial subyacente del continuo espacio-tiempo.

 

No pasó mucho tiempo desde el descubrimiento de Einstein acerca de la interconectividad entre espacio y tiempo para que comenzara a surgir una nueva ciencia a la que llamamos física cuántica. Esta extraña ciencia nueva, con la que los físicos se encontraban cuando examinaban con una profundidad cada vez mayor la estructura del átomo, reveló una realidad que era cualquier cosa excepto coherente con el sentido común. Con esto quiero decir que las predicciones que realiza esta teoría acerca de la naturaleza de la realidad no se corresponden con nuestra percepción sensorial corriente de la realidad física. Sin embargo, la teoría cuántica es el método más preciso que tienen los físicos para predecir el comportamiento de la realidad física.

 

Un rasgo sorprendente del modelo cuántico es que en él los electrones, al igual que otras partículas subatómicas, en realidad no son objetos en absoluto. Además, un electrón puede manifestarse tanto en forma de onda como de partícula. Es posible excitar un electrón en una pantalla para que revele un diminuto punto de luz, lo que revela claramente el lado de su naturaleza afín a la partícula. Sin embargo, el electrón también puede comportarse como una nube difusa de energía. Si se lo estimula frente a una barrera en la que se hayan practicado dos aberturas, el electrón podrá salir por ambas de manera simultánea (1).

 

Una interpretación popular de la evidencia propone que el electrón se manifiesta como partícula sólo cuando está siendo observado. Por ejemplo, cuando un electrón no está siendo observado, los hallazgos experimentales sugieren que siempre es una onda. En otra interpretación ligeramente diferente, es el método de observación lo que determina qué aspecto de la naturaleza de los electrones se manifestará. Teóricamente, podría decirse que lo que experimentamos como realidad física no existe en un estado definido o definitivo previo al acto de observación. De manera similar, el propio acto de la observación es el que define de alguna manera el estado de la realidad física. Esta línea de pensamiento representa una ruptura radical con la física clásica dado que para ésta no queda ninguna otra realidad externa que debamos esforzarnos por descubrir, ya que se supone que no hay interacción alguna que podamos realizar que sea capaz de afectar a lo que intentamos observar.

 

La teoría cuántica predice también otro fenómeno fascinante al que se conoce como no localización. Para nuestra percepción sensorial de la realidad física, es bastante evidente que las cosas tienen localizaciones específicas. Sin embargo David Bohm, uno de los discípulos favoritos de Einstein y uno de los físicos cuánticos más respetados del mundo, sostuvo su punto de vista de que, a nivel cuántico, la localización deja de existir. En otras palabras, todos los puntos del espacio se hacen iguales a todos los demás, por lo que deja de tener sentido hablar de cualquier cosa como si estuviese separada de cualquier otra. Una interacción no local vincula una localización con otra sin atravesar espacio alguno, sin debilitarse y sin retrasarse. Dicho de manera sencilla, la interacción no local no se ve mitigada y es directa e inmediata (2).

 

La concepción de Bohm de la no localización le permitió brindar una explicación de lo que se conoce como la paradoja Einstein-Podolsky-Rosen o paradoja EPR. En resumen, la paradoja describe el problema de cómo es posible que dos partículas sean capaces de comunicarse entre sí de manera aparentemente instantánea. El problema es que, según la teoría de la relatividad de Einstein, nada puede viajar más deprisa que la velocidad de la luz, mucho menos de manera instantánea. La interpretación de Bohm de la paradoja EPR es que las partículas gemelas no están separadas, sino conectadas de manera no localizada (3).

 

En 1964, un físico teórico llamado John Stewart Bell describió una demostración matemática elegante y sencilla que mostraba cómo podría verificarse experimentalmente la no localización. Dicha demostración se conoce como teorema de Bell. El único problema era que para probar este teorema se requería un nivel de precisión tecnológica que entonces todavía no estaba disponible (4). No fue sino en 1982 cuando los físicos Alain Aspect, Jean Dalibard y Gerard Roger, del Instituto de Óptica de la Universidad de Paris, consiguieron verificar la demostración de la partícula gemela anteriormente descrita por Bell.

 

En los llamados experimentos de Aspect, el efecto no local quedó demostrado produciendo una serie de partículas gemelas a las que se dejaba viajar en direcciones opuestas, para después medir algunas de sus características. Las partículas cuánticas, al ser observadas, exhiben lo que se conoce como giro sobre sí mismas o spin. En general, esta característica se produce por pares complementarios, tal como un spin ascendente o descendente. Para entender el tipo de experimentos practicados por Aspect y su equipo, consideremos la siguiente variación simple. Imaginemos dos partículas que, al sumarse, tienen un spin neto cero. Ello se debe a que cada una tiene un spin opuesto con respecto a la otra, por lo que, al combinarse, ambos sentidos de giro se compensan. Sin embargo, según la teoría cuántica, el estado preciso del sentido del spin de cada partícula permanece indefinido hasta que es observado. Dado que ambas partículas deben tener sentidos de spin opuestos, al determinarse el spin de una de las partículas mediante la observación, queda determinado también el spin de la otra (5).

 

En la teoría cuántica, el spin no sólo existe para que nos sea revelado mediante la observación. De alguna manera, el spin es el producto de la observación. Por lo tanto, la observación y determinación de un spin es lo que confiere otro spin a la otra partícula. Con anterioridad a la observación inicial, cada partícula no tiene sino un estado potencial de spin que, al ser determinado, tiene que ser opuesto al otro. En los experimentos dirigidos por Aspect, las partículas se separan a la velocidad de la luz y se las permite viajar una distancia relativamente grande. Después se hace una primera medición para determinar el spin de una de las partículas. Una vez realizada esta medición, se mide el spin de la segunda partícula, que siempre se observó que era opuesto al primero. Para una explicación más rigurosa de la manera en la que se realizó este experimento, recurran por favor al texto Quantum Dynamics of Morphing Psy ~ Trance ~ Formations.

 

Lo asombroso es que la observación de una partícula determina instantáneamente el sentido del spin de la otra partícula independientemente de la distancia que las separe. No importa si están separadas diez pies o diez billones de millas. La pregunta que cabe hacerse es ¿cómo se transfiere la información entre dos partículas aparentemente separadas con más rapidez que la velocidad de la luz? Han surgido numerosas teorías que tratan de considerar variables ocultas que, de alguna manera, faciliten la relación inédita de causa y efecto en virtud de la cual una partícula afecta a la otra. Sin embargo, dichas teorías llevan a la conclusión más obvia, la que de la separación aparente entre las partículas es una ilusión en sí misma. La separación no es genuinamente real. La no localización simplemente es una manifestación de la unidad que finalmente subyace a lo que experimentamos como objetos físicos separados.

 

 

Interferencia Holográfica Mental

 

Como se puede apreciar, estas ideas concuerdan muy bien con conceptos que describen al universo en términos de conceptos holográficos. Antes de que sigamos avanzando en nuestra investigación de la unidad, es necesario comprender algunas nociones básicas sobre los hologramas. Un holograma se produce cuando un único haz láser es dividido en dos haces separados. El primero rebota sobre el objeto cuya imagen va a ser grabada. El segundo es reflejado por un espejo que lo lleva a colisionar contra la luz reflejada por el primero de los haces. Cuando sucede esto, ambas partes del haz crean un patrón de interferencia que queda grabado en un fragmento de película llamada placa holográfica (6).

 

Este fenómeno de interferencia es lo que hace posible la holografía. La Interferencia no es más que un patrón que se genera cuando las ondas, en su movimiento, se entrechocan. Pensemos en lo que sucede cuando se arrojan dos guijarros a un estanque. Cada piedra producirá un conjunto de ondas que forman círculos concéntricos que se irradian hacia el exterior a partir del punto de impacto. Las ondas procedentes de cada uno de los guijarros se expanden hasta que chocan en algún punto, y el patrón resultante es conocido como patrón de interferencia.

 

ESTE TRABAJO QUE COMENZÓ A CIRCULAR EN EL 2009, RATIFICA EL EXPERIMENTO DE  PRINCETON:

 

Indicios de una sorprendente relación

entre el mundo físico y la conciencia

Las reacciones aleatorias se alteran cuando ocurre algo importante para la sociedad

La Flecha, 23 feb (Tendencias Científicas).- Un experimento iniciado en 1970 y presente en 65 países desvela una sorprendente relación entre los acontecimientos importantes para la sociedad humana y las reacciones físicas aleatorias. No sólo se desvían de sus valores habituales cuando ocurre algo significativo en la sociedad, sino que la alteración puede producirse incluso antes de que el acontecimiento relevante tenga lugar. Ocurrió horas antes del 11 de septiembre y en vísperas del maremoto asiático. La investigación, aunque ya tiene 35 años, está todavía en sus primeros pasos y no puede considerarse concluyente, si bien sugiere que una relación todavía desconocida para la ciencia existe entre el mundo físico y el mundo de la conciencia. Por Eduardo Martínez de Tendencias Científicas.

Una red mundial de generadores de números aleatorios muestra anomalías de funcionamiento cuando se producen acontecimientos que afectan a millones de personas, según un experimento iniciado en 1998 y que hoy tiene presencia en países de todos los continentes.

La red se llama The Global Consciousness Project (GCP) y representa el primer esfuerzo internacional para explorar si la atención social que comparten millones de personas cuando ocurren determinados acontecimientos relevantes, puede ser medida y validada científicamente.

La red GCP lleva operando desde hace 35 años y tiene presencia en 65 países, desde Alaska a las islas Fidji. Funciona en todos los continentes del globo y en todas las franjas horarias. En ella trabajan 75 investigadores, analistas e ingenieros.

Aunque está alojada oficialmente en la Universidad de Princeton y muchos de los investigadores participantes forman parte del estrato académico, la red GCP no está financiada por subvenciones universitarias, sino por una serie de patrocinadores. Entre ellos destacan The Princeton Engineering Anomalies Research y The Linux Documentation Project.

The Princeton Engineering Anomalies Research (PEAR) fue creado en 1979 por el decano de la Escuela de Ingeniería y Ciencia Aplicada de la Universidad de Princeton, Robert G. Jahn, con la finalidad de estudiar científicamente la interacción entre la conciencia humana y los instrumentos mecánicos y físicos. Entre los artículos explicativos de esta experiencia destaca el publicado por la revista Foundations of Physics Letters. El texto íntegro ha sido difundido por GCP.

Conciencia y realidad

Robert G. Jahn ha dedicado un equipo de ingenieros, físicos, sicólogos y humanistas a desarrollar una serie de experimentos y elaborar modelos teóricos que contribuyan a explicar el papel que juega la conciencia en el establecimiento de la realidad física.

La búsqueda de una posible relación entre la conciencia y la realidad material es una vieja tarea de la física teórica que fue perfectamente explicada en 1984 por John Wheeler y Wojcieck Zurek, cuando escribieron en su obra Quantum Theory and Measurement que son necesarios los observadores para dar existencia al mundo. Al buscar la posible relación entre la conciencia humana y determinados acontecimientos, el GCP forma parte de esa línea de investigaciones.

GCP funciona mediante una red de generadores numéricos aleatorios (GNA, REN en inglés). Una vez por segundo, cada GNA experimenta con 200 bits, es decir, con 200 ceros y unos, para determinar cuál de los dos dígitos prevalece. Es como tirar 200 veces una moneda al aire para determinar cuántas veces cae cara y cuántas cruz.

GNA utiliza la tecnología informática para generar dos números –el 1 y el 0- continuamente, en una secuencia totalmente aleatoria, emulando así el ejemplo de la moneda arrojada al aire, con dos posibles resultados: cara o cruz. Las secuencias resultantes se reflejan en gráficos. Las desviaciones en estas emisiones o en sus resultados provocan la aparición de curvas en los gráficos.

Leyes clásicas de cambio y de los Grandes Números

Estas secuencias se rigen por las leyes clásicas del cambio, así como por la ley de los grandes números. Las leyes clásicas de cambio, como las leyes de Newton sobre la conservación de los momentos lineales, dictan que los generadores emiten igual cantidad de unos y de ceros en cada experimento.

La Ley de los Grandes Números, considerada el primer teorema fundamental de la teoría de la probabilidad, establece a su vez que la frecuencia relativa de los resultados de un cierto experimento aleatorio, tienden a estabilizarse en cierto número, que es precisamente la probabilidad, cuando el experimento se realiza muchas veces.

Según ambas leyes, por tanto, cada segundo del experimento GCP se emite la misma cantidad de unos y ceros en 65 países diferentes del mundo, al mismo tiempo que las probabilidades de que predominen unos o ceros tiende a estabilizarse en el tiempo en todos los experimentos, representando así la probabilidad.

Un programa presente en cada ordenador de la red registra las secuencias aleatorias resultantes de cada generación de unos y ceros. Memoriza esas resultantes y envía los datos, cada cinco minutos, al servidor central de Princeton, donde son comparados informáticamente con los datos obtenidos por el mismo procedimiento por el resto de la red.

Impacto social y aleatoriedad

Lo que ha sorprendido a los científicos es que cada vez que ocurre algo que tiene un gran impacto social, las secuencias de estos generadores numéricos aleatorios se alejan de los valores habituales, mostrando desviaciones extraordinarias. Han constatado que un fenómeno social impactante influye en el comportamiento del generador, tal como sugiere la metáfora del gato de Schrödinger.

Por ejemplo, si después de varios años de arrojar monedas al aire se establece que en un 35% cae cara y un 65% cae cruz, esos valores cambian radicalmente cuando ocurre algo importante que capta la atención de mucha gente en el mundo, desviándose de los valores ordinarios.

Estos cambios en los comportamientos aleatorios se han detectado en una serie de episodios, como el bombardeo de una embajada, el ataque terrorista del 11 de septiembre, una catástrofe aérea o una toma de rehenes. Incluso en el reciente tsunami asiático.

Los generadores funcionan constantemente, generando millones de números y gráficos segundo a segundo, día a día, extraidos del ruido cuántico. La mayoría del tiempo, el gráfico que refleja los resultados de este juego aleatorio se mantiene más o menos en una línea plana, que refleja la probabilidad.

Cambio sorprendente

Sin embargo, el 6 de septiembre de 1997, cambió: el gráfico subió, registrando un cambio repentino. Los científicos lo achacaron a la atención centrada de millones de personas en el entierro de Diana de Gales en la abadía de Westminster.

En otros momentos del experimento, importantes acontecimientos sucedidos en el mundo hicieron variar las fluctuaciones aleatorias derivadas de las máquinas GNA: el bombardeo de la OTAN sobre Yugoslavia, la tragedia submarina de Kursk, las vísperas de año nuevo…

Predicciones de catástrofes

Sin embargo, lo más sorprendente estaba aún por llegar. El 11 de septiembre de 2001, cuatro horas antes de que las torres gemelas sufrieran el ataque terrorista de dos aviones suicidas, los gráficos comenzaron a trastocarse, como si la conciencia humana previera que algo terrible, impactante e importante para la comunidad global fuera a suceder.

Las desviaciones registradas el 11S en las pulsiones aleatorias no pueden atribuirse a alteraciones electromagnéticas o excesivo uso de los móviles, tal como explican los protagonistas de esta experiencia en el Journal of Scientific Exploration.

Para los científicos, aquellas cuatro horas fueron extrañas: no sabían lo que estaba pasando para que los números variaran, y se quedaron atónitos cuando descubrieron que quizá lo que había afectado a los gráficos era un hecho que, para cuando éstos habían comenzado a cambiar, aún no había ocurrido.

En aquel momento, las transformaciones en el orden numérico parecieron un fruto del mero azar. Sin embargo, en diciembre de 2004, las máquinas parecieron volverse locas de nuevo. Veinticuatro horas antes de que sucediera el inmenso terremoto del Océano Índico que tanto afectara al Asia suroriental, devastando las costas y matando a 250.000 personas, los gráficos se trastocaron de nuevo.

Algunos científicos insisten en que todo puede ser casualidad, a pesar de que el equipo de Princeton señala que es muy difícil cambiar el orden aleatorio de los números al azar, sin que haya una causa de peso para ello.

Relación desconocida

El doctor Nelson, miembro del equipo de Princeton, en declaraciones a RedNova, señala sin embargo que la importancia de los resultados registrados en los gráficos radicaría en que, a pesar de que todos funcionemos como individuos, parece ser que hay algo mayor, un elemento común en nuestras conciencias, un elemento global, si bien cuando se habla de conciencia global se trata únicamente de una metáfora.

La investigación, aunque ya tiene 35 años, está todavía en sus primeros pasos y no puede considerarse concluyente, si bien sugiere que una relación todavía desconocida para la ciencia existe entre el mundo físico y el mundo de la conciencia.