EXOBIOLOGÍA, EN BÚSQUEDA DE VIDA
Durante toda nuestra existencia hemos estado preguntándonos si hay vida
fuera de nuestra pequeña casa espacial llamada Tierra, pero siempre nos han
surgido miles y miles de interrogantes. Desde tiempos inmemoriales, nuestra
civilización ha creído en la existencia de Dioses que han sido nuestros Padres
Creadores y tutores de nuestro devenir, pero a su vez nos ahogamos en un inmenso
mar de dudas, de cuál es nuestra verdadera procedencia, y si ésta se ha podido
repetir en cualquier parte de nuestro infinito Universo.
El bioquímico y premio Nobel, Christian de Duve, ha sugerido que
la vida tal como la conocemos, es una consecuencia natural de la estabilidad
intrínseca asociado con un entorno fisicoquímico similar al que rige nuestro
planeta, durante al menos unos 4000 millones de años. Esto nos hace a pensar
que en la Vía Láctea abundan entidades vivas no terrestres, bien sean
civilizaciones inteligentes, pequeños microorganismos o estructuras vivas
basados en un componente químico diferente al carbono. Y es donde entra la
llamada paradoja de Fermi que dice que si los extraterrestres son tan abundantes
en nuestra Galaxia, ¿Por qué no se han puesto en contacto con nosotros, o no
sabemos aun nada de “ellos”?. Es en la obra de Rober J. Sawyer “Calculando
a Dios” donde se da una aterradora teoría a la paradoja de Fermi. En su libro
nos narra el descubrimiento en un futuro próximo de restos de civilizaciones
inteligentes en diferentes planetas del universo, y en las que todas sucumbieron
con el mismo grado de desarrollo tecnológico, porque según los personajes de
Sawyer, ese nivel de desarrollo sería el motivo de su propia extinción. Y no
es que necesariamente sea una civilización entera la que se autodestruya sino
que un solo hombre con capacidad de operar con alta tecnología podría devastar
su propio planeta.
Por un lado tenemos las diferentes culturas religiosas que nos dicen que
la tierra es un fenómeno aislado dentro de nuestro universo porque de alguna
manera Dios creo un mundo lleno de galaxias, con miles de millones de estrellas,
pero que solo quiso poner vida en uno de ellos. No haré ningún comentario al
respecto. Por otro lado tenemos los creyentes en "Platillos volantes"
que nos dirán que para nada estamos solos, aunque desgraciadamente no haya ni
una sola prueba irrefutable que nos haga pensar que esto es cierto.
Es entonces donde tenemos que pensar en varias líneas de
investigación diferente. La primera sería encontrar pruebas físicas
tangibles, como por ejemplo, traer materia de otro planeta, y a través de análisis
químicos, determinar la presencia de fósiles o materia orgánica en dichos
restos. Pero tenemos entonces un problema, y es que nuestra civilización,
tecnológicamente hablando tiene ciertas limitaciones, y hasta dentro de una
decena de años, el hombre no tendrá la capacidad de poder hacer el viaje de
ida y vuelta a Marte, y todo ello esperando no encontrarnos con un planeta
esterilizado por las radiaciones de nuestro sol, o con la imposibilidad de
recoger los posibles vestigios de vida por estar enterrados a muchos metros bajo su superficie, a causa de las
grandes tormentas que azotan constantemente la superficie marciana desde hace
miles de años. Sea como fuere la posibilidad es mínima y debemos ser realistas
a la hora de pensar en la remota posibilidad de encontrar pruebas físicas
tangibles en cualquier planeta de nuestro Sistema Solar.
MISIONES
A MARTE
Está claro que la prioridad en la veintena de misiones dirigidas al
planeta rojo, ha sido la de hallar vida. Desde el lanzamiento de las sondas
espaciales Mariner 3 y 4 en Noviembre de 1964 el hombre ha visto en este planeta
un claro candidato para el hallazgo de vida presente o pasada, pero no fue hasta
Agosto de 1976 cuando la Viking 2 aterrizó sobre la superficie marciana e hizo
el primer experimento para encontrar vida. Esta nave estaba dotada de unos
complejos analizadores de química orgánica e inorgánica mediante el
metabolismo de gases y sustancias marcadas con trazadores radioactivos.
Este experimento llamado Liberación de Marca consistía básicamente
en colocar una muestra de suelo marciano en contacto con una solución acuosa
nutritiva, que contenían las siguientes fuentes de carbono, y que a su vez
estaban marcadas radiactivamente: El Fórmico, Glicolato, Glicina, DL-alanina y
DL-lactato. Para explicar el ensayo de forma sencilla diremos que se colocaría
una muestra de suelo en el interior de un recipiente sellado a la cual se le
adicionaría la solución nutritiva en la que los átomos de carbono de los
compuestos orgánicos son radioactivos. Dichos compuestos son solubles en agua
pero no volátiles. Al poner la muestra a diferentes temperaturas, el contador
de radioactividad detectaría los compuestos volátiles que se desprendieran de
la reacción química, pero el experimento no dio resultados definitivos.
ESCUCHANDO LAS ESTRELLAS
Otra posibilidad de encontrar vida, sería la de recibir señales
inteligentes de otros mundos, interés que es como mínimo tan antiguo como las
civilizaciones históricas. Fue en 1959 cuando los
físicos Cornell Giuseppi Cocconi y Philip Morrison publicaron un artículo en
la revista Nature para el uso microondas de radio para la comunicación entre
las estrellas, pero no fue hasta 1960 cuando el joven radioastrónomo Frank
Drake apuntó la antena de 85 pies en West Virginia hacia las estrellas Tau
Cetis en la constelación de Cetus(La Ballena) y Epsilon Eridani en la
constelación de Eridanus (El Río), ambas situadas a 11 años luz de distancia.
Utilizo un receptor de un solo canal y "escuchó” en la frecuencia del
hidrógeno neutro (1,420 Mhz), debido a su importancia astronómica. Fue llamado Proyecto
Ozma, nombrado así, debido a la tierra imaginaria de Oz, un lugar
"muy lejano, difícil de alcanzar, y poblado por extraños y exóticos
seres". Drake escaneó los registros obtenidos pero lo único que capto fue
ruido de fondo y estática.
Fue
la antigua Unión Soviética la que dominó esta búsqueda en la
década de los sesenta, pero a diferencia de Drake usaron antenas
omnidireccionales con las cuales barrían una gran extensión del cielo en búsqueda
de civilizaciones muy avanzadas tecnológicamente, capaces de irradiar grandes
cantidades de energía.
En
los años 70 empezaron a considerar cual sería la tecnología necesaria para
realizar una búsqueda más efectiva de este tipo de señales, para lo cual un
equipo de científicos dirigidos por Bernard Oliver realizaron un estudio para
la Nasa conocido por Proyecto Cyclops que
desarrollarían un informe sobre la ciencia basada en Seti, y de cual sería la
tecnología necesaria para una búsqueda más efectiva que las realizadas hasta
el momento. Fue a partir de ahí cuando los astrónomos americanos comienzan de
nuevo a escrutar el cielo debido a las altas posibilidades de éxito. La más
importante de esas búsquedas son las realizadas por el proyecto SERENDIP, búsqueda
de emisiones extraterrestres de radio de poblaciones desarrolladas inteligentes
próximas (Search for Extraterrestrial Radio
Emissions from Nearby Developed Intelligent
Populations), creado por la Universidad de Berkeley de California
en el año 1979. Ha evolucionado en cuatro fases y actualmente SERENDIP IV está
actuando desde el radiotelescopio de Arecibo en Puerto Rico(305 metros de diámetro),
con capacidad de examinar 168 millones de canales cada 1,7 segundos con 100 MHz
de ancho de banda y en la frecuencia de 1,42 GHz. Tiene pues una velocidad de
almacenamiento de datos de 1 megabite cada 4 minutos, datos que son filtrados en
busca de señales artificales de origen extraterrestre.
Fue
entonces a finales de los 70 cuando
se establecieron programas SETI en el llamado Ames Reasearch Center de la Nasa y
en Jet Propulsion Laboratory(JPL) en Pasadena California. El primero examinaría
1000 estrellas similares a nuestro Sol en una búsqueda sistemática y automática
para la captación de señales débiles o esporádicas mientras que JPL realizaría
barridos en todas las direcciones del cielo visible. Tras una década de
estudios y diseños basados en Seti la Nasa fundó el Proyecto HRMS(High
Resolution Microwave Survey), Búsqueda de Microondas de Alta Resolución. Este
proyecto fue conducido por la División de Exploración del Sistema Solar de la
Oficina de Aplicaciones y Ciencias Espaciales de la Nasa, además de la Deep
Space Network, que posee una red internacional de antenas encargadas de dar
cobertura a las misiones espaciales interplanetarias, así como observaciones
astronómicas vía radio y radar (Radioastronomía y Radar astronomía) para la
exploración del Sistema Solar y del Universo. También participarían varias
universidades. Tras diez años de preparación de dicho proyecto y con el 500
aniversario de la llegada de Colón al Nuevo Mundo comenzaron las observaciones.
En
octubre de 1993, los equipos del HRMS, consiguieron grandes progresos para
completar nuevos sistemas técnicos de observación, pero en Washington había
una causa más importante como era
la terminación de los proyectos de la estación Espacial, con un presupuesto de
1200 millones de dólares, y el Motor Avanzado de Propulsión Sólida con 400
millones de dólares. Fue entonces, un año más tarde, cuando el Congreso de
los Estados Unidos canceló la financiación del proyecto HRMS con tan solo 12
millones de dólares de presupuesto, para lo cual el Seti Institute comenzó a
buscar otro sistema de financiación.Científicos e ingenieros del proyecto Seti
se hicieron cargo de las exploraciones rescatando todo el material y equipos
utilizados para un nuevo plan.
El
proyecto Phenix comenzó sus observaciones en Febrero de 1995 usando el
radiotelescopio de Parkes de 210 pies en Nueva Gales del Sur, Australia, siendo
en septiembre de 1996 cuando desde el Observatorio Nacional de Radioastronomía
en Green Bank, Virginia occidental dirigió su atención a las estrellas del
hemisferio norte, estando operativa en este proyecto hasta 1998. Phenix estudia
señales entre los 1,000 y los 3,000 MHz rompiéndose en canales muy estrechos
de 1 Hz, de manera que dos mil millones de canales se examinan para cada
estrella estudiada. En Julio de 1998 el sistema fue trasladado al observatorio
de Arecibo, antena que esta en proceso de actualización dotándola de mayor
sensibilidad, además de estar actuando con un pequeño radiotelescopio situado
al norte y a muy poca distancia a modo de confirmar los datos recogidos por éste.
Pero
amigo lector, la información recibida ara demasiado voluminosa para la
capacidad de análisis que poseían actualmente, para lo cual nace el conocido
proyecto SETI at HOME. El Proyecto Phenix realiza el análisis a tiempo real por
lo que son muchos datos que se quedan realmente sin estudiar y es ahí donde
surge este proyecto que pretende utilizar el potencial de millones de
computadoras conectadas a internet con el fin de realizar un análisis más
minucioso de los datos obtenidos. Cualquier usuario que este conectado a
Internet puede bajarse un sencillo software que actúa a modo de salvapantallas
y que actúa y analiza paquetes de 250 kilobites de señales obtenidas desde el
observatorio de Arecibo. Estos datos una vez analizados por los miles de
usuarios voluntarios de todo el planeta, son devueltos a SETI donde una
computadora examina estos datos ya analizados y determina cuales podrían ser señales
inteligentes, para su clasificación y posterior estudio por parte de los astrónomos.
Actualmente existen en todo el mundo muchos proyectos y organizaciones dedicadas a “escuchar” el cielo profundo,y puede que tardemos mucho tiempo en recibir la señal de una civilización extraterrestre, pero también podría ser mañana mismo...
Francisco Javier Marí