LOS CABALLEROS OSCUROS
Por
ROSALÍA PADRÓN
«Serían
las 20 horas cuando por culpa de una avería en el tractor con que trabajaba, me
vi en la necesidad de arreglarlo gracias a mis nociones de mecánica y como no
quería complicaciones al día siguiente, decidí arreglarlo esa misma noche,
cuando por fin, a las 4 de la madrugada tomé mi pequeña moto para desplazarme
desde Aguanueva a Sabinosa (Isla del Hierro), para procurar descansar un poco.
Iba concentrado
en el polvoriento y tantas veces recorrido camino de la vieja carretera
con un trayecto de nueve kilómetros llenos de baches – todavía sin asfaltar
a principios de los setenta –, cuando al aproximarme a la denominada “curva
mala”, debido a lo estrechamente cerrada de la carretera en ese lugar, observé
un personaje que estaba en el borde exterior de la curva. Lo que a primera vista
tomé como una persona que estaba allí, tal vez para llegar de una localidad a
otra (cosa que me extrañó debido a la hora que era), se fue tornando un Ser
gigantesco que a medida que me aproximaba a él, me hizo tomar conciencia de que
no era una entidad de “este mundo”: medía más de tres metros de altura y
resaltaba estrafalaria y amenazadoramente su gran sombrero de copa
extremadamente alto. En la mano
derecha sostenía un maletín negro.
Por si fuera poco usual su aspecto,
estaba su cuerpo envuelto en una amplia capa hasta los tobillos y todo aquel ser
era completamente negro.
A medida que se acortaba la distancia, aquel individuo parecía aumentar de tamaño, al igual que el terror que sentía. Lo único que me permitió continuar el recorrido fue que el humanoide estaba de espaldas, mirando al mar, a la lejanía, y, en ningún momento, hizo amago de mirar hacia mí. Se mantuvo inmóvil durante toda la experiencia. Mi temor y creciente angustia continuaría hasta llegar a mi casa, porque temía encontrármelo en todas y cada una de las no menos de cincuenta curvas que aún me quedaban por recorrer hasta llegar a un lugar seguro, debido a lo despoblado de la zona. Aquella experiencia turbadora dejaría una profunda huella en mi vida y en el concepto que tenía de la realidad, hasta ese momento...»
Curiosamente cuando me relató la historia, en el año 1.977, era la misma hora aproximadamente en que ocurrió el suceso, y en las cercanías del lugar del encuentro e íbamos en la guagua para asistir a la Festividad de la Bajada de la Virgen de Los Reyes que es celebrada multitudinariamente por toda la Isla del Hierro, cada cuatro años. Cuando le pregunté “¿Quién crees tu que era aquel Ser?”; sin ningún género de dudas contestó: “¡Un extraterrestre!”.
Esto que comenzó siendo una simple historia, como tantas otras que se pueden producir en cualquier rincón de España, tomó fuerza al encontrarnos que, con una diferencia de veintiocho años, otro caso similar, con unas características inusualmente comunes, sucedió en la Isla de Gran Canaria.
En éste caso, hubo coincidencia de hora, de medio de locomoción del testigo, y un ser que responde exactamente a las mismas características, a excepción del “maletín”.
Juan José S., sería testigo inesperado de una experiencia que por el lugar donde la vivió, tendría unas connotaciones más aterradoras si cabe que en el suceso anterior, pues iba en su ciclomotor pasadas las dos de la madrugada de un día laboral del mes de octubre de 1.998, cuando al tomar el caminito que pasaba justamente delante del pórtico del Cementerio Municipal de San Isidro de Gáldar (Gran Canaria), creyó ser víctima de una broma de mal gusto o aún peor, ser testigo de un macabro intento de penetrar en el recinto del camposanto, al iluminar con los faros de su moto, a un Ser de más de tres metros de altura tocado en su cabeza con el peculiar y largo sombrero de copa y arropado en una especie de capa con bolsillos y todo él de absoluto color negro.
En un primer momento, Juan José creyó o quiso creer que aquella supuesta “persona” sería la propietaria de un vehículo que se hallaba estacionado discretamente junto al muro del cementerio, al resguardo de las vistas, porque no era común ver coches aparcados allí. Pero el hecho de no ser época de fiestas de disfraces y la tremenda altura del Ser le hizo inmediatamente replantearse la situación.
La sangre se le heló de repente al tomar conciencia de que tenía que pasar a una distancia de unos cinco metros aproximadamente de aquella solitaria y siniestra figura negra que estaba estática a la entrada del cementerio bajo la tenue luz del pórtico. Instintivamente trató de ganar distancia con aquella manifestación, pegándose al borde derecho de la estrecha vía, pues la siniestra quietud del humanoide le resultaba aterradora. A todo esto, quería dar la apariencia de normalidad para no alertar al “personaje oscuro” de que instintivamente tenía mucho miedo y unas terribles ganas de desaparecer cuanto antes de la escena.
En un momento dado tuvo la determinación que si al tomar la curva para ir por la calle principal que va a San Isidro, el Ser hacía el más mínimo movimiento, abandonaría allí mismo el ciclomotor para echarse a correr. Manteniendo una actitud fingidamente impasible, pasó próximo a la entidad pudiendo comprobar que no podía ver sus facciones gracias a la sombra de ala de su sombrero, así como por lo oscuro de todo aquel personaje; pero tenía la segura impresión de que aquella forma de vida lo estaba observando atentamente. Una vez tomada la curva, exprimió al máximo la potencia de su vehículo para interponer rápidamente la mayor distancia y escapar del lugar.
Cuando llegó a donde estaban sus amigos, que le estaban esperando, inmediatamente se percataron de que Juanjo estaba blanco y pálido; y pese a que estaba muy impresionado, les relató lo sucedido, quedando todos ellos profundamente extrañados por lo surrealista del caso, no dándole mayor importancia, pero eso si, sin volver a pasar ninguno de ellos por el cementerio de Gáldar en horas nocturnas “por si acaso”. Pasó a formar parte de un extraño suceso aislado para Juan José, quedando archivado en el recuerdo.
Otro tercer caso que también conocemos de primera mano se produjo nuevamente en la Isla del Hierro, al atardecer, en un paraje auténticamente despoblado como es la playa de la Punta de los Reyes, en el extremo oeste de la Isla, a tres kilómetros del antiguo Meridiano Cero. (Lugar llamado popularmente “Los Negros”...)
Eugenia P. Había ido a pescar y mariscar – como acostumbraba, de vez en cuando – con su marido y su pequeño hijo a aquella solitaria playa. En un momento dado, estaba descansando entre las rocas del agreste paisaje, cuando vio surgir a su derecha la “copa” de un sombrero interminable ante su asombro; su mente se negaba a admitir lo que estaba viendo en ese momento. Llego incluso a pensar que su marido le estaba gastando una broma, pues otra persona no podía ser, ya que no había nadie más en muchos kilómetros a la redonda.
Calzando este largo y negro sombrero de copa, apareció una cara desdibujada (ver ilustración) que sumió a Eugenia en la mayor confusión, quedando estupefacta con la insólita experiencia.
Tras breves instantes de bloqueo, llamó a gritos a su marido y al no recibir respuesta, bajó a la playa y allí estaba él pescando con su hijo, siendo en ese momento cuando se percató verdaderamente de lo que había vivido. Ésta mujer de fuerte carácter, considera que esta situación ha sido una experiencia excepcional.
En la Isla del Hierro (aunque menos conocida a nivel nacional), se han dado casos espectaculares y más a menudo de aparición de Ovnis. Recordemos – entre otros – la espectacular aparición de un Ovni sobre una verbena en 1.995, ante todos los asistentes a una de las fiestas más populares del año; llegando incluso a ser filmado por algunos videoaficionados que estaban allí. El Ayuntamiento de Frontera, para conmemorar esa aparición, celebra cada 13 de agosto La Verbena del Ovni, con salidas de parapentes provistos de grandes focos con luces de colores, que luego terminan por aterrizar junto a la verbena.
En el año 1.969 – también durante el mes de agosto – , apareció un Ovni del tipo “platillo volante”, durante un intervalo de diez minutos, alrededor de las cinco de la tarde suspendido sólo a unos veinte metros de altura, sobre las casas del pueblo de Sabinosa, siendo visto, al menos, por una treintena de personas.
Éstas apariciones de “Caballeros Oscuros”, relacionados con la casuística Ovni, se han manifestado en zonas calientes como son Sabinosa en El Hierro y Gáldar en Gran Canaria (Recordemos el caso de Paco Julio Padrón el 22 de Junio de 1.976 y del campo de cebollas quemado, que se conoce como el suceso de “Los Gigantes de Gáldar”). Éste último caso, es uno de los más populares a nivel mundial y es precisamente en éstas zonas calientes donde se han desarrollado los tres casos ilustrativos de este artículo; lo que nos hace pensar en la inclusión de éstos personajes gigantes al fenómeno Ovni. Y ¿Por qué no? Al fenómeno de los Hombres de Negro.
Con la excepción del suceso ocurrido a Dña. Eugenia en aquella apartada playa, la mayoría de los casos conocidos han sucedido en carreteras y vías similares. ¿Esperaban éstos Seres ser recogidos discretamente por algún tipo de vehículo de parecida manera en que entran y salen de escena los famosos Hombres de Negro?
No deja de sorprendernos estos seres oscuros cuyo extraño y silencioso comportamiento nos dejan realmente intrigados. El hecho de que su estética sea un tanto similar a la época Victoriana aún realza más el enigma de la visión. ¿Es realmente ese su aspecto por ser esa su morfología? ¿O es que de manera voluntaria usan la extraña estética para inducir a la víctima al absurdo?. Sea como fuere, no es usual ver personas con sombreros de copa tan altos, ya que habrían que mandarlos a hacer por encargo. Amén de la tremenda altura física de los seres mismos. Ciertamente, todos los testigos quedan estupefactos ante este tipo de encuentros.
Además de esto, en los dos casos reflejados anteriormente, estos seres no sólo estaban en vías de comunicación, sino que también estaban muy próximos a un poste de la luz – en el caso de la solitaria carretera del Hierro – y a una luz en el pórtico del cementerio de Gáldar. ¿Se ven acaso atraídos por el flujo eléctrico? Lo cierto es que también en otros conocidos casos nacionales de apariciones supuestamente Ovni se han observados curiosos y altos seres negros que extrañamente van cubiertos por una capa, como el ocurrido en Conil (Cádiz), en otoño de 1989, y el caso de Cabeza de Manzaneda, en 1.998, entre otros tantos casos.
Pero en el caso de Los Hombres de Negro, las similitudes y las diferencias son bastante apreciables, tanto en lo misterioso de sus actividades, como implicaciones de ambos casos en la actividad Ovni y en su aspecto; salvo que en el caso de Los Hombres de Negro, su aspecto físico es actual, con gafas oscuras, y traje con chaqueta, utilizando vehículos negros, y pareciera que en su apariencia tratasen de pasar desapercibidos, sobre todo por la noche.
Muy sorprendente resulta la película Dark City en donde unos seres extraterrestres tienen una nave que simula una ciudad, donde un gran grupo de seres humanos viven sin percatarse de que son un experimento de éstos entes. The Strangers (Los Ocultos), que dominan y modifican la ciudad y los recuerdos de los humanos a su voluntad, presentan un más que curioso parecido con los Caballeros Oscuros, por no decir que han sido escenificados de manera idéntica, pues su vestuario es exactamente igual con la salvedad del extraordinario sombrero de copa largo que calzan en Canarias y el maletín en el caso de la Isla del Hierro. En Dark City usan capas negras hasta los tobillos, sus facciones son blancas y con pocos rasgos personales y todos usan sombreros de alas caídas y bombines. Llevan la ropa muy ceñida para dar mayor apariencia de altura y por si fuera poco, se desplazan en ocasiones por el aire. Desde luego, los creadores de la película parece que están muy al tanto de éstos casos de humanoides y sus características. De hecho, la traducción de Dark City es “Ciudad Oscura”.
La semejanza de los Caballeros Oscuros con los Hombres de negro no deja de llamar la atención, así como el total sigilo con que se gobiernan. Están en ambos casos fuertemente relacionados con el caso Ovni, como ya se comentó, y lo intangible de sus visitas nos hacen pensar en “fantasmas” debido a la falta de señas o pruebas de sus estancias. ¿Pueden ser tempo nautas? ¿Viajeros del tiempo? Sobre la figura de los tempo nautas han corrido ríos de tintas y muchas especulaciones ¿Son correctores de sucesos?, ¿Viajeros del futuro que se trasladan al pasado a enmendar errores que pusiesen afectar el futuro previsto por ellos?
Éstas eficaces desapariciones, sin dejar rastro, nos conducen a la hipótesis de que pueden pertenecer a la raza de la mítica Atlántida, pues la famosa leyenda cae de lleno en el marco insular canario y aguas adyacentes. Son de sobra conocidas las historias de gigantes atlantes y sus fabulosas máquinas. ¿Podrían interactuar en nuestra realidad a través de saltos espacio-temporales o ínter dimensiónales?, tal vez ¿Turistas o curiosos del tiempo?, ¿Habitarán en un plano paralelo?. Hoy día se plantean muchas interrogantes con las posibilidades que nos trae entre muchas otras la Teoría del Universo Multidimensional de Carlos Schabbat.
No es nuevo el fenómeno de Los Hombres de negro y se sospecha que han actuado en muchos lugares donde han sucedido curiosas desapariciones de personas “molestas” y testigos políticamente incorrectos. En la literatura de investigación ufológica se los ha llegado a clasificar en varios tipos:
Hombres fuertes y atléticos de aspecto nórdico y de estética militar.
Hombres bajos con aspecto oriental y color de piel oscuro
Hombres de diferentes estaturas que suelen aparecer formando pareja, generalmente diferentes entres si: alto – bajo; rubio – moreno.
Hombres siniestros, de modales escurridizos y de sigilosas maneras, que ejecutan sus secretas misiones al filo de lo irreal.
Personajes del absurdo.
Elementos del Folclore medieval.
Los encuentros de los Caballeros Oscuros no parece tan clara su clasificación aunque nos decantamos por el 5º “Personajes del absurdo”, pues parecen ser sorprendidos por atribulados testigos que se topan con ellos en el momento menos esperado. ¿Cabría la posibilidad de plantearse que tienen preferencia por ciertos lugares? En tal caso ¿Se podría redundar en la tesis de otros investigadores del tema que afirman que son habitantes de Las Canarias desde hace mucho tiempo. Ciertamente ¿operan en el plano astral y a veces se manifiestan? ¿Compartimos las Islas con estos Caballeros Oscuros que gustan de vestir de negro, con capa y extraño sombrero de copa? ¿Podrían ser intra terrestres insulares?
Hay un lugar en la Isla del Hierro, de lava abrupta por ser de reciente emisión en la que lo extraño es “no” encontrarse con éstos “Caballeros Oscuros” con forma fantasmal, que parecen pertenecer o estar vinculados al sitio de manera perenne. Transitan por los senderos como si de vías invisibles se trataran, pareciendo “gigantescos pilares” movidos por una invisible energía. La dirección que toman cuando se los ve es norte – sur y sur – norte; no acostumbran a romper ésta normativa, cosa que a los testigos les ha llamado la atención.
Los Caballeros Oscuros que se ven en éste lugar, son de facciones orientales y carecen de pelo, apareciendo rapados aunque curiosamente nunca miran de frente, de forma que cuando están cerca de la persona, mostrándose físicamente en el plano de ésta realidad, muestran su perfil. Los Caballeros Oscuros de la Isla del Hierro tendrían unas connotaciones no sólo con la casuística Ovni, sino también con La Atlántida, por su gran envergadura. Lo característico de este sitio y que lo diferencia de otros es que se les ve siempre, dándose la particularidad de que la zona donde se encuentra el Meridiano Cero (antiguo, hasta que en el S. XIX fue cambiado por en de Greenwich), se produce una inflexión en el espacio. Todo el terreno del entorno está caracterizado por formas del paisaje que, nos parecen rostros humanos y semi humanos, y el horizonte se muestra particularmente curvo a la vista. No olvidemos que estamos hablando del lugar al que los Antiguos llamaban la frontera con el Inframundo.
A éstas manifestaciones de humanoides altos, delgados y vestidos de negro, la imaginería popular los ha relacionado siempre con ánimas errantes, como lo que ocurría entre los pueblos de Ingenio y Agüimes, en Gran Canaria. Dichos lugares están separados por el profundo barranco llamado “Guayadeque”, en cuyo borde aparecía a los asombrados testigos, un personaje estático vestido de negro tocado con sombrero y que parecía indiferente al caminante. ¿Casualidades o es que hay algo más que se nos escapa?¿cómo el hecho de que las figuras de aparecidos oscuros siempre son del sexo masculino? ¿Por qué no mujeres de negro? Será porque es más inquietante y amenazadora la figura masculina que la femenina.
Mientras con curiosidad escuchamos los
insólitos testimonios, asalta nuestra mente racional la posibilidad de que
todos los testigos (que no tienen ningún tipo de relación entre sí),
hayan visto una alucinación que sorprendentemente presente las mismas características...
¿Pueden diferentes personas de distinto nivel cultural, social, etc., tener una
visión irreal pero exactamente igual en diferentes momentos e islas?
Para continuar nuestra andadura sobre estos extraños casos, nos basta la
intrigante reflexión del teólogo y filósofo francés Teilhard
de Chardín en la que dice: «En la escala cósmica (como nos enseña
la física moderna), sólo lo fantástico tiene una probabilidad de ser
cierto»
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CABALLEROS OSCUROS |
HOMBRES DE NEGRO. |
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* Sigilosos y negro su aspecto. |
* Suelen ir prácticamente vestidos de negro, al igual que sus vehículos y medios. |
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* Sus actividades son un enigma, y se les considera extraterrestres. |
* Sus actividades son un misterio, aunque se les relacionan con la actividad Ovni. |
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* No se comunican con sus testigos; van a lo suyo. |
* Si se comunican con los testigos Ovni, incluso se sospecha que los han eliminado. |
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* Suelen aparecer en medios rurales. |
* Su radio de acción es indistinto. |
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* Tienen una estatura superior a los 3 m. |
* Tienen aspecto y medidas humanas. |
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* Generalmente se ha visto 1 sólo individuo, aunque hay testimonios de pequeños grupos. |
* Tienen la costumbre de ir de dos en dos, en algunos casos son más, pero formando equipos. |
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* No dejan ningún rastro de su paso. |
* No dejan pruebas, salvo las especulaciones. |
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* Los testigos se los encuentran de manera fortuita. |
* Se aparecen a los testigos o los buscan. |
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* Entran y salen de escena esfumándose. |
* Entran y salen de escena de manera inverosímil. |
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* Su actitud es neutra y no presentan hostilidad. |
* Su actitud está programada y van tras “unos fines prefijados” |