Por
CHRISTIAN PÉREZ
Se convirtió, muy pronto, en hombre de gran fama y
riqueza, codeándose con personajes importantes de aquella época. En sus obras
mezcló –y con gran éxito– lo que nunca antes se había hecho: no tuvo
reparo alguno en que participaran, en sus trabajos teatrales, nobles y plebeyos,
no existiendo diferencia alguna entre las distintas escalas sociales. Pero, ¿sabía,
acaso, que iba a morir arruinado económicamente y, por ello, hizo lo
anteriormente comentado, no queriendo que lo trataran, en un futuro, como un
personaje pobre y marginado por la sociedad, como sucedía entonces?, ¿Conocía
realmente su futuro?.
Corría el día 25 de noviembre de 1562. En una vieja
casa madrileña, nacía Félix Lope de Vega, conocido como El Fénix de los
Ingenios, hijo del bordador Félix de Vega y de Francisca Fernández Flores.
Pasó los primeros años de su vida en Madrid, pero
pronto se vio huérfano, siendo acogido por su tío, con el cual vivió durante
algunos años en Sevilla. A los 12 años había aprobado ya Humanidades y esto
hacia pensar que Lope de Vega sería un joven prometedor en lo que a los
estudios se refiere, con unas notas brillantes, buenas e importantes en una
sociedad no dedicada íntegramente al estudio.
Sin embargo, a los 14 años, decidía alistarse en el
servicio de don Jerónimo de Alcalá, un famoso obispo de la provincia de Ávila,
comenzando a estudiar, más tarde, en la Universidad de Alcalá de Henares, donde
obtuvo cultura y una grata educación, no consiguiendo más tarde el título
de bachiller.
Debido a la muerte de su padre, en el año 1578, se
vio muy afectado, decidiendo fugarse de su casa, a la que fue devuelto de nuevo
por la justicia. Meses más tarde, quedó eclipsado por la belleza de Marina de
Aragón. Sin embargo, pasados unos años, en 1583, decide inscribirse en la
expedición de don Álvaro Bazón, que tenía como objeto llegar hasta las
Azores, a través de la cual conoció a Elena Osorio, con la que comenzó un
romance que le acarreó el correspondiente destierro durante 8 años de la
ciudad de Madrid, por unos impresos difamatorios escritos contra ella y su
familia. Se casó por poderes con Isabel de Urbina, embarcándose luego en una
nueva expedición, conocida como la Invencible, una escuadra española
formada por Felipe II para la invasión y conquista de Inglaterra, que salió el
28 de mayo de 1588 desde Lisboa (Portugal), llegando hasta La Coruña y viéndose
ésta detenida durante un mes, debido al mal tiempo.
A su vuelta, el feliz matrimonio decidía instalarse
en Valencia, hasta que, dos años más tarde, Lope marcha a Toledo, en donde
comienza a trabajar como secretario del marqués de Malpica. En 1594 muere su
esposa, quedando profundamente entristecido y desconsolado. Indultado en 1595,
vuelve a Madrid, en donde, por sus amores con Antonia de Trillo, es de nuevo
juzgado y procesado. Durante este período de tiempo, comienza un nuevo romance,
pero esta vez con Micaela Luján, de la que obtuvo dos hijos: Lope y Marcela Félix.
Tres años más tarde firma el acta matrimonial con Juana de Guardo, marchándose,
en 1602, a Sevilla. Es aquí donde logra una amistad con el duque de Sesa,
convirtiéndose éste en su amigo, protector y compañero, con quien reúne una
imperceptible e impresionante colección de trabajos.
Cuando muere su hijo Carlos en 1612 y un año más
tarde su esposa Juana de Guardo, queda hondamente entristecido, por lo que, sin
encontrarle razón a la vida, se ordena sacerdote. Pero, mujeriego de corazón,
se enamora de una muchacha, Marta Nevares, dejando en el perchero su ropa
religiosa, yéndose a vivir con ella, con quien tuvo tres hijos. No obstante,
Marta enloquece en el año 1628, debido a los alejamientos y pérdidas de sus
hijos, pus, Marcela, decide ordenarse a monja, Lope Félix fallece y Clara
Antonia se fuga de su casa.
Sus
obras
Lope de Vega fue un hombre de grandes ideas, convirtiéndose
así en un escritor exuberante de una capacidad creadora inmejorables.
Cultivando todos los géneros literarios, escribió gran cantidad de obras.
Aunque hoy día, Lope sea considerado como el
personaje que estableció las bases del teatro español, allá por el siglo
XVII, es gran conocido también por sus novelas, poemas y demás trabajos retóricos,
que hicieron de él un autor importante e inigualable en su época (aunque no
fue considerado así en vida), en donde se codeó con galanes significativos,
mujeres preciosas y nobles destacados, alcanzando gran fama y riquezas.
En el año 1598 escribió La Dragontea, que se
basaba en la vida e historia del pirata Drake. Un año más tarde, elaboró El
Isidro, de temática religiosa. En 1602, Las Rimas se convierte en su
primera obra de producción lírica. En 1612 triunfó con la novela pastoril Los
Pastores de Belén, mientras que, en 1614, volvió de nuevo con la lírica,
cuya obra fue Rimas sacias a la que seguiría, en 1619, el Romancero
espiritual. Un año antes, había publicado un libro sobre el martirio de
los sacerdotes en Japón, titulado El triunfo de la fe en los reinos de Japón.
En 1621 se adentra en los mitos clásicos, escribiendo La Filomena y La
Andrómeda (1624), además de dedicarle, a su esposa Marta de Nevares,
cuatro obras: Las fortunadas de Diana, La desdichada por la honra,
La prudente venganza y Guzmán el Bravo. En 1626 publica Los
Soliloquios amorosos de una alma a Dios, en donde se arrepiente de su vida
pasada. En 1630 escribe El Laurel de Apolo. Dos años más tarde, elabora
La Dorotea y, en 1634, vuelve de nuevo con la lírica, cuya obra es Rimas
humanas y divinas del licenciado Tomé de Burguillos y La vega del
Parnaso, publicada en el año 1637, un año después de su muerte.
Se conservan unas 300 obras de sus trabajos
teatrales, aunque se conoce que llegó a escribir alrededor de 1.500. De ellas,
caben destacar las principales innovaciones que Lope introdujo en el teatro, y
que reúne en su Arte nuevo de hacer comedias. Una de estas innovaciones,
y que resulta altamente significativa, (teniendo siempre en cuenta la situación
y el momento en el que Lope vivía), es aquella en donde se indica que, los
personajes nobles y plebeyos, debían participar en las obras por igual, no
existiendo diferencias entre las distintas escalas o clases sociales, a
diferencia de lo que sucedía en aquella época, en aquellos precisos momentos.
Esto, posiblemente, da a entender que Lope de Vega
estaba indignado, o al menos, no estaba conforme, con la situación que se vivía
durante aquel período, cuyas familias pobres, consideradas de una clase social
media-baja, eran desprestigiados y marginados por los que “regentaban” las
denominadas clases altas de la colectividad y, la única manera de hacer público
su forma de pensar y de, quizá, criticar a la sociedad en la que vivía, no era
otra sino, sin duda, escribirlo a través de sus novelas u obras teatrales que
atraían a tanta y tantísima gente. Cabe subrayar, de hecho, que los asuntos
constantes a resaltar en su producción, eran el honor (estimación
que toda persona posee y que, los demás, deben respetar), y el amor.
Disfrutó de su fama y de su gran éxito, y fue
considerado por Miguel de Cervantes como el Monstruo de la Naturaleza.
Aunque la vida de Lope fue apacible y sin problemas, sin embargo, también sufrió
muchas desdichas y, poco a poco, se fue arruinando, convirtiéndose, por así
decirlo, en un personaje pobre, hasta que falleció, en Madrid, en 1635.
¿Conocía
su futuro?
A raíz de los hechos expuestos hasta estos precisos
momentos en el presente reportaje, existe una pregunta que engloba este segundo
apartado, y que se encuentra destacada en negrita situada pocas letras más
arriba: ¿conocía su futuro?.
Aunque se desconoce a ciencia cierta si Lope de Vega
pudo mantener algún tipo de contacto con el misterio y, sobre todo, con algún
personaje relacionado con la adivinación del futuro, es lógico pensar que,
posiblemente, esto sí tuvo lugar.
No obstante, cabría destacar que, en aquellos
tiempos, estaba a la orden del día la realización de consultas a diversas
personas para conocer el porvenir. Consultas realizadas por personajes famosos y
de grandes riquezas, que buscaban respuestas para preguntas incómodas... Por
ello, no sería difícil objetar si Lope fue –también– uno de ellos. Quizá,
para que le aconsejaran sobre una acción o para conocer lo que le sucedería en
un futuro no muy lejano, sabiendo asimismo, por ejemplo, que moriría arruinado
económica pues, esto, podría explicar el cambio e innovación que llevó a
cabo no sólo en su teatro, sino a nivel general, en donde, tal y como dije, no
existían -al menos en sus obras- diferencias entre las distintas escalas
sociales, como sí sucedía en la sociedad y época del momento.
Sin embargo, bien es cierto que se carece de pruebas
medianamente aceptables para poder obtener una respuesta lógica y creíble,
pues Lope de Vega no dejó constancia ni en sus trabajos ni en sus... llámese
“diarios”, de la visita a un futurista o una persona con ciertas facultades
para poder conocer el futuro. También es lógico pensar que, quizá, no dejó
constancia de ello porque en aquellos momentos todo lo relacionado con el
misterio, que era englobado con el mundo de la brujería, estaba ligado con el
diablo, y se consideraba a aquellas personas interesadas en alguno de estos
aspectos como herejes que, luego, eran juzgadas, siendo quemadas en la hoguera o
torturadas.
Pero, y si en realidad no visitó a ningún tarotista,
¿por qué, entonces, introdujo en sus obras ese gran cambio donde se decía que
las personas tanto pobres como nobles o ricas debían participar en el mismo
momento del acto sin distinción ni burla?.
Quizá, ¿supo que iba a morir arruinado económicamente y, no pudiendo
evitarlo, quiso que lo trataran de la misma forma con la que él fue tratado
cuando tenía un centenar de monedas en sus bolsillos y en sus arcas
personales?.
A modo de casualidad, ¿o no?, en Madrid existía, en
la mismísima calle Lope de Vega, una vivienda denominada Casa de la
Beata Clara, cuya propietaria era una mujer que, supuestamente, veía y
conocía el futuro, y que era consultada por numerosas autoridades de la corte
de Madrid de Carlos IV. Pero, ésta, engañó a las potestades con milagros que
no eran reales, siendo, más tarde, juzgada y procesada por la Inquisición. ¿Casualidad?,
Quizá...
Nadie conoce la verdadera respuesta a este enigma, a
este misterio que, tras pasar más de dos siglos, sigue intrigándonos...