24
de Octubre de 1996 – Málaga
Por Enrique Muñoz Marquez
La
historia comienza unas semanas antes de la fecha del avistamiento. Un día me
comenta una señora (a la que llamaremos Marta) muy amiga mía, que le ha
pasado una cosa muy rara; me pide que nos veamos y me explica lo siguiente:
“Enrique, esta madrugada sobre las tres cuando estaba durmiendo, noté un pinchazo en el muslo de la pierna izquierda, creyendo que era producto de la picadura de algún insecto, me pasé la mano tentando el lugar, pero cual no sería mi sorpresa al notarme que la picadura era más extensa de lo que me imaginaba pues tenía una serie de puntos en vez de uno sólo. Esos puntos estaban hechos como si me hubieran pinchado con un alfiler o aguja, y se viera la postilla formada después de coagular la sangre de los pequeños pinchazos.
Asustada me fui al cuarto de baño y encendí la luz para ver lo que era aquello. La respiración se me cortó al ver como una especie de estrella formada por puntos, los cuales salían de los vértices de un pentágono que también estaba formado por puntos.
Me volví a acostar y no le dije nada a mi marido. Cuando desperté por la mañana lo primero que hice fue mirar esa parte de mi pierna izquierda y noté agradablemente que los puntos que en la madrugada eran heridas ahora sólo eran ligeros puntos rojos y apenas visibles y, al mediodía ya no se apreciaban.
Estando en la cocina preparando el desayuno, empecé a recordar que había - para mí - soñado que me llevaban a una nave extraterrestre y, una vez allí unos seres me habían tendido sobre una camilla como de acero inoxidable y me habían efectuado esos pinchazos.
Por supuesto creí que había sido todo un sueño, o una vulgar pesadilla, a pesar de que me había levantado y en el cuarto de baño había visto los pinchazos sin lugar a dudas, pero como sabes yo siempre he sido una persona muy escéptica en lo tocante a la existencia de los extraterrestres, (cosa que yo sabía, pues nunca le han gustado a Marta las películas de Ciencia-Ficción), y que me pase esto a mí tiene guasa.”
Pasaron unos días y Marta me volvió a llamar para contarme que, otra vez le habían pasado cosas raras, y que esa noche tuvo la sensación de haber tenido una especie de viaje astral a un lugar de Málaga que ella desconocía, que era en un monte de gran altura y que detrás de ella apareció una gran nave con forma de platillo volante; la grandiosidad de la nave me la describió comparando el tamaño de ella como el de un alfiler y el de la nave como si fuera del tamaño de una boina vasca.
A los pocos días Marta me volvió a contar que la noche anterior estando en la cama muy relajada, sintió como una voz que le decía que eran los tripulantes de la nave que ella había visto y que al día siguiente tenía que ir en compañía de otros al mismo lugar que estuvo en el viaje astral, y que dicho lugar estaba situado en lo alto de la Cuesta de la Reina (un lugar muy conocido para las personas que antes de los años ochenta viajaban desde Málaga hacia el norte de España) para una cita en cuestión. Marta le contestó que ese lugar era desconocido para ella, y la voz le contestó que ella no lo conocía, pero que su amigo el ciclista (al que llamaremos Alberto) si, y él la tenía que llevar. Preguntándole Marta por la cantidad de personas que podían ir al encuentro, le comentaron que sólo podían ir cuatro personas, el ciclista y su mujer (a la que llamaremos Isabel), Enrique (un servidor) y ella. También preguntó si podíamos llevar una cámara de video y le contestaron que no, que sólo permitirían que lleváramos una cámara de fotos. Advirtiendo que si iban más personas o llevábamos cámara de video no comparecerían. También aconsejaron que lleváramos papel y bolígrafo para escribir, ya que Isabel es una muy buena médium y estarían en contacto con nosotros a través de la escritura automática de Isabel y de Marta.
Por supuesto Marta pensaba que se estaba volviendo loca y que todo aquello era producto de su imaginación, y me miraba con ojos asustados por lo que yo pudiera estar pensando de ella, ya que tiene un gran sentido del ridículo y no puede soportar que se rían de ella.
En la Cuesta de la Reina
Fascinado por el desarrollo que estaba tomando esa historia comenzada un par de semanas antes, le dije que iríamos a la cita, pero Marta temía que fuéramos y no pasara nada y no quería hacer el ridículo. Puesto en contacto con Alberto y su mujer Isabel, y previamente informado de que si conocía el lugar indicado, quedamos con Marta para ir al lugar de la cita al día siguiente, 24 de Octubre de 1996 a las 17’45, ya que la extraña cita estaba prevista para las 18'30horas.
Fue una verdadera y ardua tarea la realizada a la mañana siguiente por este amigo Alberto, Isabel y un servidor para convencer a Marta la protagonista de este relato para que acudiéramos a la cita.
No teniéndolas todas con nosotros y temiendo hasta el último momento la negativa de Marta, llegó el momento esperado. Nos montamos en el coche de Alberto y llegamos al sitio en cuestión hartos de escuchar las protestas de Marta durante el camino, porque decía que no iba a venir nadie a la cita, que todo era producto de su imaginación, de nada servía decirle que nos daba igual, que si no pasaba nada no nos reiríamos de ella y que si no íbamos nunca sabríamos que hubiera pasado si hubiésemos ido.
Preparamos un par de sillas para que las damas se sentaran, y un tablero llevado para hacer de escritorio caso de contacto a través de la escritura automática de Isabel. Pasó una de las horas más lentas que recuerde de mi vida, estábamos empezando a tener frío, ya que en octubre empieza a hacer fresco cuando el sol se va y también bastante humedad.
Al cabo de una hora vimos como avanzaba hacia nosotros y por debajo de la altura donde nos encontrábamos situados una espesa niebla, la cual iba llenando como si de recipientes se trataran los valles situados entre las montañas del fondo, quedándonos sorprendidos al ver como se derramaba la niebla como catarata por los bordes de una montaña para pasar al siguiente valle; lo que nos hizo añorar la cámara de video. Estaba oscureciendo y al ver este espectáculo tan maravilloso hice mi primera foto.
Escritura Automatica
Unos minutos más tarde escuchó Isabel en su interior una voz que le decía: "Escribe Isabel". Tomó sus folios y recibió este mensaje de Itchia (Guía Espiritual de Marta, que en otra vida fue Lama y maestro de Marta en esa vida.
Itchia.
- ¡Escribe Isabel!
Extraterrestre.- Nos podréis ver algunos, otros no. Algunos estáis
capacitados para visualizar, y hay alguien en contacto con nosotros (Marta.
Itchia.- ¡Marta!. Debes de seguir mirando al cielo, cuando veas un punto luminoso en el horizonte estate alerta. Nosotros contactaremos contigo, ellos (extraterrestres) mientras van a estar observando, así que alerta Marta. Isabel mientras seguirá escribiendo. Sois un grupo bien avenido, no dejéis que se rompa, tenéis mucho amor. Queremos que sepáis que os amamos a todos mucho, que Dios es infinitamente Misericordioso con sus hijos. Luchar con ahínco, pues Dios quiere al hombre trabajador y amoroso en sus quehaceres del día a día. Observar cuanta belleza estáis contemplando. Soy Itchia el guía de Marta. Mira al horizonte Marta, mientras Isabel escribe.
Yo fui un hermano mal comprendido sobre estos misterios que podéis observar. ¿Os dais cuenta cómo estáis pendientes del horizonte?. Es agradable veros hermanos. Marta, cuando observes algo coméntaselo a ellos por favor.
Isabel no verá nada, ella ahora mismo debe seguir escribiendo, pero decirle que pronto va a ver, que no se asuste, ella tiene mucho amor para estar en las reuniones, algunas veces no la comprenden, pero ya se darán cuenta de que los más fuertes se equivocan, ser humildes hijos.
Amor de Nuestro Padre es lo que hay que tener para estar en las reuniones. Ayudaos mutuamente todos para que algún día podáis veros juntos de nuevo. Recordad hijos, mucho Amor. Vuestros Guías están mirando aquí ahora mismo, igual que vosotros, y el querido hermano Téllez igualmente. Isabel enseguida lo notó y nos alegramos.
Marta.- ¡Allí enfrente a lo lejos hay una luz muy brillante!
Itchia.- ¡Ellos están ahí enfrente de vosotros ya!
Entonces aproveché para tomar la segunda fotografía.
Alberto.- Pues yo no los veo
Itchia.- No los vas a ver Alberto
Enrique.- ¿Y Yo?
Itchia.- No. Ya los verás a su debido tiempo. Cuando nosotros le digamos a Isabel que os podéis meter en el coche hacerlo, por favor. Pero, Marta debe de quedarse ahí sentada, para poder contactar con el hermano que quiere hablar con ella.
Alberto.- Pues se va a helar de frío
Itchia.- Si Alberto, debéis de ponerle más ropas a Marta
Itchia.- Gracias por ayudarme Isabel. Os estamos viendo a los dos muy enamorados y de eso nos alegramos mucho. Isabel si sabe lo que está diciendo, ella siempre tan temerosa, pero va siendo mucho más fuerte, y eso nos enorgullece mucho. Sé que estas palabras le dan aliento para seguir. Isabel, Marta, Enrique y Alberto, tenéis una misión que seguir ahí en la Tierra.
Alberto.- ¿Qué misión?
Itchia.- Ya habrá ocasión, te lo dijo el hermano Juan, algún día lo sabréis y os vais a quedar muy sorprendidos.
Aquí hago un inciso para exponer esta fotografía de un OVNI. Tomada en Nevada, para que vean que guarda una gran similitud con la fotografía tomada por mí en Málaga, donde se aprecia la diferencia es en en el paisaje de la parte baja.
Entonces Alberto se dio cuenta de que Marta caía como desmayada. (Por lo que se dio cuenta de que posiblemente había comenzado un viaje astral), me avisó y fue cuando tomé esta otra y definitiva fotografía, donde se pueden ver de izquierda a derecha a Alberto de pié descifrando la escritura de Isabel, a Isabel sentada escribiendo sobre una tabla apoyada en sus piernas y a Marta sentada ya en viaje astral.
(Recuerdo que sus nombres están cambiados por deseo de ellos)
Alberto.- ¿Marta está aquí todavía?
Itchia.- No Alberto. Ella está ya mucho más lejos de vuestro lado. Isabel, tu no abras los ojos, por favor. Cuando te digamos que os marchéis para el coche, te levantas con la ayuda de Alberto y de Enrique, pero sin abrir los ojos. Estáis todos muy a gusto, nos damos cuenta, yo quisiera que el "nuevo mundo" fuera como esas mágicas flores que hay. Pero el hombre con su necedad lo está convirtiendo todo en un puro declive de desarmonización. ¡Qué pena hija, con lo hermoso que es vuestro querido planeta!. Pronto se dará cuenta el hombre de su influencia, pero ya será muy tarde. Dios, hijos, bien os creó a su imagen y semejanza, y Él con su Amor os dejó ahí unos legados muy hermosos, pero el hombre todo lo destruye. Siempre ha sido así, por eso vendrán cosas muy dolorosas.
Surcan el Universo con su doctrina tan hermosa.
Enrique.- ¿Se puede saber de qué planeta son?
Itchia.- Lo sabrás a su debido tiempo Enrique
Enrique.- Vale (Un poco contrariado)
Itchia.- A su debido tiempo hijos lo sabréis. Isabel, cierra los ojos por favor
Enrique.- Hermano. Diles que pidan por la Tierra
Itchia.- Ya lo hacen Enrique, pues estáis en unos tiempo muy dolorosos y deprimentes. Isabel deja de escribir
Ya me voy con Marta. Debéis entrar los tres en el coche hija. Que Dios os guíe. Adiós.
SE DESPIERTA MARTA (Vuelve del viaje astral)
Enrique.- Marta ¿Qué ha pasado?
Marta.- Sólo he visto la nave por dentro. Me llevaron en una nave pequeña, la cual entró en otra más grande. Entré en una sala donde había una mesa ovalada con unas sillas alrededor. No vi a nadie, pero si me hablaron, pero distorsionaban la voz.
Supuesto Extraterrestre.- Tenemos que tener mucho cuidado, porque sois muy primitivos, si nos presentáramos a vosotros, primero nos destruiríais y después nos estudiaríais. Nosotros no venimos a haceros ningún daño. Si quisiéramos, podríamos destruir vuestro planeta en poco tiempo, y lo hubiéramos hecho hace mucho tiempo. Nuestra misión es la de estudiar vuestros organismos y vuestros cuerpos, para poder saber a qué planeta se puede trasladar a cada ser según su adaptabilidad y su evolución, como ya se hizo en otros tiempos con otras civilizaciones, que siguen viviendo en la Tierra de manera distinta a la que vivían. La destrucción de la Tierra ha comenzado ya hace algún tiempo, pues tenéis el mal vicio de destruirlo todo. Estamos también en Almería, Tenerife y la sierra de Málaga.
Aquí termina este relato, espero que lo mismo que a mí, os deje una huella en vuestros corazones. Sólo apuntar que fue un "contacto" anunciado y cumplido por ambas partes, en el lugar y a la hora más o menos prevista.
¿Casualidad? Hace tiempo que dejé de creer en ella.