LA NOCHE IMPOSIBLE

Por Rafael Ballester

Era la noche del 25 de febrero de 1942. La ciudad de Los Ángeles dormía en su pesadilla de país en guerra contra los países del Eje; Alemania, Italia y Japón.

La ciudad, abierta al Océano Pacífico, temía sobre todo el ataque de este último país, Japón..

La pesadilla de los habitantes de la costa oeste de los Estados Unidos era ser victimas de un nuevo Pearl Harbor . El poderío nipón estaba íntegro. Su flota de portaaviones se paseaba por el Pacífico. Un ataque a gran escala de aviones procedentes de estos portaaviones podía ser posible en todo momento.

Todas las ciudades de la costa del Pacífico estaban alertadas y preparadas sus defensas antiaéreas a tal fin.

La 37 Brigada de artillería antiaérea (AAA) , se desplegaba en puntos estratégicos de Los Ángeles y  el 4º Comando de Interceptores estaba desplegado en la zona.

Eran las 03:16 cuando una parte de las baterías de la artillería antiaérea , (AAA), abren fuego sobre unos extraños objetos que habían sido localizados visualmente unos momentos antes en el cielo de la periferia de Los Ángeles.

Son dos tipos de objetos, de 15 a 20 que se mueven en formación y velocidades variables entre los 2.700 Km/h. y los 320Km/h.

 Otro más grande que vuela a unos 100 Km./h., es localizado por las baterías de la AAA situadas en la colina de Culver-City que abren fuego continuo de precisión usando proyectiles trazadores los cuales muestran en su trayectoria que el objeto había sido alcanzado varias veces por los mismos. Sin embargo no aparentaba acusar el más mínimo daño.

El objeto desaparece hacia Santa Mónica y Long Beach manteniendo inalterable su reducida velocidad.

Durante una hora, desde las 03:16 hasta las 04:14 la alarma de la AAA se mantiene activa disparando un total de 1.430 proyectiles de distinto calibre hacia los intrusos.

A pesar de lo moderado de su velocidad que se mantiene en casi todos los casos por debajo de los 400 Km/h. y de la poca altura ,entre los  2.700 a 5.500 metros como máximo, ninguno de estos objetos fue derribado. Los objetos tampoco respondieron al ataque ni lanzaron arma de ningún tipo sobre tierra.

El Presidente Roosevelt es informado al día siguiente por el General Marshall en los términos y detalles antes relatados.

No hay explicación a la ausencia de interceptores del cercano 4º Comando.

El porqué no salió ni un solo aparato en defensa del espacio aéreo propio es un misterio.

Tan solo cabe especular con la posibilidad de no responder ante las características netamente superiores que parecían tener los objetos sobre los aviones de la época.

Cabe suponer que por una medida de elemental prudencia y ante la ausencia de comportamiento hostil por parte de los intrusos los aviones de caza nocturna fueran mantenidos en tierra.

El episodio fue publicado ampliamente por la prensa de la época.

A pesar de la publicación del misterioso incidente, incluyendo fotos, en toda la prensa estadounidense, el Departamento de Defensa negó hasta época muy reciente, en 1982, la existencia de esta “noche imposible”.