LA MUERTE, ¿EL FIN?
Por Carlos Gutiérrez Tutor
Hay mucha gente que dice que empezamos a morir cuando nacemos, o cuando somos fecundados. Pero la verdad es que empezamos a morir mucho antes. No sé cuando, pero seguro que mucho antes. ¿Y cuándo acabamos de morir? Esa es la pregunta que se debería hacer. La respuesta es mucho más complicada; de hecho, tampoco tenemos la respuesta. Sabemos lo que es estar vivo (más o menos) pero desconocemos lo que es estar muerto.
¿Es la vida un sueño? ¿Existe la reencarnación? Son preguntas cuya respuesta seguramente nunca lleguemos a conocer.
LA
MUERTE NO EXISTE
Pero sinceramente, ¿es justo que un ser “inteligente” como el Hombre viva como mucho 90-110 años, y sin embargo otros seres vivos dupliquen esta cifra? ¿Y qué son esas ridículas cifras comparadas con los miles de millones de años que vive una estrella? ¿De verdad creéis todos los que estáis leyendo esto que cuando la muerte llame a vuestra puerta y os lleve con ella habrá acabado todo para vosotros? Yo creo que no.
Todo, absolutamente todo, desde una piedra a un ser humano, es energía. Y sabido es que la energía ni se crea ni se destruye (aunque yo pongo en tela de juicio lo primero), sino que se transforma. Esto quizás no nos sirva demasiado para nuestro cuerpo físico, pero nuestra alma (alma, espíritu, consciencia o como queramos llamar a la parte no física de cada uno) como que es, no se destruye, sino que se transforma, o sea, se reencarna de alguna manera.
EXPERIENCIAS
CERCANAS A LA MUERTE
Y los que han tenido una ECM lo suelen decir: “de buena gana me hubiera quedado en aquel lugar. Era maravilloso”. Esto viene corroborado por multitud de médicos que han visto morir a docenas de pacientes, y que en ellos ha visto en los últimos segundos que para nada se han ido “al otro mundo” angustiados, sino todo lo contrario: tranquilos, sin miedo, e incluso con una sonrisa en el rostro. Los moribundos poseen en un gran número de ocasiones la capacidad de saber exactamente cuándo van a morir.
Y los que se quedan aquí tras sufrir la experiencia suelen perder todo miedo a la muerte y ven la vida de otra forma, sobretodo menos materialista.
EL
MIEDO A LA MUERTE
La mayoría de las personas con las que he hablado de éste tema me han confesado no tener miedo a la muerte en sí (porque no sabemos lo que es), sino más bien un miedo a lo desconocido. También algunas personas comentan no tienen miedo a la muerte, pero sí al dolor previo a la misma. Pero lo que yo creo que más nos angustia es pensar (saber) que cuando cada uno de nosotros muera, la vida seguirá tal cual, sin que nuestra ausencia se note en lo más mínimo: el hecho de que la vida continúe sin nosotros. Y es que tenemos un pensamiento egocéntrico, nos creemos cada uno imprescindibles en ésta vida. Por eso, siempre ha habido personas que deseaba alargar si vida buscando la fuente de la eterna juventud, cuidando su cuerpo toda la vida o congelando su cadáver en una empresa durante cientos de años con la esperanza de revivir algún día.