TUNGUSKA
30
de Junio de
1.908................
Por Octavio Dopico
El
verano del año 1908 fue rico en bólidos brillantes, y desde el mes de
junio de aquel año se pudieron observar crepúsculos brillantes, como los que
suelen verse tras las grandes erupciones volcánicas en algunas ciudades de
Europa, incluyendo la Rusia europea y la parte occidental de Siberia. Estos fenómenos
fueron aumentando en intensidad hasta el día 30 de junio, en que alcanzaron el
máximo.
Dichas anomalías vinieron acompañadas de
unas curiosas formaciones de nubes semiesféricas, con luminiscencia nocturna,
que permitía incluso leer diarios en plena noche, así como por intensos halos
solares.
Los fenómenos se pudieron observar en el
área comprendida entre el río Yenisey (Siberia) al este, el océano Atlántico
al oeste, Burdeos (Francia) por el sur y las latitudes más altas al norte.
Estos efectos fueron disminuyendo
progresivamente, aunque algunos pudieron observarse hasta finales de dicho
mes. Concretamente, el diario estadounidense The New York Times, en su
edición del 3 de julio, informó acerca de "luces notables" que habían
sido observadas "en los cielos septentrionales durante las noches de los
pasados martes y miércoles".
Los científicos atribuyeron por error
estos fenómenos a protuberancias solares causantes de alteraciones eléctricas
en la atmósfera. El periódico inglés The Times informaba también que,
25 años antes, durante la erupción del volcán de la isla Krakatoa (océano
Pacífico), se pudieron observar espectáculos similares. En aquellos días, el
Observatorio del Monte Wilson, en California (EE.UU.), detectó una marcada
reducción en la trasparencia del aire.
Tal vez, lo más enigmático de las
observaciones que tuvieron lugar en aquel verano fueron las referidas a anomalías
magnéticas. En un breve artículo, publicado en la prestigiosa revista científica
alemana Astronomische Nachrichten, en 1908, el profesor Weber,
de la Universidad de Kiel (Alemania), expuso a la comunidad
científica sus observaciones acerca de unas inusuales desviaciones periódicas
de la aguja de la brújula.
Este efecto se repitió cada noche, con una
duración de 7 horas en cada ocasión, desde el 27 de junio hasta el 30 de junio
de 1908. Otros magnetogramas anómalos, con fecha de 30 de junio de 1908, fueron
registrados en el observatorio de Irkustk (Siberia), y descubiertos en
1960 por los investigadores Plejanov y Vassilyev.
Las explosiones se escucharon en las
primeras horas del día 30 de junio de 1908. Comerciantes rusos de pieles y los
habitantes de la zona vieron una bola de fuego cruzando la atmósfera
hacia Vanavara (Siberia) dejando tras de sí un rastro de luz de 800 kilómetros
de longitud.
Aquel objeto, fuera lo que fuera, se
aproximaba descendiendo con un ángulo de entrada de unos 30º-35º sobre el
horizonte. Su mirada siguió la brillante bola en su trayectoria hacia el
noroeste y, cuando parecía que iba a desaparecer tras el horizonte, se deshizo
tras una serie de explosiones.
LOS FENÓMENOS SÍSMICOS
El evento de Tunguska se acompañó de fenómenos
sísmicos a distancia del punto
cero, entre ellos podemos citar algunas de las ciudades donde se notaron, acompañándose
no sólo de vibraciones sino también de caída de objetos y rotura de cristales
en:
Troinaya , a unos 1034 Km. Tolsty
, 1020 km. Zshyimigitskii, 1017 km. Manzurka, 860 km. Korostelyovo
684 km. Kansk, 635 km. Eniseisk,
609 km. Ingash (605 km). Taishet
(594 km). Entre otros muchos
lugares .
Según la interpretación de los sismógrafos
la magnitud del terremoto fue de
4.5-5 en la escala Richter. Pero un terremoto
de esa magnitud por un impacto solamente podría
sentirse dentro de un radio de 100 a 200 km como un movimiento débil de
la tierra, y no con caída de objetos y rotura de ventanas a más de 600 Km. La
duración larga de los fenómenos sísmicos también es un enigma para la hipótesis
del meteorito. En algunos lugares
los observadores informaron de una duración de hasta 45 minutos. La Estación
sismológica de Irkutsk lo grabó durante más de una hora.
Hay un informe interesante, de la mina de
Stepanovskii, que decía que un terremoto se sintió en esta
área a las 23.43 del 29
de junio, es decir una media hora antes de la " caída
del meteorito " de Tunguska.
El lugar del suceso quedó determinado a
una latitud de 62º norte y una longitud de 101º este, a 92 kilómetros al
norte de Vanavara, cerca del río Tunguska. Según los cálculos
posteriores, el objeto se deshizo a una altitud de unos 7,6 kilómetros,
convirtiéndose en el primer visitante cósmico de gran tamaño que golpeaba la
Tierra desde la existencia de vida humana (del que tenemos noticia).
Según Stanley (1997), sobre las
consecuencias del impacto de un objeto cósmico contra la Tierra, los meteoritos
de un diámetro menor de 50 metros, se destruyen total o parcialmente en su
entrada en la atmósfera, y no representan una amenaza para la vida.
Aquellos que tienen un diámetro sobre los 100 metros, ocasionan
desastres que se limitan a una zona específica, como por ejemplo pudiese ser el
caso de Tunguska, y tienen una probabilidad de ocurrir cada 250 años.
Los que ya tienen en torno a 1 Km originan catástrofes, y una destrucción
considerable en una región extensa, y la probabilidad es que suceda cada 25.000
años.
Aquellos que presentan un diámetro de unos 10 Km, pueden provocar
efectos a escala planetaria, con una probabilidad de suceso de unos 100 millones
años. Pueden originar extinciones.
Y si tuviesen un tamaño de unos 10 Km, podrían ocasionar la extinción
total de la vida en el Planeta, el Armagedon. Con una probabilidad de suceso de
unos 1.000 millones de años.
Cálculos
efectuados por diferentes especialistas en relación con el evento del Tunguska,
indican que el objeto cósmico entró en la atmósfera y la "explosión"
debió de ocurrir en una zona comprendida entre 5 y 10 km de altura; o sea,
cuando el cuerpo sólido penetró en la troposfera.
La
potencia de la onda de choque debió ser aproximadamente igual a la desarrollada
por el estallido en la atmósfera de una bomba nuclear de 20 megatones.
Este
singular fenómeno pudo haber ocasionado un verdadero desastre natural.
Según los
testigos oculares:
1.- Kokoulin agricultor del pueblo de Nizhne-Ilimskoe:
"" Dijo que el meteoro formó un lago, que hirvió durante dos días.
Estaba dispuesto a mostrarlo, pero nadie creyó en su historia ""
2.- Testimonio ocular I.I Aksyonov: Ellos vinieron a la
región del río Shelle, a un kilómetro del río Chamba. Había dos montañas,
que conocían muy bien.
...Ocurrió que una montaña se desplomó. Un foso se formó en ese lugar, y
ese foso estaba inundado por un lago. La segunda montaña fue cortada a la
mitad.
El agua del lago estaba dando vueltas. Algo blanco como graso (o algo con
olor como la bencina) estaba flotando sobre la superficie del agua.
3.- Testimonios de testigos presenciales, recogidos por G.P.Kolobkova:
"... Ilya Potapovich Potapov (Lyuchetkan)
ha dicho a la hija de A.G.Bryukhanova que había un elevado cerro de una
motaña que había sido bombardeado por un meteorito, y que se habían formado
un lago y un arroyo...””
4.- Testimonios de testigos oculares, que fueron
recogidos por G.P.Kolobkova: Nastya Dzhenkoul fue interrogada en Noviembre de
1959. Su padre y su abuelo vivían cerca del río Hushmo en 1908.
.."" Una gran piedra ha caído, grande como como "" el chyum
"" (Tienda de Tunguses), saltó hacia arriba dos o tres veces, y luego
se hundió en un pantano o ciénaga. La piedra era brillante, negra, y ha caído
con un sonido horrible u-u-u-u….
Cuando Nastya Dzhenkoul estuvo
cazando en Chavidokom, ella vio dos hoyos, el primero era pequeño, y el segundo
era como un "" chyum "", con un diámetro de seis metros. Se
estrechaba hacia el fondo, y el terreno estaba oxidado, mohoso en las
cercanías. Ese suelo oxidado, herrumbroso fue traído a Vanavara. Este
relucía en la oscuridad, como la nieve en la noche..""
5.- Testimonios de testigos oculares, que fueron
recogidos por G.I.Sokolova, T.I.Novokshonova, I.Sosnina: ""
Smirnov Grigoriy Sergeevich ( nacido en 1887), Fue interrogado en el pueblo de
Irkineevo en 1969." Tunguses dijo que una piedra ha caído. Cinco años más
tarde esta piedra se hundió en el terreno. Esta historia fue contada por aquel
Tunguses que cazaba allí.
6.- I.Levchenko, L.Solovyov y G. Fofanov hicieron las
investigaciones cerca del río Chyunya:"" Daunov Vasiliy Pavlovich
narro la historia de su padre. ... V.P.Daunov ha dicho, que un Evenk vivía en
Mutoray había encontrado una piedra grande rara y brillante (como hojalata) en
la taiga””. Nadie sabe donde esta esa piedra hoy en día.
7.- "El cielo se partió por la mitad y
apareció una gran bola de fuego. El aire se calentó de tal forma que era
imposible soportarlo. Hubo una explosión ensordecedora y (mi amigo) S. Semenov
fue arrastrado por el suelo hasta una distancia de seis metros. Mientras el
viento caliente pasaba, el suelo y las cabañas temblaban. Las cabras fueron
liberadas de sus establos y los cristales de las ventanas saltaron de sus
marcos".
8.- Nizshne-Karelinskoye
(465 km). “”Refiere un cuerpo luminoso, imposible de mirar, con aspecto de
un tubo. El cielo estaba claro, y
refiere que al llegar a tierra se formo una enorme nube de humo negro de donde
salió una llamarada “”
9.- Nizshne-Ilimskoye (419 km). El bólido fue visto mientras
caía, y al aproximarse a tierra se transformó en 2 columnas de fuego.
10.-
Os'kino (330 km). Innokentii Farkov dijo que un estampido que iba creciendo gradualmente se
oyó desde primeras horas de la mañana. La
tierra temblaba cuando un cuerpo paso
volando arrastrando una cola ardiente.
11.-
Kezshma (214 km). En Kezshma se veía una nube luminosa volante.
12.-
Kokorin
À. K., el observador del Kezshma la estación meteorológica marcó en el
registro observacional que a
las 7 de la mañana dos círculos ardientes de gran tamaño aparecían hacia el
norte, se vieron durante unos 4 minutos y luego desaparecieron. Poco después, se
oyó un ruido, como un viento, que venía en dirección norte sur y que había
durado unos 5 minutos. Luego aparecieron otros
sonidos, como si fuesen cañonazos, que hicieron temblar las ventanas, y
continuaron durante unos 2 minutos.
13.-
Tetere (92 km). Se vieron las columnas de fuego en el norte.
14.-
Vanavara (65 km). Nadie vio un bólido. Se vio una llama luminosa en el horizonte
en dirección norte.
15.-
El testimonio siguiente era típico para el área cercana al epicentro. Dos
hermanos de Evenk, Chuchancha y Chekaren, que se encontraban durmiendo en su
tienda se despertaron de repente, oyendo unos silbidos
y un viento muy fuerte. Oyeron
un ruido horroroso y sonidos de árboles cayendo. De repente se oyó como un
rayo ensordecedor, la tierra empezó a temblar y oscilar, y, una violenta ráfaga
de viento volcó la tienda. Todo el lugar se llenó de humo y el aire estaba tan
caliente que los hermanos temieron que pudieran abrasarse. De repente vieron
como un relámpago luminoso sobre la colina, como si otro sol saliera
repentinamente, y una serie de estruendos a continuación. Luego se sucedieron
como otros relámpagos seguidos de otros tantos.
En
base a las cuentas de los testigos oculares, se establecieron tres
trayectorias probables del " Objeto espacial de Tunguska ". La primera
era de sur a norte (propuesta y
defendida por Voznesenskii À., Kulik L. y Astapovich ). Entonces en 1949 Krinov
propone la
trayectoria desde el sudeste. Finalmente en los años 1960 se propuso la
trayectoria oriental basándose en el relato de los testigos oculares, así como
en el modelo de la caída de los árboles de la zona.
Obviamente,
el “” objeto espacial “” no podía venir de tantas direcciones
Se dispone en la actualidad de cerca de
unos 900 testimonios de testigos del objeto de Tunguska, recogidos por las
sucesivas expediciones que han alcanzado el lugar hasta 1970. Los relatos han
sido publicados en su mayor parte por el investigador ruso Vasilyev,
conjuntamente con otros colaboradores, en el año 1981, y han sido analizados
con detalle.
Los mismos se refieren a dos fuentes básicas
de información, la luz y el sonido. El fenómeno visible contiene información
acerca de la trayectoria del objeto, sus características ópticas y su
destrucción en la atmósfera. El sonido y otros fenómenos sísmicos añaden
información acerca de la interacción del objeto con la atmósfera y el suelo.
El fenómeno visible incluye un objeto de
un brillo comparable al del Sol, con la aparición, según algunos testigos, de
fenómenos iridiscentes, semejantes al arco iris.
Algunos de los relatos presentan
contradicciones en función de la situación del testigo en el momento del
impacto, lo que ha hecho considerar en ocasiones la existencia de varios objetos
o, incluso, de una trayectoria variable. En algunas poblaciones, lo que se
observó precisamente durante el fenómeno fue una especial oscuridad, lo cual
podría ser explicado por la destrucción del cuerpo en la atmósfera o por la
existencia de una gran cola de polvo. Algunos testimonios difieren incluso a la
hora de fijar la hora a la que sucedió todo…
En cualquier caso, los intentos de
concretar una trayectoria sobre la base de las observaciones de los testigos han
resultado infructuosos, denotando en su diversidad un fenómeno complejo,
heterogéneo en cuanto a los múltiples atributos percibidos.
En cuanto a los fenómenos relacionados con
el sonido, pudo percibirse una cierta similitud entre el campo sonoro (ondas
balísticas) y la distribución de los árboles caídos en el epicentro de
la catástrofe, con un eje de simetría similar para ambos (en las direcciones
sudoeste y nor-nordeste). Los estudios relativos a los fenómenos sonoros que
acompañaron el impacto permitieron proyectar de una forma más fiable la
trayectoria del objeto, no sólo cerca del epicentro, sino a distancias
considerables.
Los testigos oculares también describieron
el desarrollo de unas espesas nubes plateadas, que evolucionaron hacia el oeste
después de la catástrofe, lo cual no ha sido aún explicado hasta la fecha.
Por supuesto, los testimonios de quienes presenciaron la catástrofe abogan por
un origen natural de la misma.
Podríamos concluir, según los testimonios
recogidos y las investigaciones llevadas a cabo, que un objeto procedente del
espacio exterior, de gran tamaño, llegó a una altura de entre 2,5 a 9 Km sobre
el área afectada (60º 53' norte, 101º 54' este) y explotó con una gran
liberación de energía, equivalente a entre 10 y 20 megatones (40 megatones según
algunos autores), es decir entre 10 y 20 millones de toneladas de TNT.
Esta energía equivale a unas 1000 veces la
liberada durante la explosión de la bomba nuclear que asoló Hiroshima (Japón)
en 1945.
La explosión del "objeto cósmico
de Tunguska" creó una onda sísmica que fue registrada en
los observatorios siberianos de Irkustk, Tashkent y Tbilisi, así como en
el de Jena (Alemania).
Se registraron también fuertes
alteraciones de la presión atmosférica tras la explosión. Además se detectó
una tormenta magnética local que persistió durante más de cuatro horas,
causando alteraciones geomagnéticas en la atmósfera similares a las que
siguieron a las explosiones nucleares. En la Antártida, cerca del volcán
Erebo, se observaron unas auroras boreales anormales el día 30 de junio de
1908, que pudieron ser debidas a dicho cuerpo cósmico.
La onda de choque devastó 25 km2
del bosque de la taiga; calcinó la vegetación en un área de unos 200 km2
(se generó una columna de fuego, en la región central donde se produjeron las
temperaturas más elevadas, visible a cientos de kilómetros) y derribó árboles
en un radio de más de 2.000 km2.
Incluso se han descrito anormalidades en
los registros paleomagnéticos en la región, que podrían estar relacionados
con el suceso.
Resultados de
misiones de investigación en la zona
Hoy en día, la región de Tunguska se
mantiene como un área desolada, pantanosa, infestada de mosquitos, en medio de
bellos y accidentados paisajes de la taiga siberiana. Para alcanzar el epicentro
se debe contratar un helicóptero, o bien realizar una pesada caminata, lo cual
ha dificultado la investigación y colaborado en el mantenimiento del misterio
que envuelve desde el primer momento a este catastrófico acontecimiento que un
día estremeció el planeta. Incluso 90 años después, las huellas del suceso
no son difíciles de apreciar.
Sin duda, es la información contenida en
el "diagrama" de los miles de árboles derribados la que ha ayudado de
manera más fideligna a las sucesivas misiones exploratorias a reconstruir la
secuencia de acontecimientos y extraer conclusiones más claras acerca de la
naturaleza del Cuerpo Cósmico de Tunguska.
La caída de árboles es prácticamente
radial en la mayor parte del territorio, aunque anisotrópica, es decir,
variable en función de la dirección en la que se observa. Estos parámetros
variables nos sirven como una valiosa fuente de información acerca de las
características de la onda de choque aérea causada por el Cuerpo Cósmico de
Tunguska. En la parte central de la región afectada aún se mantienen altos
tocones y troncos desnudos (llamados por ello "postes telegráficos")
junto con árboles caídos con posterioridad al impacto como consecuencia de
vientos de dirección caótica. El diámetro actual del bosque de árboles
muertos y caídos en diversas direcciones es de unos 3 a 5 kilómetros.
La región total de caída de árboles
tiene una forma parecida a la de una mariposa enorme, situándose los límites
de la misma a 18-19 Km desde el epicentro hacia el norte, noroeste y oeste,
26-27 Km hacia el este-sudeste, 37-38 Km hacia el nordeste, y 40-41 Km hacia el
sur-sudeste.
Para complicar el panorama, diversos
investigadores de la década de los años sesenta identificaron cuatro
epicentros menores. Cada uno de ellos tiene su propio diagrama de árboles caídos
y cada uno de ellos debió ser causado por las explosiones secundarias que
tuvieron lugar al final de las observaciones de los testigos.
En 1927 una revalorización de los
testimonios recogidos movilizará la
primera expedición científica de
la Academia Nacional de Ciencias de la URSS, encabezada por el científico
Leonid A. Kulik, casi veinte después del suceso. Gracias a ella, se pudo
documentar el suceso en fotografías y recogiendo evidencias, pudiendo
determinar el epicentro general, así como realizar el mapa de los árboles caídos.
El suyo será el primer aporte científico para la dilucidación del suceso que
se prolongará en sucesivas expediciones.
Encontró también, unas desconcertantes áreas
ovales intactas que imaginó serían los cráteres originales ocasionados por el
meteorito, llenados de nuevo tras el paso del tiempo. Dadas las evidencias, se
atrevió a suponer que el fragmento principal del meteorito permanecería
sumergido en algún lugar del gran pantano central que se hallaba en el
epicentro, pero las diferentes pruebas magnéticas y diversas excavaciones
realizadas a lo largo de las sucesivas expediciones no consiguieron encontrar ni
un solo gramo de metal ni en el gran pantano central ni en aquellas zonas
intactas ovales que tanto sorprendieron a Kulik.
Todas las posteriores búsquedas del
meteorito han seguido fracasando hasta la fecha, incluidas todas aquellas
emprendidas en los últimos diez años.
La Segunda Guerra Mundial impidió,
por un tiempo, nuevas expediciones, tras las de Kulik. En 1958 el comité de
meteoritos de la Academia Soviética de Ciencias envió una serie de misiones
científicas dirigidas por Kirill Florensky. En 1959 la Universidad de
Tomsk (Rusia) reunió recursos suficientes, bajo el impulso de Gennadiy
Plejanov, para formar una nueva expedición. En 1963 nuevas investigaciones
tomaron cuerpo gracias a Nikolai Vasilyev (de la, hoy, Academia Rusa de
Ciencias) que ha dirigido 29 expediciones científicas en los últimos años.
Hasta 1989 no se permitió el acceso a la zona de investigadores extranjeros.
En 1930 el astrónomo Whipple,
entonces director del Observatorio Geofísico de Kew, en Richmond Old
Park, Reino Unido, logra reconstruir a través del revelamiento de
registros microbarométricos de distintos observatorios del mundo, entre ellos
los de Irkutsk y San Petersburgo en Rusia, Copenhague en Dinamarca , Berlín
y Postdam en Alemania, Zagrev en Croacia, Greenwich en el Reino Unido, Jakarta
en Indonesia y Washington en EE.UU. el recorrido y velocidad de la onda
expansiva a lo largo del planeta al momento de los hechos. En 1938 se realizan
diversos revelamientos aerofotográficos de la región. La Segunda Guerra
Mundial y sus consecuencias postergan en Rusia por más de una década nuevas
investigaciones de campo. A partir de 1958 en la URSS se reactualiza el interés
por el suceso a través de nuevas expediciones científicas.
Ni las expediciones previas a la Segunda
Guerra Mundial, de Kulik ni las posteriores bajo la supervisión de Florensky,
Plejanov, Zolotov o Vasilyev encontraron cráter alguno o fragmentos de tamaño
apreciable del objeto cósmico de Tunguska.
La búsqueda de materia cósmica dispersa,
incluso en forma de polvo, en los suelos del área afectada por la catástrofe,
incluso ampliada a 10.000 km2, no consiguió descubrir material
significativamente diferente del que habitualmente puede encontrarse en
cualquier otra región como consecuencia de la continua caída de material
extraterrestre. Solamente han sido descubiertas algunas anomalías isotópicas,
es decir de las concentraciones relativas de los diferentes isótopos de los
elementos químicos presentes en el suelo, posiblemente relacionadas con el
cuerpo cósmico de Tunguska.
Recién
a partir de 1989 Rusia participa de las investigaciones a científicos
occidentales multiplicándose entonces las expediciones de investigación para
estudiar el lugar de los hechos y recoger nuevas evidencias.
Consecuencias geofísicas y ecológicas del impacto
Las consecuencias biológicas de la explosión
han sido realmente interesantes, ya que, por ejemplo, se observó un crecimiento
acelerado de la biomasa, que de hecho ha continuado hasta la actualidad. Se ha
constatado, además, un aumento en la tasa de mutación biológica de muchas
especies no sólo en el epicentro del fenómeno, sino a lo largo de la
trayectoria del objeto cósmico de Tunguska. Incluso se han observado anomalías
en las proporciones de los factores Rh en la población de las zonas afectadas
por el suceso de Tunguska, aunque es muy dudoso que puedan ser atribuibles al
citado objeto cósmico.
En la actualidad se estudian posibles
variaciones genéticas en especies locales de hormigas y mosquitos, así como
mutaciones en las semillas y hojas de al menos una de las especies de pinos de
la zona, ya que se han constatado crecimientos acelerados no sólo en los árboles
existentes en 1908, sino en los que germinaron después de dicha fecha. Estas
interpretaciones, sin embargo, despiertan en nuestros días fuertes
controversias.
Para algunos, estos fenómenos genéticos sólo
podrían ser compatibles con una explosión de tipo nuclear, aunque nunca se ha
podido demostrar evidencia alguna de un proceso de tal tipo examinando la
abundancia de radioisótopos en los anillos de crecimiento de los árboles
examinados, que, en todo caso, siguen una correlación con los ciclos solares de
11 años.
Por otra parte, algunos investigadores,
como Vasilyev, creyeron encontrar una correlación entre el crecimiento
anómalo y la posición de los árboles. Esto sustentaría la hipótesis de una
fertilización debida a un "polvo meteórico" que favorecería
el crecimiento en los lugares en los que cayera y no en los otros. Sin embargo
dichas correlaciones no llegaron a demostrarse nunca, finalmente, con absoluta
seguridad, a pesar de ser calificadas como "evidentes" por sus
defensores, que incluso proponen que el área de crecimiento acelerado ni
siquiera coincide con el área de "bosque telegráfico" o de caída
de árboles.
En definitiva, las razones más
convincentes para explicar el crecimiento de la biomasa forestal con
posterioridad al fenómeno de Tunguska parecen basarse en una mejora de las
condiciones ambientales consecuentes con la explosión: fertilización abundante
por las cenizas de los árboles calcinados, descenso de la competencia por la
luz y una mayor disponibilidad de nutrientes minerales, lo que parece
confirmarse por una concentración incrementada de los mismos en los anillos
posteriores a 1908, a pesar de no ser consistentes con la supuesta correlación
de los árboles de mayor crecimiento con el recorrido del objeto.
En definitiva, condiciones semejantes
a las que se dan tras un incendio forestal común. Esta mejora en las
condiciones ambientales afectaría tanto a los árboles existentes en el momento
de la explosión como a los jóvenes que germinaron tras la misma.
Por otra parte, los árboles que
sobrevivieron al impacto son hoy una valiosa fuente de información, ya que
muchas de las características anormales que muestran en la actualidad son sin
duda causadas por él. Por ejemplo, se puede observar en los anillos de
crecimiento anteriores a 1908 "hemorragias internas" de resina, como
consecuencia de la rotura de los vasos por la presión experimentada. Se observa
también, en los meses siguientes a la catástrofe, un crecimiento ralentizado,
probablemente como consecuencia de la desaparición de las hojas tras de la
explosión, lo que supone un menor aporte de energía y nutrientes además de un
aumento de la temperatura, etc. Los árboles supervivientes muestran, en muchos
casos, deformaciones en la sección de sus troncos, en la dirección de la onda
de choque.
Las hipótesis
Entre las posibles hipótesis podemos
destacar las siguientes, y cada una de ellas serían extensas de desarrollar y
comentar. Incluso algunas de ellas entran en el terreno de lo fantástico.
Desde
el impacto de un meteorito de gran tamaño (Kulik y Krinov), la colisión
de un pequeño cometa con la Tierra (Whipple, Mijailov, Petrov y Staniukóvich),
la entrada de un asteroide en la atmósfera terrestre, la explosión de un meteorito constituido por una porción de
"masa crítica" de uranio, un fragmento de antimateria procedente del
espacio exterior, Impacto de un diminuto agujero negro contra la Tierra (Ryan
y Jackson), Y tampoco podemos dejar de
comentar la hipótesis de que el causante de dicho evento fue Nikola Tesla.
Así
como otras algo más ¿fantásticas?,
como la explosión
de una nave cósmica de procedencia extraterrestre, propulsada mediante
combustible nuclear (Kazantzev y Monotskov), un
Rayo láser lanzado hacia la Tierra.
No obstante, cualquiera que sea la idea
aceptada, lo cierto es que un cuerpo procedente del espacio exterior penetró en
la atmósfera de la Tierra sobre el territorio de Siberia central el día 30 de
junio de 1908, y que, hasta el presente, no han sido encontradas huellas físicas
de un impacto meteórico contra la superficie terrestre en aquella fecha y
lugar. Por ello parece especialmente sugerente la hipótesis que atribuye la
causa de los fenómenos ocurridos en la caiga del Tunguska a la colisión
de un pequeño cometa con la Tierra, cuyo núcleo —constituido por hielo y
partículas más pesadas de "polvo cósmico"—, se volatilizó
instantáneamente al atravesar las capas más densas de la atmósfera.
Los
modelos matemáticos existentes referidos a la entrada en la atmósfera de
diferentes tipos de meteoros han sido aplicados frecuentemente al estudio del
fenómeno de Tunguska, con la intención de descubrir la naturaleza del objeto
protagonista del suceso.
Este sistema ha permitido dar soporte en la
literatura científica existente al respecto tanto a la teoría del asteroide
rocoso como a la del origen cometario del objeto en cuestión, que son las que
se consideran más probables en la actualidad. Los modelos más precisos
empleados al respecto han tenido en cuenta una precisa tasa de fragmentación
como consecuencia de la entrada en la atmósfera a diferentes ángulos y
velocidades, pero no han permitido hasta la fecha inclinarse por ninguna de las
dos posibilidades, sin poder tampoco descartar ninguna de ellas: ambos modelos
son compatibles con la liberación de la energía necesaria, a unos ocho kilómetros
de altura, para causar los efectos observados.
¿ Ocurrió alguna vez algo
parecido?
Hay otros muchos ejemplos de eventos
similares a lo de Tunguska pero a pequeña escala. Podemos citar algunos como:
OTROS CASOS SIMILARES
El 12 de abril de 1991 una explosión extraña
tuvo lugar cerca del pueblo ruso de Sasovo
(350 km al sur-este de Moscú. Aquí si se encontró después
de la explosión un cráter de aproximadamente
30 m de diámetro y tres de profundidad.
El
evento de PETROZAVODSK, el 29 de marzo de 1990, investigado por el geólogo Sal'nikov
V.
EL
23 de Enero de 1974 en el Norte de Gales.
El 2 de Abril de
1978 en la Isla de Campanilla, Canadá.
El
29 de Enero de 1986 en el pueblo de DAL`NEGORSK, en Rusia.
El
28 de Mayode 1993 en Banjawarn (
Australia Occidental).
El 14 de Enero de 1993 en
Jerzmanowice, Polonia.
El
18 de Enero de 1994 en Cando (España)
El 22 De
Noviembre de 1996 en Honduras
El
27 de JUNIO de 1997 en la Bahía de Hudson .
¿Un Asteroide?
También se han de destacar las
investigaciones llevadas a cabo desde julio de 1991 por un grupo italiano
liderado por M. Galli, con la colaboración de S. Cecchini, G. Longo
y Romano Serra, que realizaron una expedición a la zona, en la que se
analizó la resina de los árboles caídos tras la explosión, ya que estos
científicos italianos pretendían probar su sospecha de que la materia cósmica
presente en los árboles como consecuencia de la potencia de la explosión podría
ayudar a identificar al cuerpo cósmico de Tunguska.
Los hallazgos preliminares identificaron
realmente esas sustancias, entre las que se halló calcio, hierro-níquel,
silicatos, cobalto-wolframio, y plomo 11. Al coincidir dichos elementos con los
presentes en ciertos asteroides, Galli resucitó las viejas teorías
relacionadas con tales objetos.
También las investigaciones llevadas a
cabo por Z. Sekanina, del Jet Propulsion Laboratory (EE.UU.),
apuntan en la dirección del asteroide como protagonista principal del
acontecimiento. En una revisión publicada en 1996, el autor propone que
"una interpretación del suceso basada en la naturaleza asteroidal del
objeto no es sólo plausible, sino virtualmente cierta". En favor de su
teoría, hay evidencias basadas en su composición elemental, ya comentadas en
el párrafo anterior, pero también en el cálculo de su masa, velocidad e
incluso órbita heliocéntrica.
Los recientes datos obtenidos de la colisión
del asteroide Shoemaker-Levy 9 con Júpiter parecen también ser
compatibles con esta explicación, así como los experimentos llevados a cabo
mediante la comparación de dos objetos experimentales, uno de ellos de tipo
rocoso y el otro de tipo cometario, transportados por proyectiles y observados
con las cámaras de la Red Europea de Monitorización de Meteoritos.
Pero, si fue un asteroide, ¿dónde están
sus fragmentos y el cráter? Se ha propuesto que parte del asteroide podría
haber sido pulverizado en la explosión mientras que el resto saldría rebotado
por la atmósfera fuera de nuestro planeta. Ante una explosión de tal
violencia, debe ser necesario, probablemente, que la búsqueda de restos resulte
infructuosa.
¿Un
Cometa?
Sin embargo, también hay científicos a
favor de la teoría cometaria.
Según una hipótesis formulada en los años
30 por el astrónomo I. Astapovich y el meteorólogo F.J. Whipple,
el fenómeno Tunguska se debió a la colisión de la Tierra con un pequeño
cometa cuyo núcleo, dada la masa estimada, habría debido tener varios cientos
de metros de diámetro. La cohesión del conglomerado que constituye el núcleo
de un cometa es lo bastante débil como para permitir su desintegración rápida
en el aire, provocando una explosión de gran magnitud antes de llegar a chocar
con el suelo. Las destrucciones se deberían, fundamentalmente, a la onda de
choque atmosférica y, secundariamente, a la onda térmica.
Uno
de los principales investigadores
en este campo es el geoquímico Yevgeniy Kolesnikov, de la Universidad
de Moscú (Rusia). A lo largo de sus muchos años de investigaciones ha
excavado grandes muestras de turba de los suelos cercanos al epicentro, analizándolos
en busca de anomalías isotópicas. En su opinión, la composición de dichos
suelos contiene elementos volátiles atribuibles a polvo cometario.
Tal como ya comentamos anteriormente, la
problemática asociada a este método consiste en la dificultad de demostrar que
la abundancia de dichos elementos difiere de la que cabría esperar de la caída
normal de materia extraterrestre.
Otros expertos, como S. S. Grigorian,
de la misma universidad, defienden la teoría cometaria basándose en modelos
matemáticos. En 1978, L. Kresak, propuso incluso que el cuerpo cósmico
de Tunguska era en realidad un fragmento del cometa Encke, lo cual
fue contestado cinco años después por Sekanina, quien criticó tal teoría.
En 1996, se propuso de nuevo que tal
posibilidad no era inconcebible, lo cual no hace más que darnos una idea de lo
complejo del proceso de extracción de conclusiones acerca del fenómeno de
Tunguska.
Por último, diversos autores proponen un
origen cometario al evento de Tunguska sobre la base de que las características
de la devastación observada sólo son compatibles con una "detonación",
pero no con la simple liberación de energía producida por el proceso de
entrada en la atmósfera.
En efecto, la evaporación de todos los
componentes del supuesto cometa, mezclados con el aire, pudo formar un compuesto
similar a los utilizados en diferentes ocasiones en la fabricación de
explosivos, pero con una masa de 35 millones de toneladas, para una masa total
del objeto en torno a los 100 millones de toneladas, en un cilindro de unos dos
kilómetros de diámetro y unos veinte de longitud.
Estos autores apuntan asimismo hacia
la posibilidad de un impacto múltiple que explicaría tanto la larga duración
del fenómeno observada por los testigos como los múltiples epicentros
secundarios encontrados.
Según el científico Yuri Lavbin la
explosión que causó aquella devastación en Tunguska fue causada por un cometa
de características químicas similares al Halley y no por un meteorito como
otros aventuraban. Encontró cerca de Krasnoyarsk (Siberia), piedras cuyo
análisis químico y espectral es idéntico al del cometa Halley que suministró
la nave espacial Vega. Este descubrimiento se hizo a 600 kilómetros de Evenkia,
lugar del impacto del objeto que golpeó el río. Esto confirma la teoría de
que ese cuerpo espacial rebotó contra la superficie terrestre antes de caer
definitivamente cerca del río Maly Zhemchug, dónde se han encontrado
las muestras.
Nadie vio el cometa, y si lo hubo debió de
ser muy pequeño. Cuando el Cometa Halley se acercó a la Tierra pudo
ser visto durante algún tiempo. Pero en este caso se circunscribió a la Europa
y la Siberia oriental.
Otras hipótesis
Otras teorías han tenido su cabida en la
pequeña historia de la investigación del fenómeno de Tunguska; unas, de
origen nuclear, basadas como vimos en la detección de mutaciones supuestamente
anormales en diversas especies locales animales y vegetales, y en las anomalías
geomagnéticas observadas, y otras que incluyen la colisión de una nave
extraterrestre como una de las posibles causas.
El impacto de un pequeño agujero negro,
que habría atravesado el planeta, sin dejar marcas en las antípodas (eso sí),
o la colisión con una pequeña cantidad de antimateria que explicaría la
inmensa energía liberada sin la aparición de cráter alguno, completan el
abanico de hipótesis publicadas hasta hoy, sin recibir en la actualidad un
respaldo mayoritario por la comunidad científica internacional, aunque contando
siempre con seguidores cualificados.
Pero, a pesar de todo, nadie ha
podido todavía responder con autoridad a la pregunta: ¿Qué fue aquello?. Tal
y como proponen algunos autores, al margen de las hipótesis más ortodoxas,
probablemente el objeto de Tunguska no fue un objeto astronómico convencional;
los meteoritos conocidos hasta ahora no causan tormentas geomagnéticas.
El problema de Tunguska no es un problema
astronómico rutinario, dado su carácter inusual, que requiere la coordinación
de diferentes disciplinas científicas. La información acumulada por tres
generaciones de científicos a lo largo de casi un siglo es aún compleja e
incluso contradictoria.
La
Nueva Hipótesis De La Explosión de Tunguska
Por
si ya fuesen pocas, una nueva Hipótesis acaba de aparecer sobre el evento de
Tunguska.
Según
el geólogo Vladimir Epifanov, del Instituto
de Investigación de Geología y Geofísica
Al parecer no fue un meteorito, ni un cometa,…. Sino una explosión causada por gases acumulados a alta presión
y el metano acumulado bajo una tapa espesa de basaltos, que un buen día se liberaron por una fisura. Y da la
casualidad de que en la zona hay antiguos cráteres de volcanes que habían
quedado tapados por capas basálticas, y posiblemente un terremoto moderado en
dicha zona, pudiese ser el causante de todo el proceso.
Esto habría ocasionado una tremenda
deflagración que sería la causa del
desastre y explicaría la disposición
de los árboles en la zona y el porque algunos de ellos en pleno epicentro no
resultaron apenas afectados.
Medio
siglo de relativo desinterés
La explosión de Tugunska ha permanecido
inexplicada a lo largo del siglo pasado y sustraída en gran medida de la
curiosidad publica debido a que al momento de los hechos la zona era casi
inaccesible y escasamente poblada. Además tenemos que sumar las condiciones políticas
de la zona, que incrementarían el aislacionismo, los recelos y la
desconfianza hacia occidente.
Los avances en la investigación astronómica
y finalmente el inicio de la era espacial a fines de los años 50 reactualizarán
la importancia de esclarecer el enigma ya que una de sus hipótesis más
inquietantes sobre su origen seguirá siendo la probable entrada a la atmósfera
de un cometa proveniente del espacio exterior.
Posibles amenazas con
desenlace incierto
La amenaza de que un suceso de características
apocalípticas como éste se repita en otra parte de un mundo ahora extensamente
poblado e interdependiente, así como también el fin del comunismo y la
apertura de Rusia hacia occidente hacia fines de la década de los 80 han
favorecido finalmente nuevas investigaciones y el intercambio de información
sobre el suceso.
Durante la ultima década del siglo 20 una
compleja red de monitoreo astronómico internacional vigila los posibles cursos
de colisión con la superficie terrestre no solo de cientos de peligrosos
deshechos espaciales en órbita terrestre fabricados por el hombre sino las órbitas
de numerosos asteroides y cometas dentro del sistema solar cuyas trayectorias
resultan peligrosamente cercanas a la tierra.
La hipótesis del impacto de un cuerpo proveniente del espacio exterior que supere los 50 kilómetros de diámetro el cual tendría características devastadoras para la civilización terrestre prevee su eventual destrucción con misiles en su trayectoria de aproximación como último recurso. Sin embargo la posibilidad de contar de una alerta temprana y la efectividad de las medidas para neutralizar este tipo de amenazas en 1999 se han demostrado todavía inciertas.
No dejemos que el polvo cósmico que sigue
y seguirá cayendo sobre nosotros nos impida ver incluso las estrellas más
cercanas y alejarnos de la realidad cerrándonos las puertas de las posibles
y cercanas soluciones que hipotequen nuestro futuro y el de las próximas
generaciones. ….. ¿O será otra la posible causa de este evento……… ?