UN TEMPLO
ENCLAVADO EN ZONA TELURICA
UN EDIFICIO FUNDADO POR LOS TEMPLARIOS
¿QUÉ ENIGMA GUARDA ESTA IGLESIA CONSTRUIDA EN UNA ZONA
TAN ESPECIAL?
A escasos kilómetros de Segovia, en su zona norte,
se encuentra enclavada la iglesia templaria de la Vera Cruz. En ella se han
podido constatar extraños fenómenos, protagonizados principalmente por uno de
los responsables de su mantenimiento, cuyo testimonio paso a relatar a
continuación. Cerca de Segovia, en
la subida
al antiguo arrabal de
Miraflores -hoy pueblo de Zamarramala-, la Orden Militar del Temple fundó la
iglesia objeto de este estudio, la cual tiene hoy el gran valor histórico de
ser la más rica y mejor conservada de las pocas de sus características que aún
perduran en Europa.
No
se sabe con exactitud cuando se inició su construcción, pero sí que se conoce
la fecha de su consagración: el 13 de abril de 1246 de la Era del César, que
se corresponde con año 1208 de nuestro Calendario Gregoriano. Este importante
dato aparece esculpido en una lápida empotrada en el muro interior situado
enfrente de la entrada lateral. Esta iglesia fue conocida hasta el año 125 por
la del "Santo
Sepulcro", debido a su parecido arquitectónico con la del mismo
nombre ubicada en Jerusalén. Sin embargo, el Papa Honorio III recibió en esa
fecha un trozo de la Cruz de Nuestro Señor, lo cual determinó que su nombre
cambiara por el de iglesia de la VERA
CRUZ. Este Lignum Crucis se
conserva actualmente en iglesia
parroquial de Zamarramala.
En
e 1312 la Orden de los Templarios fué disuelta por la fuerza y la iglesia de la
Vera Cruz pasó a poder de la Orden de San Juan de Jerusalén, la cual la retuvo
bajo su poder hasta el siglo XVII, aunque dejándola durante muchos años en el
mayor abandono.
Ultimamente
el arquitecto Javier Cabello ha llevado a cabo importantes obras de reparación
en ella, haciéndose cargo por fin del templo -con solemne celebración- la
Militar y Soberana Orden de San Juan de Malta.
Los
Caballeros de la Soberana Orden Militar y Hospitalaria de San Juan de Jerusalén,
titulada de Rodas y de Malta, celebran frecuentemente en ella sus liturgias
religiosas a lo largo del año. Son notables los Oficios y la Procesión del
Viernes Santo, en la cual los Caballeros -revestidos de sus negros hábitos-
suben por el camino de Zamarramala iluminándose con la sola la luz de las
velas.
La
Orden de Malta es una institución religiosa de confesión católica, que
ostenta un carácter militar y hospitalario, y que cuenta con una antiquísima
tradición nobiliaria. Tiene su
origen en el año 1104, cuando el beato Gerardo la instituye bajo la advocación
de San Juan el Bautista, ubicándola en el Hospital fundado en Jerusalén hacia
el año 1088 por unos mercaderes napolitanos, cuyo objetivo era el de socorrer a
los numerosos peregrinos cristianos que allí afluían de toda Europa. Sus
miembros fueron caballeros con votos religiosos -monjes y soldados al mismo
tiempo- que, atendían sus deberes hospitalarios sin descuidar sus obligaciones
militares de luchar contra el Islam musulmanes en toda Palestina.
Cuando
el Reino de Jerusalén cayó en poder de los musulmanes, tras unas breves
estancias en Acre y Chipre, los Caballeros de San Juan se establecieron en la
isla de Rodas en el año 1300. Tras la pérdida en 1522 de este enclave, después
de experimentar un penoso asedio por parte del ejército turco, se instalaron en
la Isla de Malta, aprovechando la donación que de ella les hizo el emperador
Carlos V en 1530. Desde ésta, y protegidos por una poderosa escuadra, llevaron
a cabo sus labores hospitalarias por toda Europa, y también continuaron su
lucha contra el Imperio Otomano, participando en numerosas acciones navales,
entre ellas la batalla de Lepanto (1571).
La
Orden, gobernada durante aquella etapa por varios de sus más destacados Grandes
Maestres, permaneció en Malta hasta que en 1798 -durante el transcurso de las
guerras napoleónicas- los franceses se apoderaron de la isla. Posteriormente,
los ingleses fueron los que expulsaron definitivamente a los caballeros
sanjuanistas de dicho enclave. La Orden se instaló entonces en Roma, donde
permanece hasta hoy.
Desde
el punto de vista jurídico, cabe destacar que la Soberana Orden Militar de San
Juan de Jerusalén, de Rodas y de Malta, constituye el único ente soberano sin
territorio que es sujeto de derecho internacional. Actualmente está gobernada
por Fray Andrés Berlie, 78 príncipes y su Gran Maestre, estando integrada por
unos doce mil miembros en todo el mundo que se dedican a labores hospitalarias y
asistenciales, aunque sin olvidar en ningún momento su objetivo de
perfeccionamiento espiritual. En España, la Orden tiene unos seiscientos
Caballeros y Damas y realiza diversas obras asistenciales, además de contar con
cuatro Monasterios de Comendadoras de San Juan.
Hasta
aquí llega la crónica de esta histórica y, a la vez, enigmática iglesia,
cuyo conocimiento tengo que agradecer al testimonio proporcionado por el
encargado de su conservación. Dicho personaje -ya jubilado en la actualidad,
que me rogó encarecidamente que omitiéramos su nombre- ha dedicado gran parte
de su vida no sólo a cuidar de la iglesia sino también a estudiarla
profundamente, e -inclusive- ha tenido la suerte de haber presenciado en su
interior diversas experiencias paranormales.
Muchas
son las veces que he visitado Segovia y, en especial, la enigmática zona
llamada de "La Fuencisla",
donde hay ubicada una iglesia dedicada a la advocación de dicha Virgen, que es
un lugar de culto y devoción habitual para los segovianos. Pero no todo termina
en esta iglesia. A escasos metros de ésta está enclavado el Monasterio de San
Juan de la Cruz, llamado también de los Carmelitas, porque es esta orden monástica
la que lo regenta.
Dicho
monasterio fue fundado por este insigne santo, y no es casual que su cuerpo esté
allí enterrado en una tumba situada en una capilla aparte dentro de su iglesia.
Lo curioso del caso es que su cadáver no está descompuesto,
sino que
-como afirmaban desde siempre los carmelitas que allí moraban-, incluso
después de tantos siglos, el cuerpo de San Juan de la Cruz permanece
incorrupto. Esto está demostrado científicamente por los documentos forenses
que obran en poder del monasterio. Apoyándome en mis frecuentes visitas a este
sepulcro, puedo afirmar categóricamente que allí existe una energía muy
especial, que proporciona a quien lo visita una gran quietud mental y sosiego.
El
enigma de esta zona segoviana se potencia porque tanto este Monasterio de San
Juan de la Cruz como la iglesia de la Vera Cruz, objeto de nuestro trabajo, están
situados a escasa distancia el uno del otro. ¿Casualidad?
Además,
a unos 500 metros de la Vera Cruz, nos encontramos con el Monasterio de El
Parral, que es tan antiguo como el anterior, y que también está regentado por
monjes que habitualmente rezan allí sus oraciones.
Continuando
nuestra búsqueda y a poca distancia de este último monasterio, se encuentra la
cueva donde hizo su trabajo espiritual Santo Domingo de Guzmán, lugar que también
he visitado en muchas ocasiones y en el que se "mastica igualmente
una gran energía".
La
pregunta es la siguiente: ¿Cómo en tan pocos kilómetros cuadrados se han
concentrado tantas edificaciones religiosas relacionadas directamente con santos
y personajes de tan alta espiritualidad?
El
poder telúrico de esta zona es enorme, y -de hecho- no es tampoco casualidad
que los segovianos vayan todos los domingos a oír Misa a la Iglesia de La
Fuencisla, y luego paseen tranquilamente por las praderas que la circundan. ¿Es
que acaso ese paseo obedece a un deseo incontenible e inconsciente de cargarse
de la energía que subyace en esos parajes? ¿Acaso es causalidad que en tan
poco espacio haya tantas edificaciones religiosas? ¿San Juan de la Cruz, sabía,
conocía y manejaba estas energías? ¿Por
qué
Santo
Domingo de Guzmán eligió esta misma zona para meditar en esa cueva y alcanzar
estados místicos? ¿Qué tipo de energías domina esta zona?
¿La
misma edificación de la Iglesia de la Vera Cruz es un avatar del destino,
simple casualidad, o es que sus constructores sabían exactamente dónde la tenían
que erigir? Quizás los Templarios conocieran cómo manejar la energía mejor
que nosotros, a pesar de los ingentes avances de nuestra arrogante tecnología y
desarrollo. Lo cierto es que cuando uno recorre esa zona se llena de paz y
fuerza; es decir, de lo que en sánscrito se denominaría con el término "prana".
Hace
5 años, en un retiro de yoga y meditación al que asistí en el Monasterio de
San Juan de la Cruz, nuestro grupo hizo una visita a la Iglesia de la Vera Cruz,
aprovechando la cercanía de su ubicación. Lo cierto es que entramos en ella y
-sin mediar palabra y de una manera instintiva- todo nuestro grupo se dirigió
al templete central, situándonos debajo de éste. Como si una fuerza nos
empujara a todos, nos sentamos en el suelo en la posición yóguica de loto y
meditamos por espacio de una hora, ante el asombro del resto de los demás
visitantes del templo.
Cuando
terminamos nuestra meditación, todos nos sentimos en paz, tranquilos, sosegados
y llenos de energía. En este momento fue cuando el cuidador de la iglesia nos
comentó que se había dado cuenta de que también nosotros "conectábamos"
con toda la "energía" que allí había.
Mi
olfato de periodista me hizo volver a las pocas horas para hablar con aquel
hombre, el cual aseguró tener contacto con los espíritus de los templarios y
me comentó que cuando la iglesia se cerraba al público, él se quedaba dentro
de
Según
me confesó, muchas noches en las que él pernoctaba allí, los caballeros
templarios se hacían presentes y rendían culto al santo lugar, como ya lo
hicieran siglos atrás. Yo, por mi parte, quise averiguar más sobre sus
contactos con ellos, pero cuanto más insistía, aquel hombre se encerraba en un
hermetismo aún mayor. De todas formas, en los años sucesivos volví en
numerosas ocasiones a ese lugar y cada vez he seguido notando esa fuerza, esa
energía desconocida, en la que yo personalmente siempre he hallado mucha paz y
tranquilidad.
Allí
también he practicado la meditación yoga y puedo asegurar que ese lugar es un
paraíso para tal actividad, ya que en su interior hay la misma fuerza que puede
percibirse en un templo hindú. De hecho, nuestro personaje me aseguró que en
la iglesia de la Vera Cruz existe una energía con poder curativo, la cual han
podido experimentar algunas personas que allí han rezado (meditado). Además,
me comentó que -cuando él mismo se sentía enfermo- se sentaba debajo del
templete y la dolencia cedía.
El
ambiente que se respira en la Vera Cruz es misterioso y a veces, en las largas
horas que allí he permanecido, he notado -quizás por sugestión- que allí había
alguien más, como si los "caballeros" guardaran celosamente el santo
lugar y miraran con aprecio a los que sinceramente buscamos la Verdad, emulando
a Madame Blavatsky.
Puedo
asegurar que en la iglesia de la Vera Cruz es muy fácil entrar en un estado de
meditación yóguica. En algunas ocasiones, he llegado incluso a no sentir mi
cuerpo, a tener la impresión de estar flotando y a notar como si entrara en
"otra dimensión". Otras veces, también he percibido una pronunciada
-aunque
A
la luz de estos hechos, una Pregunta fundamental que cabe hacerse es la
siguiente: ¿Qué tipo de energía existe allí para alcanzar esos estados
modificados de conciencia?, que –a su vez- se complementa con otra: ¿La conocían
ya los Templarios?
Mi
última visita a Segovia se produjo cuando el cuidador de la iglesia ya se había
jubilado; por eso, intenté recabar de él la máxima información. Sin embargo,
cuando quise volver a entrevistar a nuestro personaje, su hermetismo fue casi
total; era como si su misión en la Vera Cruz hubiese terminado. Yo le rogué
que me comunicara todo lo que le fuera posible sobre sus experiencias a lo largo
de tantos años en tan fantástico lugar, pero todo se redujo a un silencio y a
un "no puedo hacer declaración alguna"; era como si su ciclo
de formación e información con y sobre los Caballeros Templarios hubiera
alcanzado su fin.
Por
mi parte, lo poco que he conseguido averiguar en mis múltiples visitas es que
por la noche se oían ruidos en la iglesia, voces, campanas, rezos; pero,
desgraciadamente, no he podido constatar ninguno de estos fenómenos
personalmente, tal y como hubiera
sido mi intención.
Además,
nuestro personaje me aseguró que en la Vera Cruz no sólo están los espíritus
vivos de los Caballeros Templarios, sino que –al estar convencido de que en
España siguen existiendo Sociedades Templarias- también cree firmemente que el
espíritu templario sigue vivo y que sus "caballeros siguen estando en
cuerpo y alma al servicio de la Humanidad".
También
en otra ocasión me comentó que en el subsuelo de toda la zona hay fuertes
corrientes de agua y que la energía que allí existe es superior a todo el
armamento atómico existente en nuestro planeta.
San
Juan de la Cruz incorrupto, Santo Domingo de Guzmán, monjes, iglesias,
monasterios. ¿Cuál es el misterio? ¿Dónde se oculta la verdad? ¿Por qué
Juan Pablo II fue a visitar la tumba de San
Juan de la Cruz? ¿Por qué otros Pontífices también lo han hecho? ¿Qué
tiene ese lugar de oculto y de misterioso para la Humanidad?
Lo
cierto es que el enigma está ahí y posiblemente nunca conozcamos la verdad,
porque los que lo saben, callan.
Si el lector quiere experimentar esa sensación de paz y tranquilidad -o si el estrés ya ha hecho mella en sus cansados cuerpos- les invito a que un fin de semana lo pasen en aquel mágico lugar, sin más pretensiones que vivir en la unidad con el Todo.