La Fortaleza Encantada

Por Pedro J. Fernández

 

Enclavado en el término municipal de Mula se encuentra uno de los más productivos lugares  para trabajar y experimentar con la T.C.I. Son múltiples los ejemplos psicofónicos que nos adentran incluso en la propia época donde hombres y mujeres escribieron una página importante para la Historia. Los resultados parafónicos nos revelan conversaciones increíbles entre experimentadores y las voces que subyacen  entre sus muros.

Situación geográfica

Es uno de los monumentos más destacados de la ciudad. Construído en 1524 sobre antiguos cimientos árabes por el marqués de los Vélez.

Comenzaba su primera alzada hacia el siglo II cuando los musulmanes construyeron gran parte de zona defensiva hasta que en el siglo XVI los Marqueses de Vélez realizaron la ampliación definitiva.  Cargada de una gran transcendencia, esta fortaleza, sirvió para albergar las tropas de Felipe V además de ser una prisión realmente estremecedora. Sus mazmorras no superan el metro y medio cuadrado por cada una de ellas.

Se encuentra colocado en el término de Mula, ciudad situada al pie de la sierra de Ricote, en la provincia de Murcia, a 36 Km. de la capital, a 60 del mar y concretamente en el  perímetro del casco urbano del pueblo. Su altitud es de 416 metros sobre el nivel del mar.

El castillo de Mula es por tanto una gran estructura puesta sobre un robusto macizo rocoso que no ha necesitado ningún anclaje especial y que ha proporcionado así, una estructura  excelente. Compuesta básicamente por muros fuertes y consistentes sobre los que se apoyan cada una de sus cuatro plantas. Pasarelas, puentes móviles y tramos de escalera para el acceso a los distintos interiores realzan la belleza y el misterio de uno de los asientos majestuosos  de la Región de Murcia.

 

Lugar proclive para la Psicofonía.

Los más de cuarenta años de existencia del fenómeno, nos han permitido realizar estadísticas acerca de los lugares propicios para obtener psicofonías. Por ello, cuando queremos experimentar, buscamos aquellos rincones  que reúnan unos perfiles determinados para que el desarrollo de la sesión oferte resultados positivos que nos acerquen más a ese lado desconocido del que emanan  estas extrañas voces. De manera singular observamos como la fortaleza nos proporciona todos y cada uno de estos requisitos. Sus innumerables salas nos invitan a la experimentación y es escandaloso el silencio que se alberga en ellas.

Pero más paradógico resulta que, siendo un lugar tan bonito y sugerente, no tenga visitas nocturnas de jóvenes aventureros  como tampoco de “coches alcoba” franqueando sus faldas a la luz de la luna. Y es que el respeto que los habitantes del lugar le muestran a esta construcción se pone de claro manifiesto en las conversaciones y testimonios  que de ellos se liberan. Tan solo es visitado cuando la luz del sol  le ilumina,  un foco protector  que produce tranquilidad a quienes se adentran a imaginar una vida ancestral. Leyendas sobre él, acontecimientos inexplicables y algún que otro hecho desagradable son las autodefensas que el castillo de Mula  presenta a sus lugareños. Aprovechando este presente, nuestros equipos se despliegan con la certeza de un desarrollo experimental rico en inactividad física. Es el momento de descubrir que “otra actividad” se esconde tras los largos telones de piedra y son sus propios habitáculos los que nos aconsejan donde colocar “los canarios” para la grabación. Ya en plena sesión, dejamos de sentirnos solos y una abrumadora presencia parece acompañarnos. Los distintos resultados obtenidos “certifican” estas palabras.

Las voces psicofónicas del castillo no sólo responden a nuestras cuestiones sino que son partícipes de nuestras experimentaciones.

En la madrugada del 29 al 30 de septiembre de 2001 conseguimos resultados dignos de ser expuestos en lo referente al estudio de las psicofonías. Centralizamos el sitio de experimentación en una de las salas-dormitorio del castillo. Una vez dispuestos en el lugar, desplegamos el material técnico que estaba compuesto por magnetófonos portátiles, micrófonos de alta ganancia y amplitud frecuencial, cámaras de visión infrarroja, controladores térmicos, etc. A lo largo de las más de seis horas de trabajo ininterrumpido nos encontramos con registros psicofónicos de carácter débil. Sin embargo la última grabación hizo de la investigación de la noche algo muy especial.

Preguntando a los habitantes de Mula sobre algunos hechos acaecidos en el castillo nos encontramos con testimonios  en los que se decía, que durante  las visitas a este, han perdido la vida algunas personas debido a los enclaves peligrosos que la construcción posee. La experimentación  de aquella noche giró en este sentido.

La cámara aljibe es uno de estos lugares. Se trata de una sala donde se almacenaba el tesoro de Mula: el agua. Con casi cuatro metros de profundidad, esta cámara, es uno de los cuartos más peligrosos del recinto. Este sitio ha sido testigo de accidentes mortales.

Durante la noche se realizaron preguntas acerca de esos hechos desagradables que ocurrieron durante algunas de las visitas al castillo. Nombres, descripciones sobre los accidentes mortales, etc. Ningún registro nos puso de manifiesto nada de ello. Sin embargo, como mencionaba anteriormente, en la última grabación recogimos algo muy interesante. Iniciamos la experiencia y nuevamente comenzamos a preguntar si alguna voz nos podía orientar sobre los hechos descritos y planteamos varias cuestiones. Tomé personalmente la cámara fotográfica e invité a esa realidad no visible que pudiera haber perdido la vida allí, a ponerse delante del objetivo avisándole que iba a lanzar un disparo fotográfico y que mi intención era que apareciera en la película fotográfica. Un error en la cámara impidió realizar el disparo. Me acerqué hasta un compañero de trabajo que solventó de inmediato el problema. Nuevamente me desplacé hasta la entrada a la cámara (situada a pocos metros del lugar de experimentación) y exclamé que iba a lanzar la fotografía. Así lo hice. Un par de muestras fueron suficientes.

Toda la sesión había sido grabada. Evidentemente el magnetófono había capturado “mi conversación con esa otra realidad a la que me dirigí”. Justo en el momento en el que se produce el fallo en el disparo de la cámara y me dirijo al compañero para que lo solucionara aparece un registro como pocos me he encontrado. Una voz masculina y con un tono irónico pronunció un mensaje tan inteligente como imprevisible: “¡ESTÁ ESPERANDO!”. Sea quién fuere el que pronunciara aquellas palabras no sólo confirmó que nos escuchaba  sino que, además, anunció que “algo” que no era “él” estaba esperándonos mientras corregíamos el error de la máquina. Resulta muy curioso que esta voz nos hablara en tercera persona.  Ello nos puede indicar, aunque con cierta reserva, que supuestamente no estábamos acompañados por una sola entidad sino por varias. Incluso nos puede llevar a la “conclusión” de que quien supuestamente estaba delante de la cámara podría ser algo que necesitara que alguien se comunicara por “el”.

Los resultados fotográficos no consiguieron cazar a quienes parecían estar ante nosotros esperando ser partícipes de la película recogida durante la noche, sin embargo la realidad de su presencia entre nosotros se hizo presente acústicamente hablando.

Carácter de los registros que se consiguen en el castillo de los Vélez. Metodología empleada.

Son muchas las visitas que hemos realizado al castillo de Mula y, gracias a los tantos kilómetros de cinta magnetofónica empleados en las múltiples investigaciones llevadas a cabo, hemos podido realizar un balance estadístico aproximado acerca del comportamiento y carácter de las voces psicofonías que en él se recogen.

El 98% de las inclusiones han sido conseguidas tras poner en funcionamiento el método que mi buen amigo, compañero e investigador de la T.C.I., Pedro Amorós, lleva a la práctica desde hace ya varios años. Se trata de la metodología que nos ha permitido realizar una contundente exposición de cómo reaccionan las voces de este castillo.  Esta forma de trabajo se refiere al campo de las portadoras provocadas por los mismos experimentadores. Ellas han sido las responsables de que hallamos obtenido un elevado índice de registros. Estos nos indican que la realidad invisible que se esconde tras  esos muros escogen, como vehículo portador para realizar su viaje hasta llegar a nosotros, los ruidos y efectos ambientales naturales o provocados.

El número de inclusiones capturadas por este revolucionario método se ha hecho de notar durante las distintas investigaciones. De igual forma ocurre en las pruebas donde la portadora es la propia voz de los investigadores. En este caso, las voces del castillo, se inmiscuyen directamente en los diálogos que, de forma controlada para evitar posteriores errores de interpretación, se llevan a cabo durante algunas sesiones.

Pero existe una diferencia clara entre las modulaciones recogidas a través de portadora ambiental y las que se introducen en nuestras conversaciones.

 Las psicofonías recogidas mediante portadora ambiental poseen un carácter informativo, nos ayudan a seguir “comprendiendo” el misterio de la Psicofonía de alguna forma. Sus voces y mensajes no son ni mucho menos desconcertantes sino más bien “naturales” y atrevidos.

Las inclusiones moduladas con la ayuda de nuestras propias voces son curiosamente de carácter confuso. Parece que quien pronuncia tales mensajes no tiene claro ni donde está ni cómo ha llegado hasta ahí. Otros parecen echar de menos algo y nos solicitan “agua calientecomo ocurrió hace unos meses. A veces muestran su lado más irónico y otras parecen sentirse molestos por el trabajo que realizamos llegando en algunas ocasiones a provocar insultos a alguno de los que allí estamos de forma repetida.

¿podríamos decir pues que son dos tipos de realidad distinta? ¿por qué varia el carácter de una modulación a otra en un mismo sitio?  Son las cuestiones sobre las que se centran futuras investigaciones en el castillo de los Vélez.

 

 Conclusiones de la investigación.

Difícil resulta la tarea de extraer conclusiones en las investigaciones paranormales. Por ello todos los planteamientos tan sólo sirven como orientaciones para seguir trabajando en este sentido y por consiguiente obtener hipótesis de trabajo que nos sigan acercando hasta ese lado oculto y misterioso. Es indudable que esa realidad cada día está mucho más cerca pero el camino a seguir es lento. Tengamos en cuenta que ejemplos como el presentado nos hacen pensar que, a pesar de tener “sus voces” claras y nítidas, su manifestación “física” sigue estando de alguna forma restringida por alguna causa que desconocemos. Evidentemente siempre nos planteamos si esas presencias que son capturadas en filmaciones y películas fotográficas corresponden a las voces que se cuelan en nuestros aparatos de grabación de una forma casi constante. Pero en cualquier caso siguen contribuyendo a que la investigación se acerque cada día más a conseguir una respuesta “clara y evidente”.

Resulta curiosa la estadística de resultados obtenidos en el castillo de los Vélez. Según ésta podemos observar que cada vez que acudimos a este lugar aumenta, de forma considerable, el índice de grabaciones anómalas en su interior y casi todos los resultados obtenidos se orientan hacia la misma hora: las 3 de la madrugada y en las horas sucesivas. Algunos de los mensajes recogidos nos invitan a acercarnos a lugares concretos del recinto y otros muestran su negatividad a la tarea que realizamos invitándonos a marchar del recinto. Pero de lo que no cabe duda es de que el fenómeno se da y el índice de registros aumenta considerablemente en cada experimentación.

Cuando el sol comienza a aparecer nuestros equipos se recogen, las voces descansan y el castillo incita un día más a los curiosos a pasear por sus rincones, a explorar con detenimiento cuán hermosos son sus muros y a imaginar las misteriosas historias de las que estos han sido  testigos directos en el tiempo.