PSICOTRONICA
:
EL ARMA DE LA GUERRA PSIQUICA
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Espionaje
astral, Manipulación Psíquica, Abducciones, Histerias colectivas, Apariciones
marianas, Estupidización de masas, Fenómenos paranormales de dieferentes orígenes
y etiologías...
¿Que
se oculta tras todo ello?
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Han pasado casi veinte años y ya no existen los estamentos que me
ligaban a secreto jurídica, ética y fácticamente, así que hablaré -por fin-
sobre los experimentos de psicotrónica, que después de la investigación
piramidal, son los más importante en los que he trabajado en grupo). Aún así
omitiré datos que puedan revelar identidades o comprometer a personas de las
cuales no tengo su consentimiento para esta revelación.
Por mi parte, estoy harto de callar cosas, a veces por precaución
personal, otras por secreto impuesto, pero veo que lo peor que hay en estos
tiempos, es la desinformación y confusión sobre temas que atañen a todos,
tengan o no consciencia de lo que ocurre.
Equipo
Multidisciplinar
Eramos en principio amigos reunidos, sin conocimiento de que las cosas no
eran "casuales"; amigos con las mismas inquietudes y diversos
conocimientos. Juan y yo, bastante formados en parapsicología científica;
Alberto, ingeniero técnico en electrónica y radioaficionado por herencia (hijo
y nieto de radioaficionados), que en ese tiempo tenía casi 50 años. Otro,
militar de carrera, Mayor, con cultura general muy amplia y algunos
conocimientos de psicología social y guerra psicológica. Pedro era informático,
agente de inteligencia militar, y se incorporó porque necesitábamos un experto
en electrónica e informática; arreglaba todo tipo de aparatos de medicina
nuclear y ordenadores, que en aquellos años funcionaban con tarjetas y los más
modernos con fósforo amarillo. Estos últimos no estaban en el mercado, sino
que los tenían las F.F.A.A.
El equipo fue reunido por el Coronel Aldo, por orden del Estado Mayor
Conjunto. Todos teníamos alguna base teórica de psicotrónica, los modos de
aplicación y referencias históricas, como la guerra de Vietnam y algunas
avanzadillas experimentales de USA, sobre poblaciones latinoamericanas,
especialmente con aparentes fines comerciales. En principio, el grupo no parecía
oficial, pues nos reuníamos dos o tres veces por semana para conversar el
asunto y analizar las posibilidades de hacer cosas en un orden que el Mayor iba
planteando.
Yo había sido contratado por el ejército con la aparente misión de
evaluar las capacidades psicológicas de oficiales y suboficiales (y con una
tapadera de jardinero, o algo así), pero tampoco sabía que el verdadero propósito
era formar parte de ese equipo, destinado a estudiar, desarrollar y experimentar
con armas psicotrónicas. Había estudiado en el Panamerican Parapsicology
Institute of Canada, donde además de la licenciatura en psicología se daba la
primera licenciatura en parapsicología. Aunque tenía mis títulos "ad
referendum"; el interés estaba en que la inteligencia militar de mi país
sabía que ese instituto, con una tapadera oficial canadiense, preparaba psíquicos
para experimentos al servicio de USA.
Psicotrón
: Una Poderosa Arma
Estaba terriblemente ansioso -más que los demás- por pasar a la práctica,
así que propuse que intentáramos contruir un psicotrón, porque no tenía
ganas de perder el tiempo en charlas infértiles. Como en realidad el
sentimiento de los demás era idéntico, comenzamos esa misma semana con un diseño
teórico de un psicotrón. Pero nos faltaban elementos o eslabones en la cadena
de aplicación práctica: No sabíamos cómo controlar o estar seguros de
mantenernos en estado alfa, o cómo entrenarnos para ello de modo fiable, y no
teníamos idea de cómo convertir una onda cerebral en una onda de radio que se
pudiera emitir con efecto sobre otros cerebros.
Nuestro Mayor y jefe del equipo consiguió lo que nos faltaba: Un médico;
Pablo es neurocirujano y psiquiatra. Después de unas cuantas reuniones estuvo
listo el psicotrón teórico y más o menos diseñado el método de
entrenamiento. El aparaterío práctico demoró algunas semanas más, porque
hubo que conseguir dos electroenfalógrafos, una radioemisora de gran potencia y
algunos instrumentos más.
Surgió entonces una cuestión en la que mis experimentos con pirámides
fueron muy útiles. El campo magnético de la pirámide abarca un espectro muy
amplio dentro del magnetismo sutil y además es estabilizante de la actividad
cerebral, de modo espontáneo y natural, sin perjuicio alguno para el sujeto. Se
me encargó la construcción de una antena piramidal, con una función que yo
desconocía hasta ese entonces. Eso me demostró cuán avanzados suelen estar
algunas investigaciones en el ámbito científico-militar. Cuando estuvo todo
listo, nuestro jefe propuso pasar el asunto a secreto militar, cosa que
aceptamos en vista a la importancia y potenciales peligros del caso.
El Mayor consiguió una radio de 5.000 vatios de salida, en un lugar
bastante alejado, y cinco militares más (desconocedores del experimento)
formando nuestro "cerco preventivo".
Primeras
Pruebas en Animales
La primera experiencia, tras cerca de dos meses intensivos de
entrenamientos y ensayos menores, se hizo en un campo de trigo del que la mitad
-longitudinal- fue arado. Como en la zona hay -al menos hasta aquellos años-
plagas de langostas, que suelen arrasar los cultivos, estuvimos dos días de
guardia permanente, durmiendo en el lugar, hasta que se dio la ocasión. Los
mejor entrenados (Juan y yo) debíamos hacer que las langostas entraran al
campo, que se fueran hacia el terreno arado, y volvieran luego al campo
cultivado, alternativamente, describiendo un zig-zag. Esto no es posible por
causas naturales, que las langostas lo hagan, así que comencé el experimento
poniéndome en alfa, conectado al psicotrón y con un mapa-croquis sobre la
mesa. Tenía algunos bolígrafos de diversos colores, para hacer marcas de
intensidad si fuera necesario, etc.. El técnico controlaba mis ondas cerebrales
y Juan me ayudaba a relajarme, concentrarme y dirigir el pensamiento, mientras
los otros observaban desde la torre de la radio.
En pocos minutos, la manga de langostas se dirigía hacia el centro del
campo, transversalmente, así que la indicación del Mayor fue que la dirigiera
hacia el extremo más cercano. Así lo hice, convirtiéndome mentalmente en
un"yo langosta", centrando mi pensamiento en ser una langosta
dirigente, afinándome con el espíritu grupal, cosa para la cual el
entrenamiento fue imprescindible. Creo que llegué a "sentir-pensar"
como langosta. Cuando escuché al Mayor decir, "¡Increíble!, esto es
Increíble", me distraje, pero ya la manga había entrado por el extremo y
no por el medio.
Mi compañero, en diez segundos, quedó en relevo, y yo en su lugar, ayudándole
a concentrarse, induciéndolo a sentir-pensar como langosta. Juan tomó el bolígrafo
rojo y fue llevándolo hacia el campo arado, donde no había una brizna de
vegetal comestible, salvo algunas hojarascas secas que raramente come la
langosta. Otra vez el Mayor diciendo por el interfono, "¡Es increíble!...
Pero ahora que vuelvan al campo". Así lo hizo "Juan-langosta" y
medio minuto despúes tomé el relevo, repitiendo el proceso, con el agregado de
hacer permanecer a las langostas "estacionarias" en el campo arado,
hasta nueva orden. Lo conseguí por casi diez minutos, hasta que perdí la
concentración, con lo que las langostas se avalanzaron sobre el cultivo. El
Mayor gritó "¡Que vuelvan al campo arado, que vuelvan al campo arado, no
las quiero en el cultivo!" y "yo-langosta" volví a concentrarme.
Las retuve unos minutos más allí, hasta que me ordenó nuevamente el Mayor,
llevarlas "disciplinadamente" al campo cultivado, sin comer nada. Las
hice formar una fila cuadrada, las llevé al cultivo y las hice avanzar un tramo
de unos veinte metros sin comer nada, hasta el nuevo reemplazo.
Juan estaba cansado y tenso, pero volvió a llevar a las langostas al
terreno yermo, y también las mantuvo por varios minutos. Al Mayor se le ocurrió
que las volviera a llevar al principio del terreno, en vez que hacia el extremo
opuesto, pero el grupo se le dividió y la manga se dispersó bastante, así que
sacudió la cabeza y se sacó los cables, y me puse nuevamente en su lugar. Yo
también estaba cansado, pero logré reunirlas imperativamente, amenazándolas
conque serían quemadas (cosa que era cierto porque al final del campo, uno de
los militares estaba con el lanzallamas preparado para combatir la plaga).
Las
llevé al inicio del terreno, y Juan, ofuscado consigo mismo, me pidió el
relevo nuevamente.
El Mayor dijo que si estábamos cansados podíamos dar por terminado el
experimento llevándolas hacia el extremo opuesto. Una vez en su sitio, llevó
las langostas a lo largo de todo el terreno yermo, hacia donde el soldado
esperaba para quemarlas. Pero tuvo que "convencerlas" que no les pasaría
nada, porque evolucionarían espiritualmente y otros "rollos" mentales
por el estilo, ya que mi amenaza anterior estaba presente en la memoria
colectiva de las langostas. Ese fue el primero de los experimentos y ya pueden
deducir los lectores lo que a partir de eso (con material relativamente precario
y siendo unos pocos) puede hacerse con más personal entrenado y medios técnicos
como los de hoy. El segundo experimento fue bastante más escalofriante, pero es
importante tanto saber cómo funcionan estas cosas, como las reglas de vida para
estar realmente a salvo de influencias psicotrónicas.
Efectos
Secundarios del Proyecto "HAMELIN"
Tuvo una fase de preparación de unas diez semanas, en que, entre
contentos y asustados por los logros del anterior, debíamos rumiar bien lo
ocurrido, porque lo que habíamos demostrado era muy fuerte. El cerebro humano
con un entrenamiento bastante más simple de lo que parece -aunque no tan fácil-,
y con unos pocos medios técnicos, puede controlar una plaga como las langostas,
enviarla a cualquier parte o facilitar su eliminación.
Al experimento lo llamamos simplemente "Langosta", pero el
archivo militar fue bautizado "Hamelin". Teníamos un pequeño
problema Juan y yo, que comentamos casi como anécdota en el informe oficial,
pero unos días después debimos conversarlo porque nos preocupaba. Esto puede
parecer una ridiculez, pero os ruego no hacer como los idiotas, que se suelen reír
de lo que no conocen...
Nos
sentíamos langostas. Si, teníamos sueños, que nos los empezamos a contar sólo
él y yo, y nos empezamos a afinar de tal manera, que casi nos hablábamos sin
palabras. Se había establecido entre Juan y yo un lazo telepático, pero con
algunos elementos muy desagradables. Soñábamos que éramos langostas, y en
muchos momentos hasta temimos convertirnos en langostas. Era una especie de
obsesión psicótica, y cuando pensábamos racionalmente, sabíamos que a lo
sumo terminaríamos en un manicomio, y hasta esa posibilidad era un alivio. No
nos sentíamos mal sintiendo como langostas. Era algo simple, difícil de
explicar, pero que entraba en conflicto con cosas cotidianas.
Juan empezó a temer al fuego, cuando le encantaba sentarse frente a los
fogones, y yo le tomé asco al trigo, que antes me daba igual que el arroz. Eso
era lo más "objetivo", pero los sueños, imágenes y otras
sensaciones durante la vigilia y especialmente poco antes de dormirnos, eran -si
bien "subjetivas" e indescriptibles- sensaciones de langosta.
Ambos teníamos ya, mucho más conocimiento de psicología que los
freudianos, así que era absurdo pensar en contar con apoyo psicológico, cuando
para colmo, estábamos bajo secreto militar. Así que lo hablamos en el grupo,
al que se habían sumado tres de los militares que siendo testigos del "Hamelin",
era conveniente incluir, y afortunadamente, tras varias charlas, en que contábamos
lo que nos ocurría, todo volvió a la normalidad. Creo que lo más acertado fué
hacer una especie de "ritual", en que por medio del psicodrama nos
"convertimos en langostas" (incluso tomé dos capas impermeables
verdes para asemejarnos más a las langostas) e hicimos una representación
entre ridícula, muy humorística y divertida, pero también muy seria.
A las indicaciones del Mayor nos fuimos convirtiendo en humanos
nuevamente, despidiéndonos para siempre de la vida de langosta. Yo tuve algún
que otro sueño relacionado, pero Juan ninguno, posteriormente. Así que tras un
tiempo de charlas y análisis de conveniencia y método, diseñamos el
experimento " Visitante Nocturno".
Operación
"Visitante Nocturno"
El Mayor diseñó un método por el cual sólo él y uno cualquiera
-elegido por él- del grupo, sabría quién sería el "conejito de
indias" del experimento. Sólo sabíamos que alguien sería "visitado
por alguien en la noche", pero el único que conocía el
"libreto" de lo que ocurriría era el Mayor, que lo había diseñado
con conocimiento de los casos de abducción que ya ocurrían en USA, y que
nosotros desconocíamos completamente por esos años, salvo por unos artículos
de la extinta revista Cuarta Dimensión.
El primer "visitante" que eligió, fui yo, y la víctima -el
"visitado"- fue la persona supuestamente más cuerda y escéptica del
equipo: El técnico en electrónica, Pedro. Y Alberto -el radioaficionado- tuvo
que apañárselas para reemplazarlo en algunas funciones con apoyo de uno de los
nuevos, que tiene algunos conocimientos más sobre aparatos, y es médico
militar.
Me tuve que estudiar el libreto -muy similar a los que desde hace algunos
años es de pública difusión televisiva- y convertirme en Pedro, viviendo la
visita de un "hermanito extraterrestre". La noche elegida, los
"abductores" fuimos a nuestra central, donde usamos una radio militar
de sólo 1000 vatios y me conectaron a las dos y media de la mañana a los
aparatos. Me concentré en el dormitorio de Pedro (la "víctima") y
finalmente era -mentalmente- yo mismo, el propio Pedro. Es decir que cuando me
dijo el médico que estaba en alfa, me convertí imaginariamente en él. Asumí
todos los caracteres que recordaba de él, y comencé a "soñar" según
el guión estudiado. La sesión de abducción duró unos doce minutos, y le
modifiqué algunas cosas que a mi parecer, le harían a Pedro -si resultaba- más
llevadera la cosa, y menos traumática. Luego le informé de los cambios al
Mayor, lo que le pareció muy bien.
Al día siguiente, la esposa de Pedro -también empleada del ejército-
llamó al Comando porque no podían ir a trabajar. El Mayor me avisó y fuimos
inmediatamente a su casa.
Estuvimos mas de tres horas para
tranquilizar a la esposa y
convencerle a él de que era parte del experimento según las pautas acordadas.
Cuando llegamos a media mañana, acababa de salir de la ducha, envuelto
en un albornoz. Pero estaba muy demacrado y asustado. Le mostramos el libreto
escrito por el Mayor, y yo le describí el "sueño" que yo mismo hice,
con sus modificaciones correspondientes. Así y todo no podía comprenderlo.
"¡Me
han dicho que tengo una gran misión!, ¡Y es así!. Ellos saben todo lo que
hacemos...!!, pero yo no se qué hacer, ni por dónde empezar..."
Y tras nuestras pacientes explicaciones nos miraba incrédulo y nos decía
que lo que había vivido él, no tenía nada que ver con el experimento.
Mientras tanto la mujer nos confirmaba que efectivamente, lo que le había
contado en la madrugada, era exactamente lo que nosotros decíamos. Pero él
estaba empezando a mentir agregando cosas; buscaba llenar un hueco psicológico,
necesitaba que aquello fuese verdad. Se lo pedía su "arquetipo
redentor".
Porque a muchos -y creo que a la mayor parte de los mortales- nos gustaría
salvar al mundo. Y nos gustaría con delirio (nunca mejor dicho), que una
civilización extraterrestre nos protegiera, nos sacara de la miseria moral,
espiritual y económica en que se debate nuestro mundo; de la misma manera que
un náufrago en una isla llena de peligros y sin sentidos, sueña con la llegada
de un barco que lo rescate.
Pero la realidad -al menos en ese momento- era muy diferente. Habíamos
hecho un experimento y el peligro se ponía en evidencia. Yo empecé a sentir en
ese mismo momento, una identificación con Pedro, como pocas veces la he sentido
con un compañero o amigo. Me pasaba lo mismo que con Juan tras el "Hamelin",
pero más intenso. Incluso me di cuenta que hablaba con su mujer como si fuera
la mía, aunque el sentimiento era fraternal y no marital (quizá por el hecho
de que yo estaba enamorado de mi esposa).
En un momento de la charla, sentí ganas de llorar y Pedro empezó a
hacerlo desconsoladamente. Creo que la causa fue su angustia y me la trasmitió,
porque yo estaba sereno, a pesar de todo. Pero en varios momentos, los
argumentos de Pedro parecían convencerme. Y lo dije, así que el Mayor hizo un
gesto de preocupación y con la mirada me mandó a callar. Cuando entendimos que
Pedro tenía ya claro que había sido el sujeto de nuestro experimento y su
vivencia un sueño inducido, nos fuimos, pero estuvimos preocupados hasta el día
siguiente, en que Pedro fue a la reunión normalmente. Me encontré con él en
un pasillo y me dijo, medio en broma, medio en serio: "Si no fuera que te
siento como a un hermano, te rompería los huesos".
Después nos fuimos a la cafetería y conversando pude quedarme
completamente tranquilo porque él lo había asumido. Recordando lo hecho,
analizándolo, catartizábamos todo para volver a la normalidad y sacar
conclusiones.
El Mayor me dijo en esos días, que me prepara porque a la semana
siguiente había que "abducir" a Juan. Porque era importante saber la
diferencia de reacción de una persona con un entrenamiento psíquico mejor.
Todos fueron entrenados por nosotros, pero ellos -como Pedro- llevaban sólo
unos meses de trabajo. Juan era el mejor entrenado de todos; con menos tiempo de
resistencia en concentración, pero con más intensidad y estabilidad. Es decir
que se mantenía en alfa menos tiempo, pero con una onda muy estable y el
pensamiento muy concentrado.
El
Secreto de los Abducidos
Pero a la noche siguiente, yo fui abducido. Eso, aunque nadie -ni mi
esposa- estaría dispuesta a creerme, fue lo que me ocurrió y tuve la vivencia
que han tenido miles de personas desde hace poco menos de medio siglo. El hecho
fue en algunas cosas, parecido a lo del guión que habíamos usado con Pedro,
pero yo no podía haber sido la siguiente víctima del experimento, que era
Juan, y para una semana en adelante...
Llamé a las cinco de la mañana al centro de emisión psicotrónica, y
nadie contestó, lo que confirmaba la realidad de mi vivencia, a pesar de que
desde el hecho habían transcurrido casi dos horas y diez cigarros. Fuí hasta
el Comando y me dijeron en la guardia que el Mayor había llegado hacía un rato
y se había ido otra vez, y que seguramente estaría en su casa. Así que fui
para allá, porque también estaba cerca, pero su mujer, -lógicamente muy
molesta- me dijo que no estaba.
Volví a mi casa, tratando de mantenerme neutral, sin pensar, porque cada
vez más me convencía de haber sido abducido realmente, y habían elementos en
la vivencia, como un moretón en el brazo, que me indicaban que aquello no era
un sueño. El extraterrestre me había apretado el brazo con su enorme fuerza, y
luego me había pedido disculpas, al comprender mi fragilidad. Cuando llegué a
casa me preparé un café, porque ya no volvería a dormir, y en eso estaba
cuando llegó el Mayor, junto con Juan, y me fui con ellos porque no quería
involucrar a mi mujer, ya bastante enojada con los "secretitos militares y
horarios dudosos" que muchas veces intuía y no sabía si debía aguantar o
ponerse celosa.
Así que estuvimos conversando el Mayor, Juan y yo hasta media mañana, y
supe -más que nunca- por lo que había pasado Pedro. ¡Aún sabiéndolo todo!.
Yo
me había tragado el anzuelo de que el próximo era Juan. Y a pesar de saber
todo el asunto -al guión evidentemente se le habían cambiado unas cuantas
cosas- estaba seguro que había sido abducido, y que los extraterrestres,
sabiendo lo que estábamos haciendo, habían decidido intervenir.
Me mostraron el "nuevo libreto", exactamente como me habían
ocurrido las cosas. Pero yo no estaba dispuesto a reconocer que se trataba de un
sueño inducido. Me quedaban dudas. Especialmente porque tenía una marca física,
el moretón. Eso quedó sin explicación hasta que volví a mi casa, y le mostré
a mi mujer el brazo, porque no terminaba de aceptar que ella no se hubiera
despertado cuando me estaban "visitando". Me dijo "A quien se le
ocurre tratar de sostener esa moto..." Y la mente dió un salto, como si se
iluminara. Un par de días atrás iba con un cubo de agua y toqué mi moto que
la tenía sobre unos tacos de madera para cambiar la cadena, y cuando me di
cuenta que se caía, puse el brazo, que se encajó entre el manillar y la
palanca del embrage. Había olvidado completamente aquello, y allí me di cuenta
a nivel vivencial, como la mente tiende a "llenar agujeros" para
sostener lo que un factor emocional desea hacer "real".
La verdad es que el libreto nuevo era mas agresivo y desagradable que el
redentorista guión que usamos con Pedro, pero así y todo, yo quería que fuera
real, o no podía creer que no lo fuera. Hicimos dos "abducciones" más
y finalizamos esa etapa. Porque si bien nadie salió demasiado afectado, el
peligro es muy grande. Además, se crea un estado psicótico que se suma a la
afinidad telepática, lo cual pasa a ser muy comprometido en medio de esta
civilización tan grotesca e injusta.
Las
Victimas de la Guerra Psicotrónica
Pero dos años antes yo había recibido una oferta de trabajo en
proyectos de investigación paranormal en E.E.U.U., que rechacé de plano, al
comprender que sabían absolutamente todo de mi. Y semejante interés -además
de la gran limosna- me hizo desconfiar. Así que pregunté al Mayor si podía
averiguar algo, ya que la mayoría de mis compañeros de estudio, habían
aceptado aquella propuesta. Le dí al Mayor un par de nombres y su posible lugar
de residencia.
Unos días después me dió la nómina casi completa de mis compañeros y
su actual paradero: dos en manicomios y catorce en el cementerio, una en México
y otro en Argentina, y los demás, desaparecidos. En total eramos cuarenta y
dos. Los treinta y nueve que aceptaron fueron quizá, las primeras víctimas de
la Guerra Psicotrónica.
Aclaro que no estoy negando con ésto, la existencia extraterrestre o
esporádicas visitas, pero como ya he dicho antes, ni deben ni pueden
inmiscuirse en nuestros asuntos. Porque adentro de la Tierra y en los polos, están
los dueños verdaderos del planeta. Nosotros somos habitantes circunstanciales a
los que en cualquier momento nos echan de casa por inadaptados.
Todo lo demás que he visto sobre el tema, incluso entre personas de
buena voluntad, pasa por la evidente manipulación psicotrónica, cuando no
directamente psicológica por parte de pseudocontactados, como George Adamsky,
Tuella, Eugenio Siragusa y Sixto Paz Wells, que no sólo no han dado prueba
alguna de sus contactos (ni siquiera una mísera profesía o al menos una cita
que asegure la presencia extraterrestre en tal parte, tal día, a tal hora).
Hay casos en que la cuestión arquetípica religiosa es más evidente,
como el de Verónica Lizana (Mendoza, Argentina) donde presenta en su libro
"Isidris" una ciudad subterránea así llamada desde el tiempo de los
Huarpes. Pero aparte de varias infantilidades y contrasentidos, dibuja la
Estrella de David en las puertas de las naves de los intraterrenos.
La ciudad es posible que exista. Aparte de que según estudios de YPF en
la región, hay una vacuoide enorme a gran profundidad, he sido testigo, junto a
varias personas, de la circulación de luces (posibles vehículos), aparición
de Hombres de Negro y otros fenómenos anómalos. Pero el agregado de la
estrellita judía -igual daría que lleven la cara de cristo, la cruz, o la
media luna y la estrella musulmana- indica una infiltración arquetípica, una
manipulación ideológica-religiosa. Así se ha ido elaborando una "religión
platillista", redentorista y mesiánica, como la de Ashtar Geran y diversos
personajes de ficción.
Lo más lamentable en este rollo político, es que la Iglesia cada dos
por tres está metida en los asuntos, aunque de manera ambigua hasta que decidan
"meterse hasta el cuello", tal como parece que están haciéndolo últimamente.
No os extrañe que en su momento aparezca la Virgen o Jesús en el cielo, porque
ya en 1943 los ingleses ensayaron un sistema de holografía atmosférica, y esa
tecnología debe haber avanzado bastante en el lógico "top secret".
Quien haya sondeado la historia de la Iglesia Mormona habrá visto como
algún "dios" proyectaba a Joseph Smit la imagen de un ángel
(Moroni), que se le cortó tres veces y tuvo que recomenzar desde el principio.
O sea que a la par de la psicotrónica pura, se suman los "efectos
especiales" de las holografías y otras técnicas muy avanzadas y secretas,
como la electro-magnetodinámica, con la que hacen pequeños "ovnis"
para producir los dibujos de los Círculos de las Cosechas.
La manera de ponerse a salvo de ataques o manipulaciones psicotrónicas,
psicológicas y engaños, os la ofreceré a traves de posteriores trabajos.