E.C.M.
Las
E.C.M. en los niños y la Navidad
Por
José Luis Gimenez
Al
hombre, desde el inicio de los tiempos, siempre le ha fascinado conocer
lo que ocurre después de la muerte. Este hecho a marcado la vida de
muchos, e incluso hay quien asegura haber contactado con el espíritu de las
personas que han abandonado nuestro mundo material.
Pero
lo que me trae a exponer la historia, que voy a relatar a continuación, no es
la existencia después de esta vida, sino las experiencias de tipo
extrasensorial, que experimentan las personas, justo antes de fallecer, y por tanto, de
abandonar el cuerpo definitivamente.
Estas
experiencias, no siempre son conocidas por las personas ajenas a ellas, ya que
pertenecen a quienes van a traspasar el umbral de la muerte (¿o debería decir,
de esta vida a otra forma de vida?), pero en algunos casos, estas experiencias
son compartidas, en el momento del óbito, por las personas que rodean y acompañan
a la persona que va ha fallecer, y es en estos casos a los que me voy referir,
ya que no se trata de algo que nos cuentan las personas que han “regresado”,
también conocidas como E.C.M. (experiencias cercanas a la muerte), sino de lo
que podemos observar, ver y oir, los que nos quedamos en este lado.
El
caso de Anita
Para
ilustrar este fenómeno, he recopilado los datos e información, correspondiente
a una niña de 7 años de edad, Anita era su nombre.
Esta
historia llegó hasta mi de primera mano, por lo que no tengo la menor duda de
su autenticidad.
Anita
era una niña alegre, agradable y cariñosa, y la terrible enfermedad que la
acechaba (Osteoporosis), apenas dejaba entreveer la gravedad de la misma.
Así,
llegó un momento en que la ignominiosa enfermedad hizo su aparición, atacando
con toda su furia la salud de la pequeña niña. Primero fue la pierna, donde
apareció el terrible cáncer óseo, para posteriormente, en lo que tarda en
nacer una hermosa mariposa de su crisálida, manifestarse la temida metástasis
( expansión del tumor ).
De
esta forma, sin darle tiempo a conocer una mínima parte de las maravillas de la
vida, esta le fue denegada.
No
había conocido apenas nada, nada sabia de creencias, no entendía lo que
significaba la palabra religión, ni siquiera había sido testigo de ninguna
muerte. Apenas había abierto los ojos a la vida, cuando la vida se los cerró.
Llegó
el momento en que ya no podía bajar a jugar con sus amiguitas, el dolor era muy
fuerte, y hubo de usarse morfina, aunque sus efectos ya nada podían remediar.
Así, quedó postrada en su camita, a la espera de algo que ella no era capaz de
entender.
Y
llegó el momento fatídico........
-
Mamá......¿ porqué
has apagado la luz.....? ( le preguntó Anita a su madre )
-
No veo
nada...........( insistió...)
El
instinto de una madre sabe muchas cosas, y aquella madre sentía como lo más
querido de su alma, se le estaba marchando para siempre.
Hubiese
dado su vida y todas las siguientes, por evitar lo que estaba a punto de
suceder.
Haciendo
acopio de todas las fuerzas de que fue posible, la madre, conteniendo las lágrimas
y procurando un tono de voz alegre ( algo que le arrancaba el corazón a tiras
), le respondió :
-
Es mejor así, hija
mía.........así podrás descansar mejor......
La
madre miró a su amiga y vecina, con
esa mirada que no necesita más explicación.......las dos habían
comprendido.....Anita se quedaba ciega......la enfermedad aireaba su bandera
triunfante.
Se
les saltaban las lágrimas de tanto dolor, aquella situación era insostenible,
pero tenían que ser fuertes y así
la vecina y amiga, intentó avalar lo que la madre acababa de decir.
-
Si, Anita.....
hija, tu madre tiene razón....., ahora cuando estés más descansada la volverá
a encender.......
Se
quedaron calladas......inmóviles, apenas aguantando la respiración........
El
resto de personas que estaban en la estancia, no fueron capaces de soportar
tanto dolor , y salieron a desahogarse llorando y buscando una explicación
divina.
No
había transcurrido mas de una media hora, cuando Anita llama a su madre y le
dice con gritos de alegría :
-
Mamá......mamá.......mira
ven.....
-
Veo una luz muy
blanca y dentro.........¡¡ vienen
los Reyes Magos.....!!
Los
allí presentes, no sabían que hacer, ni que decir............y sobre todo,
aquello le daba a la situación tal emoción, que ya resultaba más que difícil
el controlar los sentimientos.
Pero
la madre, sabiendo que no podía dejar que su hijita se marchase oyendo sollozos
y llantos, tomándole la mano le preguntó :
-
Y, ¿ que te dicen
hija mía........?
Anita,
con total naturalidad, le contestó a su madre :
-
Mamá, el rey de
los cabellos largos y blancos, dice que ahora me llevará con él......
Esas
fueron sus ultimas palabras...... ¿o no?
Y
digo esto, porque detrás de esta hermosa y triste historia, Anita nos dejó a
todos los presentes y a quienes supimos después de ello, un magnifico regalo.
Nos dejó el regalo de la esperanza, de la fé y de la confianza.
Para
Anita, lo más hermoso y bueno que conocía eran los Reyes Magos, así cuando
tuvo que dejar este mundo para proseguir su viaje hacia el Padre Universal, ¿quién
mejor para acogerla y darle la bienvenida que aquellos personajes?. ¿Porqué se
presentan a las personas en ese transcendental momento, seres queridos, o
personajes espirituales ?
La
respuesta evidentemente no la sabemos con certeza, pero si sabemos que ocurre, y
ya que ocurre, ¿qué mejor que seamos recibidos por nuestros seres queridos, o
por aquello que mas amamos ?
Miguel
y los Reyes Magos
Otro
caso distinto, pero que también ayuda a ilustrar el tema, es el de un niño,
Miguel, de 7 años de Edad, enfermo de Leucemia.
Eran
los primeros días del mes de enero, apenas faltaban 3 días para la llegada de
los Reyes Magos. Miguel había ido al reconocimiento médico que tenia previsto,
en el departamento de Oncología de un importante hospital de Barcelona.
Al
salir del despacho del Dr. que lo atendía, las auxiliares de clínica,
correspondientes a dicho servicio, al ver a Miguel un tanto entristecido, con la
mejor intención de animarle , le preguntan :
-
Miguel.....¿ que
les has pedido a los Reyes Magos........?
Miguel
, levanta la cabeza y mirándolas fijamente y con total seriedad, les responde :
-
No les he pedido
nada, porque ya no creo que les de tiempo de traérmelo...........
-
Voy a morir muy
pronto........
-
Pero me han dicho
que cuando esté en el cielo, ellos estarán conmigo............
Las
auxiliares se miraron perplejas, no sabían que decir......aguantaron las lágrimas
como pudieron. No era solo lo que habían oído, sino como lo habían oído,
eran las palabras firmes y serenas de una persona con mas parecido a un adulto,
que a un niño.
Miguel
se marchó aquella tarde del hospital, para no volver nunca más. Tal como él
ya sabía, los Reyes Magos cumplieron su promesa, y se lo llevaron con ellos.
Entre
la vida y la muerte
Todo
esto quizás no demuestre nada, según los científicos ortodoxos, pero si
observamos a los enfermos terminales en su lecho de muerte, cuando se produce el
tránsito final, veremos como profieren palabras, nombres, frases inconexas,
peticiones..............
El
personal médico, así como dichos científicos, suelen justificar dichas
experiencias, denominándolas “alucinaciones” o “delírium in extremis”,
incluso hay alguno que se atreve a vaticinar que todo ello no es mas que el
producto de alguna glándula, alojada en alguna parte del cerebro, ¿? ( aunque
no concreten a que glándula se refieren ).
Yo
por mi parte, tampoco puedo demostrar nada, pero hoy día, nadie se cuestiona la
existencia de la Televisión , o de la Radio, pese a que no, nos es posible ver
, con nuestros ojos, ni oir con nuestros oídos, ni sentir con nuestro tacto,
las diferentes ondas llamadas herzianas, por las que se transmiten las
diferentes informaciones, ni las distintas frecuencias de onda, por las que
poder elegir que programa ver u oir. Todo eso lo simplifican dos aparatos, uno
emisor ( ya sea de Tv o de Radio) y otro receptor.
En
mi opinión, el cerebro humano, potencialmente, tiene mayor capacidad que dichos
aparatos, tanto para emitir, como para recibir. Todo es cuestión de saber en
que frecuencia de onda debemos de “conectar”.