CASO MASPALOMAS
Todo sucedía el día 19 de
agosto del pasado año. Varios extraños objetos volantes no identificados eran
observados en diversos lugares del mundo, durante la V Alerta OVNI
Internacional, coordinada desde Málaga por Edenex. Canarias no fue una excepción,
aunque según un periódico isleño lo visto no fue más que una estrella fugaz:
¿qué sucedió realmente?
Ha transcurrido un año desde que, el día 19 de agosto del pasado año, se celebrase la V Alerta OVNI Internacional, llegándose a contabilizar una decena de avistamientos de diversos extraños objetos, observados en países tan dispares como México, Estados Unidos o España.
Fue en este último país en donde, quizás, tuvo
lugar uno de los sucesos más fascinantes de los ocurridos durante aquellas
jornadas. Ocurrió en Gran Canaria, en un período de tiempo durante el cual,
una extraña bola luminosa, pudo ser observada desde distintos lugares de la
isla, separados entre sí por centenares de kilómetros y a diferentes horas,
siempre presentando las mismas y similares características...
Son las 21.15 horas. Está comenzando a anochecer, y desde la azotea del señor don Juan Márquez Umpiérrez, vecino del barrio grancanario de Pérez del Toro, se puede distinguir de maravilla el firmamento. Hace un poco de fresco para el intenso calor que dentro de la vivienda hacía, por lo que, Juan Márquez, decide subir hasta su azotea, siempre llena de ropas que esperan a secarse con ese Sol que, minutos antes, había calentado y con fuerza los últimos suspiros del día.
Decide, a su vez, encender un cigarrillo, para relajarse disfrutando de su afición preferida: la Astronomía. Dirige su mirada hacia el cielo, y comienza a observar como, unas “tímidas” estrellas, comienzan a hacer su aparición Pero de repente, como aparecido de la nada, una extraña bola luminosa, comienza a hacer acto de presencia en el tranquilo y limpio firmamento isleño.
Juan Márquez queda sorprendido. Había observado con anterioridad otros meteoritos, pero ninguno con aquellas particularidades verdaderamente sorprendentes, alucinantes y maravillosas. A pesar que el avistamiento dura tan sólo unos minutos, nuestro primer testigo comienza a notar como, lo que debería ser un fenómeno astronómico, al menos, corriente, presenta unas características altamente difíciles de darse en un bólido normal: posee varios colores, siendo su parte principal, la bola, azul, la parte central blanca y la cola roja, no cayendo en picado como, lógicamente, lo haría un meteorito que, al entrar en contacto con la atmósfera, se enrojece y se desintegra sino que, éste, parece “volar” libremente y, para más INRI, en horizontal, dando también la impresión de estar “manejado” por algo que provoca que, el objeto en cuestión, modifique su trayectoria, pues ahora empieza a caer de forma parabólica.
Desaparece por segundos, debido a unas pequeños estratocúmulos que lo hacen invisible como si fantasma en la noche fuera, pero, de nuevo, vuelve a aparecer de la misma forma con la que, minutos antes, quizá segundos, había sorprendido a Juan Márquez. De improviso, la bola comienza a desprenderse de la estela, dejando que ésta permanezca visible durante varios segundos, aunque, siempre misteriosamente, ésta comienza a cambiar su tonalidad a un color rojo oscuro.
Transcurren unos segundos durante los cuales el supuesto meteorito parece estar detenido, hasta que, el haz de luz, desaparece, disolviéndose en el aire como si fuera humo producido por una combustión realizada por un objeto al acelerar. Mientras tanto, la estela, ahora de color rojizo, permanece visible hasta que se diluye convirtiéndose en algo completamente transparente.
Pero las sorpresas no terminarían ahí. Apenas dos minutos más tarde de haber ocurrido este primer avistamiento, recordemos, aproximadamente sobre las 21.20 horas, desde Monte Lentiscal, un grupo de observadores, miembros de la Agrupación Astronómica de Gran Canaria, observaban un fenómeno cuyas características se podrían asemejar a las que podría presentar un meteorito: “tenían un color verde azulado que, al final, se fragmentó en varios trozos, que terminaron por desvanecerse”.
Tres horas más tarde, aproximadamente sobre las 00.30 horas, y según datos aportados por mi compañero Alberto Guzmán, presidente de la asociación Edenes y jefe de redacción de esta misma revista, un grupo de testigos, personas que, lamentablemente, no se han vuelto a saber nada de ellos, observaban desde un lugar conocido como Punta el Perchel, en Maspalomas, un objeto parecido a “una bola muy brillante” que “se desplazaba lentamente en horizontal al mar”, descendiendo finalmente “hasta caer en él”.
Las primeras noticias
Han transcurrido tres días desde que tuvieran lugar los tres incidentes, al menos dos sólo inexplicables, en la isla de Gran Canaria. Y los diversos y diferentes periódicos locales, tales como La opinión de Tenerife o La Provincia, comienzan a informar a la opinión pública de los hechos acaecidos hacía ya 24 horas.
Referente a tales informaciones, la primera publicación sólo decide publicar una nota de prensa que, según todas las informaciones, provenía de Madrid, exactamente de la Agencia Efe, mientras que, la segunda, edita un reportaje tratando de encontrarle una lógica explicación al misterio.
En un artículo de apenas media página, la periodista que firma el mismo decide titularlo como El bólido espacial, escribiendo a continuación como un grupo de observadores confunden una estrella fugaz con la llegada de un OVNI, haciendo alusión, tan sólo, al caso ocurrido en Monte Lentiscal.
Pero, sin duda, lo más difícil de entender y, sobre todo, comprender, es cómo una periodista, cuyo deber es informar a la opinión pública, ofrecer y mantener el mayor rigor posible, es capaz de escribir sobre un hecho y, más aún concluir un caso cuando, como bien dice, éste está aún pendiente de verificar.
Sin embargo y, si tenemos en cuenta las primeras noticias que fueron publicadas sobre estos avistamientos (ver página web de Edenex), en ninguna se hace alusión al caso ocurrido cerca de Santa Brígida, a las 21.22 horas, sino al sucedido tres horas más tarde (00.30 h.) en Maspalomas, apenas no teniendo todavía ni información, ni unos datos si quiera detallados como para poder concluir el incidente.
Con todo, bien cierto es que, al no poseer unos testimonios, unos datos concretos sobre el último suceso, la periodista tuviera constancia sobre otro caso parecido y ocurrido el mismo día. Pero, esto, no podría explicar el por qué de tachar al suceso como que lo que se observó fue un meteorito, cuando la noticia, como ya dije, estaba aún pendiente de ser verificada.
Lo único cierto, es que de todos los sucesos acaecidos durante aquella jornada en Gran Canaria, sólo dos podrían tener una lógica conclusión, no teniendo por qué estar, estos, relacionados con algún fenómeno astronómico corriente.
Asimismo, según diversas informaciones ofrecidas por el Instituto Astrofísico de Canarias (IAC) dados a conocer a través de su asesor, el señor don Luis Cuesta, “es muy posible que hayan sido estrellas fugaces de las Perseidas, aunque según la descripción que me das del fenómeno, desconocemos realmente lo que pudo ser”. Preguntados también al Instituto Nacional de Meteorología (INM) sobre la posibilidad que, en el fin de semana durante el cual sucedió el incidente, hubo la posibilidad de observar bólidos o meteoritos en el cielo grancanario, su respuesta fue, de igual modo, negativa, además de los datos ofrecidos, también, por el Centro de Control de Tránsito Aéreo de Canarias, que aseguraron en su momento que no detectaron nada anómalo en el día o, precisamente, en las horas en las que tuvieron lugar los incidentes.
Empero, lo lógico es que, si real y verdaderamente el objeto observado fue un meteorito, y si, a esto, se añade que, muy posiblemente, ese mismo bólido fue visto desde distintos lugares de Gran Canaria, separados entre sí por un centenar de kilómetros, ¿por qué no fueron detectados por los distintos radares dedicados a ello?, ¿por qué esto no tuvo lugar cuando, si nos atenemos a la conclusión ofrecida por la periodista, este fenómeno astronómico debería de ser enorme?.
Casos similares
Canarias ha sido protagonista, desde la década de los 60 de este tipo de casos.
Referente a sucesos Ovni en donde se hayan llegado a observar luces u objetos prácticamente parecidos –por no decir idénticos– al observado por Juan Márquez, caben destacar incidentes tales como el ocurrido en La Palma el 29 de enero de 2001, cuando dos extrañas esferas muy luminosas, a gran velocidad, sorprendieron a un testigo vendedor de agua que se encontraba en un lugar conocido como Curva del Vendaval, en el barrio de Todoque, Los llanos de Aridane, el cual quedó sorprendido debido a que, tras unos segundos, el objeto se detuvo bruscamente, difuminándose sobre las montañas que conforman el perímetro del Parque Nacional de la Caldera de Taburiente, según informaciones ofrecidas por el periódico canario sobre enigmas Atlantes.
Como podrá observar, tampoco este avistamiento pudo haber sido producido por un bólido, puesto que ninguna estrella fugaz puede detenerse en seco durante unos segundos.
O, también, el suceso protagonizado por Rubén Gustavo Betancor, un chaval de tan sólo 15 años que pudo ser testigo de presenciar, en el año 1999, desde la localidad grancanaria de Arucas y en compañía de un grupo de amigos (4 en total), como una bola de fuego, envuelta en un gran resplandor y seguida por una estela bastante larga y muy brillante que realizó, sobre La Isleta, unos extraños movimientos antes de “estrellarse” o precipitarse contra el mar. En este punto, también no está de más el recordar aquel extraño suceso, ocurrido a finales del siglo XIX, que siempre tenía lugar todas las tardes en esta misma montaña, donde una extraña bola siempre efectuaba, sin ninguna modificación, una especie de “camino” hasta desaparecer siempre de la misma forma.
En busca de
explicaciones
A pesar de los hechos expuestos en las páginas anteriores y, tras finalizar una investigación que ha durado meses, he de ser sincero con usted, porque, aunque parezca mentira, todavía hoy desconozco qué fue lo que verdaderamente observaron estas personas, un tranquilo domingo 19 de agosto de 2001. Se que lo anteriormente comentado puede parecer pobre y un tanto irresponsable, dicho por una persona cuyo único objetivo es el tratar de encontrar, precisamente, una respuesta a esos extraños sucesos que tienen lugar en este bendito mundo, y que, ¿por qué no?, son ocultados por la ignorancia de todos aquellos sujetos que dicen saberlo todo, pero que, como bien habrá pensado ya, son pocos los que conocen la verdadera respuesta a tanto enigma. Sólo, conocen esa clave secreta, esa gran llave mágica aquellas personas que han sido testigos de lo inexplicable, y que han pasado a engrosar la lista de individuos “locos” o “arrogantes”, por sólo relatar lo que han visto.
Y es que, ante todo esto, sé que mi objetivo es escribir, a continuación, aquellas hipótesis o conclusiones a las que he podido llegar tras terminar una investigación que ha durado –exactamente- seis meses. Por tanto, he de decir que no es del todo lógico el pensar que lo observado tanto por Juan Márquez como por los demás testigos desde Maspalomas fue un bólido, puesto que las características, movimiento y trayectoria seguida por los mismos no se podrían asemejar con un fenómeno astronómico corriente. También es cierto que, según la perspectiva desde la que el testigo puede observar el fenómeno, se pueden distinguir diversos y diferentes colores debido a la refracción de la luz, pero nunca el hecho de que éstos vuelen en horizontal, o que cambie de tonalidad en un abrir y cerrar de ojos, desapareciendo la bola, su parte principal, y siguiendo presente la estela o el haz de luz, su parte final.
A mi opinión, y tras los resultados de la investigación, creo que, o bien fue un mismo objeto el que provocó los dos avistamientos, contando que, probablemente, desapareciera pues cabe destacar que no se llegó a contabilizar ningún otro avistamiento sobre los lugares supuestamente sobrevolados por el mismo, o que fueron dos los Ovnis vistos durante aquella jornada, pero de unas características prácticamente idénticas y similares.
En referencia al otro suceso, el ocurrido en Monte Lentiscal a las 21.22 horas, creo que no deberían de quedar lugar para las dudas sobre el origen del fenómeno, puesto que la descripción dada por uno de los testigos, el señor don Francisco Rodríguez, así lo da a entender.
Con todo, se está en la duda en lo referente a qué observaron verdaderamente tanto el testigo situado en Las Palmas de Gran Canaria como en Punta el Perchel (Maspalomas), ya que según las descripciones dadas por éstos sobre las características presentadas por el extraño objeto, los avistamientos no se podrían asemejar, valga la redundancia, a las características propias que ha de presentar, lógicamente, un fenómeno astronómico, pero una cosa está clara, y es que los resultados de la investigación así lo demuestran: lo observado por estas personas fue un objeto prácticamente similar, por no decir idéntico, y, sobre todo, desconocido, del cuál no se tiene conocimiento ni su naturaleza ni su origen reales, al menos, por el momento.
CHRISTIAN
PÉREZ
LAS
PALMAS DE GRAN CANARIA
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Los meteoritos |
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Los bólidos o meteoritos son prácticamente frecuentes en los cielos de todo continente. Éstos, son fragmentos rocosos y metálicos que, al entrar en contacto con la atmósfera, enrojecen por frotamiento y se desintegran, llegando a ser observados durante tan sólo unos segundos. Pueden ser grandes o tener un menor tamaño, aunque bien conocido es el que, supuestamente, se estrelló, el 30 de junio de 1908, en la región siberiana de Tunguska, devastando más de 1.600 kilómetros cuadrados de terreno. En gran cantidad de casos, muchos observadores, desconocedores de cualquier fenómeno astronómico, han llegado a relacionar una estrella fugaz con un Ovni, debido al desconocimiento que estos poseen al respecto.
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Un dato a tener en
cuenta... |
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Según las informaciones ofrecidas por el autor de este reportaje, cuyos datos se exponen en este mismo artículo, el objeto observado, tanto a las 21.20 como a las 00.30 horas, realizaron, antes de desaparecer, unos extraños movimientos, contando además la trayectoria seguida por los mismos, y la forma en la que caían, ya que esto lo hacían no en picado como, lógicamente, lo haría un meteorito, sino horizontalmente, llegando incluso a efectuar movimientos en forma parabólica. Por tanto, ¿qué fue lo que verdaderamente observaron estos testigos aquel día del 19 de agosto de 2001? |