PSICOFONIAS
NATURALES
Voces
del "Más Acá"
Por Marisol Roldán
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Hoy están de moda las psicofonías, presuntas voces de desencarnados y espíritus básicos que se comunican con los vivos utilizando los medios técnicos a su alcance. A más evolución científica y nuevos métodos de registros, mayor, mejores y más sofisticadas las voces invisibles que se dejan grabar, por lo que parece ser una comunicación experimental de mutuo acuerdo entre los mortales y los que un día dejaron de serlo al atravesar el umbral del más allá.
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En la
actualidad, las psicofonías se investigan y observan a nivel experimental
dentro de una ciencia heterodoxa y no académica a la que se conoce como
transcomunicación experiemental (TCI). Pero por mucho lenguaje técnico y metódico
que se muestre hoy, no se trata de un fenómeno observado desde hace sólo unas
décadas cuando comenzaron a surgir los aparatos transistores o emisores de
imagen. Al parecer ellos sólo han creado unos canales más sencillos para
facilitar la labor a esas voces, que parecen querer grabarse de forma fenomenológica
en las ondas hertzianas de radio o en los cromas de la luz en los que se basan
los televisores. Aunque tampoco podemos olvidarnos de que son capaces de actuar
en cintas de audio, para lo cual tienen que registrarse físicamente en unas
bandas magnéticas. Y lo más curioso y novedoso, que son capaces de utilizar
para llegar a ser grabadas fórmulas tan modernas como los ordenadores y las
propias líneas telefónicas.
Aunque
a todo esto seguimos sin poder aportar pruebas, los investigadores, de que lo
que realmente se graben sean voces de difuntos. Algo que ya se venía
practicando en tiempos inmemoriales a través de oráculos, ouijas y otros
artefactos cuyo propósito igualmente era entrar en comunicación con el más
allá. Mucho antes de que nos llegara el actual espiritismo de Alan Kardec,
incluso anterior a los raps que lograron hacer oír las hermanas Fox en los
albores del siglo XIX, había testimonios históricos que aseguraban que ciertos
lugares malditos, poseídos o llenos de historia de vez en cuando dejaban oír
sus extrañas voces de ultratumba.
Los
castillos encantados hacen mención de ruidos siniestros en las largas noches de
sus historias, que ponían y ponen a sus huéspedes los vellos erizados. Risas
cavernosas a las salidas de ciertas grutas como la “dels Encanteris” en
Girona, gritos diabólicos como los escuchados en los límites del lago del
diablo cerca de Lleida, en la zona pirenaica. Crujidos misteriosos en formas de
pisadas escuchados en céntricas viviendas como el Palacio de Linares en Madrid.
Ruidos de locomotoras en vías muertas en el oeste norteamericano...¿qué son?,
¿a qué fenómeno extrañamente sonoro nos enfrentamos?, ¿son todos los
misterios de voces invisibles iguales?. No, algunos podrían tener explicación
científica. Donde poco o nada tendrían que ver las fantasmogénesis o
espectros nocturnos y en cambio mucho su estructura natural, su geología o el
material de su construcción natural o artificial. El viento, una caprichosa y
juguetona corriente de aire en un lugar adecuado pueden producir no voces, sino
sonidos melodiosos y armónicos como el sonar de una flauta o un órgano.
Imitando no solo instrumentos de viento como en este caso, sino también los de
cuerda y percusión. La naturaleza de la leyenda podría guardar una orquesta de
desconocidos fenómenos naturales localizados en diversos puntos del mundo. Hay
dunas que cantan como sirenas al atardecer. Encontramos cavernas que sollozan,
gritan o aúllan. Montañas parlanchinas y rocas de ecos con vida propia que no
te devuelven tu voz, sino la de otros que estuvieron antes que tú allí...meses,
años, ¿siglos?.
La explicación racional
Revisemos
estos casos curiosos para redescubrir en ellos esa maravillosa voz natural que
respondería a un ser espiritual no mortal, sino vital, el de nuestra Gaia.
Vamos a detenernos en mirar esa gran psicofonía natural que nos rodea,
iniciadora de muchas leyendas y temores, pero que a la vez abre las puertas a
muchas posibilidades.
El
roce, la fricción y la caída de miles de millones de granos de arena producen
en algunas zonas del planeta un fenómeno sonoro muy curioso, hechos que se
pueden observar en los desiertos como el de Libia y Sahara sin ir más lejos.
Las subidas y bajadas de temperaturas en estos lugares y los materiales
cristalizados de esas arenas ayudan a que el efecto se multiplique y pueda ser
apreciado en kilómetros a la redonda. Una serie de acústicas encadenadas que
recorren las dunas como si de cánticos de sirenas invisibles se tratara. Hoy en
día la ciencia ortodoxa sigue interesada en el fenómeno, pero sólo a nivel acústico
y geológico. Estudia la cristalización de las sales de esa tierra en polvo. Y
poco más. Sin embargo este embrujo vocal de los lugares yermo, había sido el
origen de leyendas entre los nómadas del desierto que juraban escuchar voces
diciendo claramente nombres o frases. Ibald-ad era un héroe de estas historias.
Logró salvar a su pueblo preso por una tribu enemiga, siguiendo las voces del
desierto que le iban dando órdenes concretas de hacia donde debía encaminarse:
"Ven", "Avanza", "Hacia el norte", "Espera un
día". Unas dunas que en este caso podían haber estado controladas por
inteligencias o haber sido simplemente fruto de la desesperación del solitario
héroe tuareg.
Acústica
natural, al más fino estilo de sofisticados órganos de catedrales pero de roca
maciza y de origen azaroso (o ¿no?) se producen en muchas montañas. La alta
presión de esos lugares, el clima gélido y los vientos helados pesados
entrando por las hendiduras de las paredes rocosas, hacen que se escuchen música
orquestal en zonas como en Ben Macdhui. Una curiosa montaña rocosa emplazada en
Escocia y que a diferencia de otras muchas que la rodean, se sabe incluso (según
afirman los testigos) pasajes de compositores como Richard Wagner. Tal vez de
nuevo se trate de la percepción subjetiva del oyente de turno que accede a
visitarlas, o tal vez manos invisibles manipulen esa melodía natural de forma
que además del espectáculo anecdótico de su sonido den que pensar en
posibilidades más espirituales. Debe ser por eso que es una montaña que
aparece frecuentemente entre los relatos de la mitología local. Dioses que
habitan en el interior de la montaña y contactan así con el mundo de los
hombres. Un lugar que dicen habitado por una hada venida de las estrellas de
Alfa Centauro.
No es
la única montaña “cantarina”. En Turingia (Alemania) hay otra que produce
el mismo fenómeno fónico. Pero ésta no canta melodías de Wagner, sino que
oscila desde potentes bramidos guturales, gritos desgarradores al cántico más
hermoso de voces inmaculadas e infantiles. Los científicos se molestaron en
investigarla de forma objetiva, llegando a la conclusión de que la montaña
cercana a 600 de altitud estaría situada sobre un sustrato arcilloso
impermeable. Cuando llueve de forma copiosa, las abundantes aguas se abren
camino a través de la roca calcárea y practica galerías, aperturas y
oquedades por las que luego se derrama. Es en ese momento cuando se producen los
fenómenos sonoros. Los espacios porosos hacen los ecos y multiplican los
efectos produciendo un deleite auditivo que se asemejan a voces extrahumanas.
De
vuelta en el desierto nos encontramos otro fenómeno extraordinario en lo que
respecta a parafonías naturales. Sucede cerca de Tebas (Egipto). Allí se
erigen orgullosos los colosos milenarios de Mennón, que impávidos al paso del
tiempo a nivel general y visual han sido erosionados por las areniscas año tras
año en el aspecto más interno, en su constitución rocosa. Allí el aire se
calienta desde las auroras. Hierve con los primeros rayos del sol y al hacerlo,
dentro de las fisuras de piedra se convierte en algo similar a un vapor, de peso
más liviano que tiende a subir y a escaparse por cualquier salida que encuentre
a su paso, como si de pequeñas ollas a presión habláramos, distribuidas en
todo el monumento. Eso produce el efecto de instrumentos de aire musicales.
Cientos de sonoras flautas, clarines, clarinetes...que sorprenden a los turistas
al amanecer y al atardecer. Unido eso a lo iniciático de la región, a lo esotérico
de las imágenes de piedra, nadie que lo experimente a nivel auditivo y visual
puede volver a olvidarlo, mientras no tiene palabras para describir sus
sensaciones. Un marco ideal para un prodigio natural de carácter espiritual
para el que lo logra percibir. Aunque en otro lugar del mundo también se
producen sensaciones al escuchar estos anómalos sucesos acústicos. Sólo que
estos sonidos producen desazón. Nos referimos a los gritos quejumbrosos de la
Puerta de las Lamentaciones o Bad el Mandeb, un estrecho sinuoso donde termina
muriendo el Mar Rojo. Lo producen vientos de fuerza implacable, tempestades de
aire que hacen vibrar los muros rocosos como las cuerdas de los seres humanos al
paso del exhalo.
Eso es
lo que hacen estas montañas de Arabia. Formarse en increíble garganta capaz de
lamentarse de forma doliente y lastimera. Las antiguas leyendas del lugar
achacan estos efectos a los ecos de los espíritus de los esclavos que pasaban
por allí para ser vendidos y alejados de sus tribus y familias. ¿Cómo
explicarles a los habitantes que son procesos entendibles por la ciencia? o tal
vez ...¿la ciencia explica sólo parte del misterio?. ¿Por qué sucede justo
allí y no en otros lugares del planeta donde la idéntica geografía se
predispone para repetir el experimento que no se da o no a nivel tan
impactante?. ¿Las psicorragias traumáticas multitudinarias pueden ejercer de
ecos acústicos?.
¿Hablan
los árboles y las plantas?. Llevan tiempo preguntándose sobre ello. En
laboratorio macetas de verdes hojas se disponen en hileras y sobre ellas, las
ventosas de los galvanómetros que registran las variaciones eléctricas y magnéticas
que producen durante su metabolismo estos seres. Pero antes de que la ciencia se
preocupara de esta sonoridad vegetal ya había muchos pueblos que afirmaban
hablar con este reino de clorofila. Druidas que abrazados a los troncos recibían
sonidos del espíritu anímico que contenían estos seres. Serían un ejemplo.
Pero quizás un ejemplo muy hipotético. Hermoso pero indemostrable a nivel
materia. Sin embargo desde hace miles de años cerca de Nubia crecen ciertos árboles
que cuando sopla el viento dejan empapar sonidos extraños entre sus ramas. Los
nativos achacaban como los druidas estas voces y cánticos a los espíritus que
moraban en los árboles. Espíritus que procedían de difuntos seres humanos.
Pero al parecer hay unos pequeños seres vivos que ayudan en esta labor desde el
más acá : los insectos. El milimétrico mundo de larvas que habitan estas
hojas se dedican a agujerearlas de forma casi microscópica. El resultado es que
las hojas y ramas se convierten en abanicos sonoros cuyo resultado es el de mil
voces gentiles ensalzando a los dioses del viento. Y es que casi siempre el
viento (representado en el dios Eolo) ayudado por la erosión (diosa sabia
Atenea) está presente en estos psicofónicos encuentros.
Un nuevo campo de experimentación psicofónica
La
observación de estos fenómenos casuales podría estar advirtiéndonos de
alguna manera a los buscadores de respuestas dispuestos a grabar voces de lo
invisible, de lo maleables que son estos dos elementos agua y viento. Al
contrario de las prácticas psicofónicas actuales que intentan buscar espacios
silenciosos exentos de ruidos ambientales, estas anomalías podrían estar animándonos
a que las utilizáramos de soporte. Una corriente de agua, una catarata, una
roca crujiente, gargantas de la naturaleza que podrían ser fácilmente
manejables por manos inteligentes, en el caso de existir : escuchar un río,
escuchar un manantial, oír una montaña, sentir un árbol hablar, ¿no es eso
lo que ya hacían los antiguos cuando aún no conocían la tecnología de un
reproductor de audio?. No tendrían (esas supuestas entidades) que producir el
sonido, pues ya existiría. Sólo deberían dedicarse a modelarlo, si es que
tienen la capacidad de hacerlo.
No sería
descabellado ir experimentando en este campo de soportes naturales. La mejor
voluntad del mundo, una buena grabadora, paciencia y uno de estos lugares
tocados por el azar pueden hacernos poseedores de las mejores psicofonías del
mundo paranormal.
Buscando la lógica a las voces de ultratumba, tan estimable sería pensar que aquella tarde en el bosque, Jürguerson grabando pájaros pudo tener la suerte de dos cosas, entrar en contacto con el más allá o descubrir un rincón de acústica espontánea natural, y en ambos casos existe el mismo valor paranormal. ¿Por qué allí y no en otro sitio?, ¿por qué unos oyen y otros no?. A lo mejor no se trata tanto de cuestionar, como de ser cuestión de oídos. Valorando siempre que es el que acude a oír el concierto de ultratumba el que pone la subjetividad al relato de la melodía que escucha, a diferencia de las operas donde los argumentos vienen escritos en las entradas.
Psicofonías y Telefonos Moviles
No
pocas personas han recibido presuntos mensajes de difuntos, los cuales les han
llamado a sus teléfonos fijos, a móviles e incluso a los porteros automáticos
de sus viviendas. El azar o la causa hizo que nos fijáramos en estos métodos
últimos de vía telefónica. La llamada de una presunta niña de cuatro años
difunta a un móvil activó nuestra curiosidad. Fueron localizados
posteriormente sus padres gracias a que se quedó registrado el número de la
llamada. Descubrimos que aquella voz sólo podía pertenecer a la pequeña
fallecida justo un año antes. La llamada procedente de un destrozado hogar de
Alicante, nos llevó a conocer un matrimonio mayor cuya única hija fruto de
muchos años de intentos frustrados en tener descendencia había desaparecido trágicamente.
Las llamadas fueron dos. En una se escuchaba reír y decir un nombre. Creímos
que era el de uno de nosotros, pero luego descubríamos para nuestra sorpresa
que también era el del padre de la malograda pequeña. Fuera un espíritu o no,
nunca lo sabremos a ciencia cierta.
El Sistema 020
Las
experiencias psicofónicas a traves de la via telefónica, nos llevó a
plantearnos la posibilidad de crear un método sencillo de uso abierto al público,
que pudiera practicarlo desde sus casas de forma esporádica. Sin necesidad de
resultarles un proceso largo, monótono o desesperante, como es el de los
intentos de psicofonía con magnetófono o grabadora, donde se requieren horas
posteriores de atenta audición de los registros.
Una nueva racha azarosa o casual nos llevó a darnos cuenta de que sólo necesitábamos crear un espacio telefónico cerrado no conectado a la línea de teléfono ni a artificios de carácter aéreo como los satélites de los móviles. Y lo encontramos. Ese cuarto cerrado a disposición de las voces que quisieran hablar siempre había estado allí. No lo habíamos creado nosotros, sino la propia telefónica. Era un número de auto-llamada 020 destinado a comprobar si el usuario funcionaba correctamente. Al llamar a ese número el usuario se hace una llamada a sí mismo. Con un teléfono con grabadora o con contestador es fácil grabar esos espacios de tiempo, que duran unos treinta segundos con pitidos intermitentes y en los cuales ya se han registrado psicofonías, al menos cortas, desde su puesta en marcha como método. Tan sencillo como llamar al 020 colgar de nuevo el auricular, esperar a que suene y una vez levantado el auricular poner la grabadora un minuto en funcionamiento, pudiéndose repetir con la frecuencia que deseemos, método que nos permitirá a los curiosos experimentar sin salir de casa.