LA CASA DE LOS DUENDES

 

            Hace algún tiempo, en compañía de Lucía García, Antonio José Hitar y Aurelio J. García, realizamos una pequeña investigación en una casa con cierta leyenda de infestación poltergeits, fantasmogénesis y según la voz popular, un lugar donde se han producido desde siempre los juegos y molestias caprichosas de los comúnmente llamados ‘duendes’. Por eso mismo, nos acercamos una noche a realizar la investigación pertinente.

           

1 – HISTORIA

            Desde su construcción, a finales del siglo XIX hasta mediados del XX, la casa vivió los atroces acontecimientos que conllevaron la Guerra Civil Española, sirviendo a su vez de residencia a cierto oficial de la Guardia Civil y su familia. En ella vivieron hasta aproximadamente los progresistas años 50, para después ser la escuela del pequeño pueblo donde se encuentra la casa, aunque he de decir que las aulas no estaban repletas, si se gozó en la zona de cierto progreso e incremento de la vida y presencia infantil. Allí los niños aprendían a la vez que jugaban. Llegó el día en que la pequeña escuela no dio abasto y se decidió trasladar los niños y la escuela a otro lugar más amplio del pueblo. Aún después de dejar de ser la escuela, pasó a ser de nuevo vivienda y otra nueva familia se instaló en la misma hasta no hace muchos años.

Actualmente se destina la planta inferior a alojar un pequeño bar y la superior es la sede de cierta asociación, y es ahí precisamente donde se produce la mayor parte de la fenomenología, siendo más abundante las de tipo poltergeits y fantasmogénesis. Para que se haga una idea, amigo lector, sólo decir que uno de los últimos inquilinos que habitaba en la parte superior del edificio, se arrojó literalmente por el balcón, a unos cuatro metros del suelo, por que: ‘Un ‘aparecido’, arrastrando cadenas y con sábana (¡), me acorraló y no me dejó salir por la puerta principal y tuve que saltar al vacío por el inmenso miedo que pasé. El sonido de las cadenas era audible y de su garganta salían profundos quejidos…’

Increíble, la verdad, pero estas palabras fueron dichas por el protagonista de tal espantosa imagen. Otro fenómeno a destacar, era una tarde de verano, cuando no había ya clases, y los niños disfrutaban de las vacaciones estivales, en uno de los innumerables juegos de las tardes de verano, el ‘escondite’, un niño, Jesús Sánchez Vizcaíno, que por aquel entonces contaba doce años de edad, se introdujo en una de las aulas, con el fin, de que sus amigos y compañeros de juego no le descubrieran. Al introducirse en el aula, pensó que sería mejor esconderse dentro de una de las dos pequeñas taquillas, una en cada pared paralela del aula, y así se complicaría más la búsqueda para sus ´perseguidores’. Una vez dentro de la taquilla, incómodo y en completo silencio, escuchó como en el aula, mesas y sillas se movían bruscamente, las hojas e informes que se hallaban en la otra taquilla, encima de la mesa del profesor y en cajones, caían al suelo. En un primer momento, nuestro protagonista, pensó: ‘Ya me han pillado’… pero… se le había escapado un detalle: No se escuchó ni un solo paso, ni una voz… nada que indicara presencia humana, por lo tanto, sus amigos no pudieron ser los causantes de tal alboroto. Llamado por la curiosidad, un cierto miedo y por el cese del ‘escándalo’, abrió las puertas de la taquilla donde se encontraba escondido. El espectáculo que se mostraba ante sus ojos era terrorífico: mesas volcadas, sillas esparcidas por todas partes, papeles por el suelo, cuadros y mapas rotos estampados contra la pared… ¿Quién pudo producir semejante destrozo sin ni tan siquiera escuchar pasos o voces en tan poco tiempo?.

            En la actualidad, aún suceden algunos fenómenos, quizás los mismos, aunque el motivo de que no se conozcan sea por el hecho de que la parte superior, donde se dan los fenómenos, pasa la mayor parte del día deshabitada, por lo tanto, no hay testigos. Aunque, sí es cierto que luces se apagan y encienden solas, los vecinos en alguna ocasión , escuchan ruidos extraños a altas horas de la madrugada, luces que se encienden y se apagan sin nadie en el interior, etc.

            Antes me he dejado en el tintero un dato significativo, pero no por olvido, si no por que he visto oportuno indicarlo ahora y no antes.

            Hace no muchos años, para habilitar la parte inferior como bar, fue necesario realizar algunas reformas de albañilería y carpintería. Se cambiaron puertas y ventanas, se limpió, se enlucieron y pintaron  paredes, y se levantó suelo para su reforma. Un grupo de albañiles del pueblo, fue el encargado de realizar las obras, y fueron ellos mismos los que al levantar el suelo, se percataron de que, en un pequeño patio trasero, los restos óseos de una persona, yacían en el suelo. Estaba perfectamente colocado, bocabajo y de él sólo quedaban los huesos. Ante el asombro y el ‘no saber que hacer’, lo dejaron tal y como estaba, hormigonaron el suelo encima del cadáver y siguieron con la obra. ¿Quién era ese individuo? ¿Fue asesinado en el lugar? ¿Por quién? ¿Con que intereses?. Me he planteado esas preguntas desde que tengo conocimiento de los hechos, y he llegado a mis propias conclusiones, que no por ello, son las certeras, quizás ni se acercan a la verdadera realidad. Si tenemos en cuenta el estado tan deteriorado de los restos, podemos intuir que se trata de un cadáver con algunos años, pienso que podría ser de la época de la Guerra Civil Española. Durante dicha guerra, los asesinatos ideológicos eran frecuentes, o incluso los ajustes de cuentas en tiempo difíciles, podían ser los causantes de la muerte. No sería ni será el primer cadáver encontrado en casas antiguas en paredes y suelos. En mi propia casa, sin ir más lejos, al realizar unas pequeñas obras, en el hueco de la escalera, aparecieron presumibles huesos humanos, así como un casquillo de bala y un colgante de plata con su cadena…

¿Será quizás el espíritu de la persona que murió allí, lo que ha desencadenado desde hace décadas fenómenos anómalos?... No lo sé, y pienso que muy difícilmente lo averiguaremos…

 

2 – INVESTIGACIÓN

Ahora, y ya puestos en escena, creo que ha llegado el momento de centrarnos en la investigación psicofónica que una noche de invierno se realizó en el lugar.

Habiendo pedido los permisos pertinentes, nos acercamos al lugar con un modesto equipo de grabación. La hora de comienzo de tal investigación fue a la 1:30 de la madrugada, y, aunque la temperatura no era escandalosamente baja, el aire se ‘clavaba’ en nuestra cara. Nos introdujimos en la parte superior de la vivienda y comenzamos las grabaciones. Durante nuestra estancia, ningún fenómeno anómalo se produjo, cosa habitual durante este tipo de investigaciones, como si el causante de los fenómenos, supiera de nuestra presencia y no nos lo quisiera poner fácil. De todas formas, la investigación psicofónica fue realmente fructífera.

Uno de los investigadores, pronuncia las siguientes palabras: ‘Si hay algún ente aquí, me gustaría que dijera algo’. Durante la escucha, una voz masculina y potente nos dice: ‘El colegio’. Personalmente, creo que esta inclusión, tiene muchísimo sentido, ya que  quien fuera el que produjo la psicofonía, conocía el pasado escolar del lugar. Transcurridos unos minutos, otro investigador dice en voz alta lo siguiente: ‘Sólo es necesario que si hay algún ente aquí, se manifestara en ese micrófono y nos dijera su nombre’. Inmediatamente después de pronunciar las palabras, una voz realmente desagradable y amenazadora nos dice: ‘Caput’. En ésta ocasión, la voz es mucho más potente que la anterior, quizás una de las más claras y exentas de tratamiento informático.

Justo después de registrar esa psicofonía, y como precedente a otras inclusiones posteriores, se escucha, aunque muy débilmente, un diálogo entre niños, son tres voces claramente diferentes, y con cierta pausa entre las palabras, fueron éstas: ‘Te veo…Estoy aquí…Está bien’. Podría tratarse de algún juego que hace décadas se desarrolló en el lugar… ¿Quién sabe?...

Pero cuando aún no salíamos de nuestro asombro, a los pocos segundos, un nuevo diálogo, también entre niños, nos decían, esta vez más nítidamente: ‘Calla…¿no lo ves?... no es’. Pero nuestro asombro se incrementó, cuando, casi solapando la anterior inclusión, una voz de hombre, débil, pero inteligible pronuncia: ‘Paco…aquí…aquí’, seguidamente una voz femenina dice: ‘Hay que seguir’, después otra voz, en este caso masculina, nos dice: ‘Cómo vas… Jesús…Igual’… No se si se habrán fijado, pero, mi metodología a la hora de realizar psicofonías es formular una pregunta y esperar dos minutos antes de formular la siguiente pregunta, bien, pues, éstas últimas seis inclusiones, fueron obtenidas en menos de dos minutos, aunque ninguna contesta directamente a la pregunta formulada, es como si sea lo que sea, o sea quien sea, hace caso omiso a las peticiones de los investigadores y se limita a expresar lo que le interesa o puede.

Siguiendo con la investigación y después de que uno de los investigadores diga las siguientes palabras: ‘Si en verdad estáis aquí, sólo quisiera saber si tienes algo que ver con lo que se descubrió cuando hicieron la obra abajo’. Evidentemente, el investigador se refería a los restos óseos encontrados años atrás en la parte inferior. Una voz de mujer, no muy desagradable nos dice claramente: ‘Fuera’. Después de esta inclusión, otras dos hacen presencia: ‘Mala suerte’ y ‘Muerte’. En esta pregunta, y no como en la anterior, la posible relación pregunta-respuesta, si es loable, ya que al preguntar por los restos encontrados en la parte inferior, los términos que utiliza la entidad o energía son pesimistas: Mala suerte, muerte.

            La siguiente inclusión, es quizás, las más dramática y significativa de aquella noche. Personalmente es la que más me impresionó y me dio a pensar. Un investigador dice: ‘Hace muchos años atrás, este lugar ha sido siempre misterioso, apariciones, poltergeits, etc. Si eras tú quien las produce, ¿querías decirnos algo?’. Justo al terminar estas palabras, y casi solapando la ultima palabra del investigador, un golpe mimofónico, que evidentemente no se produjo durante la grabación, se escucha perfectamente, para, a los pocos segundos, una voz clarísima de mujer y extremadamente metálica nos dice: ‘¡ lo habéis matado ¡’… pero, esto no acaba aquí, aproximadamente a los treinta segundos de esta espectacular inclusión, una voz masculina y aguda pronuncia: ‘¿Quién lo ha matado?’. Sobrecogedor…

 

3 – CONCLUSIONES

            Llegando ya al punto final de la investigación, y dando las gracias por la atención prestada, una nueva inclusión se registra en la cinta magnetofónica. Ésta vez, se trata de una voz mucho más agradable, femenina y notablemente clara y nítida: ‘A Vusotros’ .(Nótese que la inclusión dice ‘Vusotros’ en vez de ‘Vosotros’, típico arcaísmo verbal antiguo, que ya nadie utiliza, de ciertas zonas castellano-manchegas, como Toledo y Albacete)

            Bien, pues, llegando al final de la investigación, mis compañeros y yo, hemos llegado a una serie de conclusiones. Al principio las entidades, se muestran un tanto desagradables y nos hacen recordar, mediante los diálogos entre niños, el antepasado escolar del lugar, así como la inevitable presencia de niños y jóvenes. A continuación, y después de que uno de los investigadores mencione el funesto hallazgo de los restos humanos, las voces parecen revivir algún hecho dramático, presumiblemente relacionado con tales restos. En la recta final, y como consuelo de todos, una voz nos devuelve las gracias… Al fin y al cabo, parece ser que nuestra presencia no es del todo molesta…

            Por último, decir que no están expuestas aquí todas las psicofonías registradas aquella noche, y si he citado aquellas que me han parecido más significativas o interesantes por su contenido, aunque he de decir que se registraron alrededor de veintidós inclusiones en menos de diez minutos.

                                                                                    IVÁN HITAR GALDÓN