Capítulo 3º
Una raza de esclavos
Hace 450.000 los señores de Nibiru descendieron a la Tierra con un fin muy definido:
Explotar los inmensos recursos del planeta. En concreto debieron de considerar muy útil el oro, por lo que comenzaron a extraerlo en cantidades considerables.
Según los trabajos de Zecharia Sitchim, La avanzada de su invasión estuvo comandada por el annunaki Enlil. (nombre muy frecuente en la mitología sumeria).
Dado que la Tierra pasaba por un periodo de glaciación, los anunnaki eligieron tres lugares que estaban libres de hielos y el clima daba más garantías de templanza. Estos lugares fueron: El Valle del Indo, El Valle del Nilo y Mesopotamia.
Los tres lugares fueron considerados idóneos para establecer bases permanentes por su abundancia en agua y alimentos.
De los tres, Mesopotamia, situada entre dos ríos, el Eúfrates y el Tigris y también, entre dos mares, el Oceáno Indico y el Mediterráneo, fue considerada como la base principal.
Sus amplias llanuras facilitaban el tránsito de las naves anunnakis.
Sin embargo, según Sitchin los anunnaki eligieron el mar para sus primeros descensos.
Esto originó la leyenda de su origen marino y el dios Oannes ya visto en capítulos anteriores.
En Mesopotamia empezaron a funcionar las primeras bases extraterrestres. Bases que con el paso de los siglos, cuando los anunnaki se marcharon dieron origen a las primeras ciudades de la civilización mesopótamica.
Los nombres de todas estas ciudades son ciertamente evocadores de su origen:
Así vemos como Sippar quiere decir: “Ciudad de los pájaros”. Tibira: “Dónde se trabaja la materia prima”. Nibru-Ki :”Lugar de Nibiru”. Shu-Rup-Pak: “Lugar de mucho bienestar”.
Las minas de oro anunnaki se encontraban en África, en lo que hoy es la actual Zimbabue.
El Hombre aún no existía como ser suficientemente civilizado.
Durante cierto tiempo los seres de Nibiru explotaron por sí mismos los recursos minerales del planeta Tierra. Así fue hasta que se cansaron y...Se puso en marcha un experimento genético. La creación de una raza de esclavos: El Homo sapiens.
Los dirigentes del planeta Nibiru emprendieron la labor de crear una raza de trabajadores, lo suficientemente fuertes e inteligentes como para poder extraer el oro y demás recursos minerales del planeta y ofrecérselo a los anunnaki.
Para ello usaron una de las especies de homínidos existentes en el Äfrica Oriental.
Posiblemente unas pocas hembras.(Las “Evas” mitocondriales de las que descendemos todos los Seres Humanos, según la moderna tesis genética).
Según otros autores la nueva raza se creó con el material genético de los anunnaki y los seres procedentes de...Sirio. Lo que concuerda mejor con la leyenda dogon.
Los científicos de Nibiru emprendieron antes toda una suerte de manipulaciones genéticas entre distintas especies ya presentes en el planeta, posiblemente con el fin de ver la viabilidad del experimento o tener una práctica previa, quien lo sabe. Según Sitchin y otros autores, este fue el origen de las posteriores leyendas sobre toda clase de animales mitológicos, mezclas de distintos animales que figuran en las leyendas de todo el mundo.
El caso es que la primera Eva , simiesca, fue fecundada con el material genético de un anunnaki y dio origen al primer ser híbrido que tuvo éxito en su trayectoria vital. Dicha criatura fue llamada en un principio Lulu, (el mixto), Y nombrada como Adama, o lo que es lo mismo “hecho de la Tierra”.
La creación del “Homo sapiens” tal y como dice Sitchin, y se relata en textos sumerios, sucedió hace unos 280.000 años.
Tras varios experimentos y cruces, la nueva criatura se reprodujo, o...¿Fue reproducida?. El caso es que en número apreciable comenzó a ser utilizada en aquellos trabajos que requerían el empleo de fuerza física.
Con el paso del tiempo y siempre bajo la tutela de lo que para aquellos primitivos llegaron a ser “los dioses”, la nueva raza perdió sus rasgos menos evolucionados.
El Ser Humano fue adiestrado con una primitiva técnica ; construyó así las primeras aldeas en torno a las bases anunnaki.
Pronto comenzó una rápida multiplicación y pronto empezaron los problemas para los anunnaki que se las veían y deseaban para manejar aquella población cada vez más numerosa que trabajaba para ellos y les trataba como “dioses”.
Sucedió, sin embargo, que antes de que los problemas y conflictos deshicieran lo conseguido, una enorme catástrofe sacudió la Tierra.
La catástrofe se conocería posteriormente como “Diluvio Universal”.
Según Sitchin ocurrió hace unos 13.000 años cuando un deslizamiento de los casquetes polares, al final de la última glaciación, probablemente producido por el paso de Nibiru, provocó olas gigantescas que inundaron todo el planeta.
Los habitantes de Nibiru previeron esta catastrofe y abandonaron la Tierra dejándo a su suerte a la raza creada por ellos.
La inundación arrasó por completo todo lo que los anunaki habían dejado en la Tierra.
Hubo, sin embargo un hombre. Posiblemente un grupo de tipo familiar numeroso que se salvó gracias a la embarcación construida por él bajo la dirección de los Señores de Nibiru. Este personaje, ¿O personajes? se le conoce en todo el mundo como Noé. Aunque su nombre en lengua mesopotámica es el de Ut-Napishtim.
Tras el “diluvio” los dueños de Nibiru se apiadaron del Hombre y decidieron construir una civilización que permitiese a su criatura, hecha a “imagen y semejanza suya” el vivir de un modo más cómodo y conforme a su Naturaleza “semi-divina”.
Así fue como algunos de ellos se quedaron repartidos por aquellos lugares en los que la nueva raza “adámica” había sobrevivido después del diluvio.
Los anunaki que se quedaron para instruir a los Hombres se conocieron con el tiempo como “dioses”, con distintos nombres según el lugar.
Fueron ellos los que impulsaron la civilización en todo el planeta. Introdujeron la agricultura y la revolución neolítica con sus herramientas perfeccionadas. Telares. Escritura.
Así fue durante mucho tiempo hasta que el impulso y evolución de aquella Humanidad instruida por “los dioses que bajaron del cielo”, los anunnaki, llegó a alumbrar lo que hoy en día conocemos como civilización mesopotámica. La civilización sumeria, la egipcia y la del Valle del Indo. De esto hace casi 4.000 años.
Los dioses se fueron o se mezclaron con las hijas de la Tierra, como dice la Biblia.
Sus descendientes constituyeron los “semidioses”, los más sabios. Los que originaron, quizás junto a ellos mismos, las primeras dinastías faraónicas.
Los rastros de los anunnaki nos llevan a las misteriosas estatuillas conocidas como “divinidades ojo” encontradas en un yacimiento de hace 5.500 años.
Estas estatuillas no son otra cosa que la representación de los malachim o ángeles caidos del “Génesis sumerio”. Sitchin ve en estas estatuillas a seres con escafandras de enormes visores redondos.
En el capítulo anterior decíamos que , a pesar de la aparente consistencia de esta historia no hay constancia que se sepa del paso del planeta gigante Nibiru por las proximidades del sistema solar.
Que duda cabe que en su órbita cada 3.600 años no necesariamente debe de causar catástrofes de ámbito planetario. De haber sido así el sistema solar estaría vacío de planetas por su inestabilidad.
Sabemos que en los últimos 2.000 años no pasó por las cercanías de la Tierra. Aunque quizás pudo haber pasado desapercibido.
No parece probable ésta hipótesis , no obstante. Si esto es así Nibiru debió de pasar por última vez hacia el 1.600 A.C. y....¿Sucedió algo digno de ser comentado por aquellas fechas en las Civilizaciones terrestres?. La respuesta es, sí.
En el año 1.600 A.C según el papiro Ipuwer, conocido también como Papiro de Leiden nº 344, entorno a aquella época el caos reinó en Egipto.
Lamentablemente faltan el principio y el final de este papiro por lo que no resulta muy explícito sobre el origen de éste caos. Para hacernos una idea entresacamos algunos párrafos:
Hoy
nadie navega hasta Biblos. ¿Qué haremos respecto a la madera de cedro para
nuestras momias?.Los sacerdotes son enterrados con sus productos, los nobles
embalsamados con sus óleos correspondientes hasta tan lejos como Keftiu,
pero ya no llegan. El oro escasea. Se han terminado las materias primas
para todo tipo de trabajos....///
Entonces
la tierra dejaría de dar voces*, y no habría más tumultos. Mira, la
gente se come la hierba, lavada con agua. Ni fruta ni hierba se encuentran para
las aves. Ningún rostro brilla por el hambre.
*¿terremotos?
Hemos mencionado a la tierra de Keftiu. Ya es hora de decir que Keftiu es la isla de Creta.
Creta era hacia el 1.600 A.C. una refinada civilización que estaba en su mayor esplendor. Y desapareció de la noche a la mañana.
En el año de 1.628 A.C. , tras una serie de violentos terremotos una pequeña isla situada al norte de Creta, llamada la Isla de Santorin, con Tera como su capital, estalló por los aires.
En Santorín se elevaba un volcán de 1.600 metros que había despertado hacía ya algún tiempo, sembrando la intranquilidad a los isleños.
Tras una priemra erupción que cubrió de cenizas toda la isla. Sus habitantes la abandonaron de forma paulatina. Finalmente en el otoño de 1.682 A.C. toda la isla voló en una gigantesca explosión.
La explosión fue seis veces superior a la de la isla Krakatoa de 1883. En el lugar dónde había una montaña ahora había un agujero de 1,5 Km. de profundidad que fue inmediatamente rellenada por el mar. Tras el volcán empezó a llover fuego y cenizas sobre las islas vecinas de Melos, Naxos y Creta.
La nube de fuego y cenizas avanzó sobre enormes extensiones de territorio marítimo e islas Cícladas, llegando a Egipto, Anatolia y posiblemente Grecia.
El día se convirtió en noche . Todos los barcos que encontró a su paso resultaron hundidos. A medida que se extendía la nube arrasadora fue perdiendo fuerza, alcanzando, no obstante, paises tan lejanos como Persia.
Tras el paso de la nube una gigantesca ola de más de 250 metros de alto arrasó las orillas del Mediterráneo. Acabó con la civilización minoica y fue, muy probablemente, la causa de la época caótica en Egipto relatada en el papiro Ipuwer.
Aparte desplazó a pueblos enteros de todo el mundo. Desde la India hasta los pueblos del norte de Europa; Probablemte empujados por las hambrunas que los cambios climáticos debió de producir la enorme explosión.
El mismo Egipto fue invadido por los pueblos hicsos. Originando un cambio de dinastías hasta la fundación de la XVIII dinastía con Amofis I
Pero la cuestión sigue siendo...”Nibiru”.
En efecto, mentiríamos si achacásemos la serie de terremotos que acabó con la isla de Santorín y la civilización Minoica al paso del planeta Nibiru. Como hemos dicho anteriormente y remarcamos de nuevo, no hay constancia alguna de su paso. Tan sólo dejamos el relato de...¿La coincidencia? existente entre la época en la que debería de haber pasado y el fín catastrófico de la civilización minoica.
Rafael Ballester Medina