Capitulo 2º
De Nommo a Oannes
¿Una
misma civilización?
En el capítulo anterior hemos visto las leyenda de los Dogon y del origen de sus leyendas. Un pueblo llamado Mannes de carácter anfibio.
Pero la leyenda Dogon se sustenta en pié, a pesar de sus detractores, en la coincidencia con otra leyenda distante muy lejos de allí; La leyenda de Oannes el dios civilizador de los sumerios.
Hace más de 7.000 años una civilización floreció en la cuenca de los rios Tigris y Eúfrates. Se dice que la civilización “nació” en Sumer.
Mi opinión es que no solo en Sumer, pero esa sería otra historia que nos alejaría de nuestra búsqueda de relatos, naves u objetos que podrían ser de otro mundo.
Las ciudades de Ur, Lagash, Uruk o Eridu son algunas de las ciudades que florecieron en Mesopotamia.
Sus edificios de adobe no resistieron el paso de los siglos de la misma manera que los edificios del antiguo Egipto. Las tablillas de arcilla con escritura cueneiforme y bajorrelieves en diorita y otras piedras duras son su rastro más elocuente.
Lo que este rastro nos dice es, nuevamente, la historia de un pueblo, seres, o entidades civilizadoras y, ahí está lo increible: También anfibios, llamados “akpallu” que habitaba en el mar del que salían con su cuerpo lleno de escamas para enseñar a los hombres en todas las ramas del saber.
Beroso, sacerdote babilónico que vivió hacia el siglo III A.C., describe en un texto, copiado de antiguas tablillas cuneiformes a un ser racional, llamado Oannes: su cuerpo era como el de un pez, pero bajo esa cabeza de pez tenía otra cabeza de tipo humano. Tenía, así mismo,una cola de pez, pero también unos pies humanos.
Realmente el tal Beroso parece estar describiendo una especie de modrno hombre-rana.
Oannes no se alimentaba cuando instruía a los hombres. Les hablaba con lenguaje propio de humanos . Todo el saber le pertenecía. Desde la agricultura hasta la astronomía o la construcción de edificios. Desde las más justas leyes hasta la geometría.
Todo lo que podía hacer más feliz y más llevadera la existencia del Hombre.
Sus enseñanzas eran perfectas. Nada sobraba ni faltaba en ellas.
Oannes no fue el único ser anfibio de las leyendas sumerias, aunque sí del que más datos tenemos.
De un modo indirecto, por cronistas posteriores sabemos de otros seres que surgieron de las aguas . Así no han llegado los nombres de Odacón, Annedotus, Eudocus...Ectra.
Toda esta leyenda nos hace pensar en una serie de nombres, más o menos deformados, que tienen como denominador común el de ser dioses o semidioses de características anfibias,que instruyeron a la Humanidad y que procedían de Sirio, según los dogon, o de...¿Nibiru?. Lo veremos más adelante
El paso de estos civilizadores anfibios dejó su rastro no solo en el pueblo Dogon o las ciudades-estado sumerias. En todo el mundo están presentes historias similares. A veces con muy curiosas y significativas coincidencias.
El nombre original de “Oannes” es en realidad Uan, según la civilización de Acad.
El nombre del ser anfibio en la mitología maya es... Uaana. Traducido: “El que vive en el agua”.
La tradición de dioses anfibios o procedentes del mar se extiende, también por el Mediterráneo los dioses del mar como Neptuno , Proteo, Nereo. Los Telquines de Rodas, que combatieron con el mismísimo Zeus.
Para completar el cuadro los pueblos filisteos llamaban a su dios- pez Odakón o...“Dagón”.
¿Cabe mayor “coincidencia” con la palabra “Dogon”?.Es decir con la tribu de Malí cuyas leyendas nos hablan de dioses civilizadores anfibios procedentes de...Sirio.
¿Qué tienen que ver los filisteos con el pueblo Dogon? ¿Qué tiene que ver la civilización sumeria con la civilización maya?.
Nada en absoluto dirán los escépticos de turno...¿Seguro?.
El alumno siempre recibe la huella de su maestro. La huella es la misma cuando el maestro es el mismo.
El maestro un día bajó de las estrellas al mar para instruir al Hombre y enseñar el camino correcto
Y lo hizo a lo largo y ancho del mundo, desde México hasta Mesopotamia pasando por África y la India
Queztálcoatl, Viracocha en Perú, Oannes,( avatar de Visnú) y Oannes (el hombre pez de Babilonia), los annunaki, los Nefelim de la Biblia. Los Nommo del pueblo Dogon...¿Son todos los mismos civilizadores? ¿Cuentan todos los restos de una común historia?.
Lo iremos descubriendo poco a poco.
El Hari-Purana nos habla de Oannes, avatar de Visnú. Mitad pez, mitad humano. Que se sumergía en las aguas con cada puesta de Sol, para salir al día siguiente.
Viracocha o el dios Kon-tiki recibe el nombre de Queztálcoatl en Perú o en México.
Tienen en común que ambos eran barbudos. Ambos surgieron del mar. Prohibieron los sacrificios humanos. Ambos fueron civilizadores. Ambos partieron después de unos tumultos.... Ectra.
El lector ya se habrá dado cuenta que, en realidad se trata de la misma historia.
Es una historia con variantes, naturalmente, como corresponde a pueblos que han permanecido separados durante muchos siglos.
Pero muchas de estas historias tienen en común que comparten un muy parecido fondo o trama básica:
1º.-Civilizadores
2º.- Carácterísticas anfibias o mixtas de hombre y pez
3º.-Dieron un código ético al Ser humano
4º.-Parecían proceder del mar.
La
Historia maldita
Zecharia Sitchin es el más conocido investigador de las trazas de los OVNIS y visitas extraterrestres que ocurrieron en el pasado más remoto.
Nacido en Rusia, pero educado en Palestina, es uno de los mejores expertos en lenguas antiguas del mundo, incluido el idioma caldeo y su sistema cuneiforme .
Sitchim, experto arquólogo, se dio cuenta a lo largo de sus investigaciones que en los relatos sumerios se contaba una historia de la Humanidad que no encajaba con la historia ortodoxa.
Su monumental serie “Crónicas de la Tierra” es el fruto de largos años de estudio de tablillas, bajorrelieves, leyendas y todo tipo de rastros arqueológicos.
Según Sitchim los textos sagrados de las grandes civilizaciones deben leerse como textos históricos a los que hay que interpretar con una mente abierta .
Desde la Biblia a la epopeya de Gilgamesh, pasando por las inscripciones acadias y sumerias, todas son válidas para leer en ellas una historia de las antiguas civilizaciones y de su origen.
La palabra “anunnaki” es en la lengua acadia, en tradución literal “Los que vinieron del cielo a la Tierra”. Son los mismos que aparecen citados en la Bibia como “Nefelim”.
Es decir los que “cayeron sobre la Tierra”.
Sitchin sostiene la teoría de que ambos textos se refieren a los mismos seres. Un pueblo procedente del planeta Nibiru el cual gira en torno al Sol con una órbita perpendicular al plano de la eclíptica y por lo tanto totalmente fuera del plano de órbita del resto de los planetas del sistema solar.
Nibiru significa en caldeo “planeta del tránsito”.
Según los textos sumerios el planeta ataca el plano de la eclíptica entre las órbitas de Júpiter y Marte. La luz del Sol estaría ausente durante la mayor parte de su trayecto en torno al Sol. Por consiguiente la civilización que lo habita debería tener un desarrollo científico y tecnológico de orden planetario. De tal manera Nibiru sería un planeta autosuficiente, en el que la vida solo sería posible por la explotación de sus propios recursos con la ayuda de una tecnología que se escapa a lo imaginable.
Según los libros de Sitchin, Nibiru tarda la escalofriante cifra de 3.600 años en completar una órbita alrededor del Sol. Por lo que si esto es cierto Nibiru debe de hacerse visible para la astronomía moderna en la actualidad.
En efecto; No se tiene la más mínima referencia de su paso con anterioridad. Si existe algún documento, papiro, pergamino, piedra o tablilla de su paso no consta al autor de estas líneas.
Tan solo las referencias de hace 7.000 años a las que Sitchin alude en sus libros avalan la existencia de este gigantesco planeta. Aunque...Algunos indicios podrían convalidar la teoría de Sitchin.
Uno de estos indicios es la existencia de ciertas anomalías encontradas por los astrónomos en las órbitas de Neptuno, Urano y sus satélites que los astrofísicos no consiguen explicar.
La proximidad del “duodécimo planeta”, como también se le conoce, explicaría la existencia de Tritón, uno de los satélites de Neptuno, el cual posee una órbita en sentido contrario al resto de los satélites del sistema solar..
Según los astrónomos una colisión con un cuerpo espacial hizo a Urano inclinar su eje de rotación y dio origen a las cuatro lunas de este lejano planeta.
Según Sitchin el cuerpo “culpable” de estos eventos fue Nibiru.
El origen del cinturon de asteroides habría que buscarlo, según Sitchin en la influencia de Nibiru, el cual hizo chocar algunos de sus satélites contra un planeta llamado Tiamat que se encontraba entre las órbitas de Marte y Júpiter.
Este impacto hizo pedazos Tiamat. Sus restos más pequeños dieron origen al cinturón de asteroides y la parte más voluminosa del mismo, junto con su satélite, Kingu, originó el sistema actual de la Tierra y la Luna (Kingu).
En el próximo capítulo veremos que fue lo que hicieron los habitantes de Nibiru en los restos de Tiamat, es decir en nuestra Tierra.
Rafael Ballester Medina