LIMITES DE LA REALIDAD
ANECDOTARIO
 

 

Una señora durilla de oído

El pánico desatado en el año 2002 por la presencia de un extraño animal en la zona de la Serranía de Ronda malagueña, que había arrancado la vida violentamente a numerosas cabezas de ganado, había resucitado a principios de 2005 con las manifestaciones de nuevos testigos que aseguraban haberse enfrentado a la figura de una especie de puma, un gran felino de color negro que había sembrado el temor en la comarca.

Dispuestos a localizar a varios de los testigos, entre ellos a un ganadero que una tarde había visto cruzar ante él a la extraña bestia, mi compañero de aventuras y desventuras, el sagaz investigador Juanfra Romero, y un servidor, nos dispusimos a realizar un intenso periplo por diferentes pueblos de la zona.

Nuestros primeros pasos se dirigieron a Atajate, el pueblo más pequeño de la provincia, una encantadora villa con apenas 150 habitantes censados. Pero allí no encontramos pistas que nos condujeran al esquivo ganadero, cuyo nombre y ubicación desconocíamos por completo. Nuestro primer fracaso fue una excusa perfecta para ahogar nuestras penas en el famoso mosto local, el más popular de Málaga. Su delicioso pero fuerte sabor, a su vez, fue pretexto para quitarnos el regusto con un par de cervezas.

Cumplimentado nuestro ritual, buscamos mejor suerte en Benadalid, otra minúscula y encalada localidad serrana. Tras una fugaz visita al cementerio, ubicado en el interior del viejo castillo, realizamos una ronda de indagaciones por cada rincón del pueblo. Esta vez la suerte nos acompañó. En cuestión de minutos dimos con una lugareña, una señora mayor, que estando un tiempo atrás al cuidado de una granja, vio cómo un animal negro y de gran tamaño atacaba a varias de ellas. La entrevista fue plasmada en nuestras grabadoras y cuadernos de campo.

Al preguntarle por la identidad del desconocido ganadero, nos aconsejó visitar a otra anciana, que habitaba a pocos metros de allí, y que al parecer lo conocía.

Agradeciéndole su ayuda salimos al exterior en busca de aquella otra persona, pidiendo al cielo que el resultado fuera positivo. En el momento en que llegábamos a la casa de la buena mujer, ésta se disponía a salir de la misma.

-¿María la de Carlos?- preguntamos, usando los motes tan propios de aquellos parajes.

-¿Perdón?- respondió la señora haciendo pantalla con su mano sobre la oreja. La imagen nos hizo sonreír.

-¿Que si es usted María la de Carlos?- repetimos en voz alta.

-Sí….

-Mire usted. No se si conoce la historia del puma que últimamente viene apareciendo por la comarca. Dicen que ha matado a varios animales y que eso ha provocado un cierto miedo entre la población.

-Aham.

-Pues nos han dicho que hay un hombre que ha podido ver la figura del puma en su granja. Era al parecer un animal grande, un felino de gran tamaño, que pasó por delante de él rápidamente.

-Aham.

-Y hace unos minutos, una señora nos ha dicho que es posible que usted conozca a ese hombre que vio al puma.

La mujer, con esa cara que ponen las vacas cuando pasa el tren, soltó:

-¿Pero el hombre qué hizo con la “espuma”?

Miré a Juanfra, Juanfra me miró a mí, y tras un elocuente silencio agradecimos su ayuda y nos marchamos. Nada más girarnos y sin poderlo evitar, afloraron nuestras carcajadas, aunque supusimos que la buena de María no alcanzaría a escucharnos.

 

Reportaje en Año/Cero